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Narcís Serra se lava las manos en el Congreso y siembra dudas sobre la venta de Caixa Catalunya

El histórico socialista ha comparecido en la Comisión de Investigación del rescate bancario, en el Congreso de los Diputados, para explicar su gestión, de 2005 a 2010, al frente de Caixa Catalunya, la caja de ahorros rescatada más cara de todas. No sólo ha defendido su gestión, además, ha afirmado que la caja se malvendió y que si se la hubiera tratado como a Bankia hoy estaría devolviendo el dinero con el que se la rescató. 

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MADRID, 28/2/2018.-El expresidente de CatalunyaCaixa y exvicepresidente del Gobierno Narcís Serra, durante su comparecencia ante la comisión del Congreso que investiga la crisis financiera y el rescate bancario. EFE/Zipi

Narcís Serra se debió caer en la marmita de la tila de pequeño. A sus 74 años, su tranquilidad supina hasta la parsimonia y su estilo pedagógico siguen intactos.


En la Comisión de Investigación sobre la crisis financiera y el rescate bancario en España en el Congreso de los Diputados, lo ha vuelto a demostrar para empezar leyendo lentamente un discurso que venía a contar que él no ha sido, con todo lujo de detalles. El que fuera, de 2005-2010 el Presidente de Catalunya Caixa, la caja rescatada más cara de la historia -12.600 millones costó, 300 más que Bankia- tiene varios procedimientos judiciales encima, algunos por subir el sueldo de los ejecutivos de la caja cuando caía en picado. Cuatro años de cárcel pide el fiscal por dos subidas salariales aprobadas en 2010 y 2011, la última en el último Consejo de Administración antes de la fusión de la caja con Caixa Tarragona y Caixa Manresa, antes de que todo el conjunto se malvendiera al BBVA, según su propio diagnóstico. Su justificación es que: “visto el esfuerzo que desarrollaba el equipo ejecutivo para enfrentarse a las difíciles circunstancias, el Consejo aprobó el ajuste salarial del Director y del Subdirector para alcanzar el salario medio del sector”.


Sobre su sueldo, en particular, sin dar nunca la cifra, ha afirmado que se fijó, de acuerdo con la Generalitat, como el mismo que el del presidente de Caixa Gerona, una caja nueve veces menor que la suya y que era un 5% del de el presidente que le precedía en el ranking de cajas. Ha llegado a afirmar que aceptó el cargo porque se vio “obligado” porque “se lo pidieron”, que lo hizo como “acto de servicio”, que estuvo dos años solo recibiendo las dietas, sin despacho ni secretaria.

Sobre su sueldo como presidente de la caja ha afirmado que era el mismo que el del presidente de Caixa Gerona, una caja nueve veces menor que la suya


Más allá del asunto salarial, ha venido a relatar que él avisó antes que nadie, que ya en 2006 advirtió “a la entidad fundadora y a la Generalitat sobre la situación de la caja y sus riesgos”, cuando nadie preveía lo que venía y la entidad obtenía grandes beneficios; que la legislación catalana "señala repetidamente" que su cargo de presidente no tiene carácter ejecutivo, capacidad reservada al director y que, aun así, intentó cambiar la dirección y el modelo de negocio contracorriente, cuando daba “jugosos beneficios”; que llegó a amenazar con marcharse si no se le hacía caso; que empezaron a hacer cambios “solo un año después de que el banco de España no les dijera que era eso lo que había que hacer”.


Por lo tanto, ha responsabilizado del desastre a la dirección anterior, al dueño por no hacerle caso, al Banco de España por no verlo venir y al Gobierno, concretamente a De Guindos, sin dar su nombre, por venderla tan rápido a “una gran empresa”, en lugar de hacer lo que se hizo con Bankia. Catalunya Caixa se vendió, según él, “por 350 millones, cuando ya estaba saneada y los dos inmuebles de Barcelona ya cuestan eso”. Si se hubiera esperado, como se hizo con Bankia, "hoy estaría devolviendo el dinero con el que se la rescató".

Catalunya Caixa se malvendió, según él, “por 350 millones, cuando ya estaba saneada y los dos inmuebles de Barcelona ya cuestan eso”.


De las preferentes se ha defendido con un “no se aprobó ni una, siendo yo presidente”. Del ERE que se hizo en la plantilla, con un, “en mi etapa solo hubo despidos voluntarios, pasaban de estar activos al retiro, no al paro”.


Serra tiene respuestas para todo y no se las ha guardado. Ha conseguido hasta que rectificara y se disculpara el portavoz de Ciudadanos, Francisco de la Torre, por haberle acusado en vano.


“Yo estoy muy tranquilo de conciencia, que es lo más importante, y también estoy tranquilo de los procedimientos. Los considero injustos y creo que se terminarán aclarando”.

"Yo estoy tranquilo de conciencia que es lo más importante"


Esther Capella, la portavoz de ERC, le ha mostrado su respeto por su trayectoria en la transición y en la historia política de España. Recordemos que fue elegido alcalde de Barcelona en las primeras municipales en 1979 hasta que en el 82 Felipe González le nombró ministro de defensa -así que le tocó poner orden en las Fuerzas Armadas, después de cincuenta años de dictadura-. En el 91 Felipe le nombra Vicepresidente del Gobierno. En 1995, dimite como tal y deja todos sus cargos, dos semanas después de que se hiciera público que un coronel del CESID había estado escuchando a personalidades del país, extralimitándose de lo que se le había pedido. Sobre eso ha dicho: “Estoy orgulloso de mi dimisión. No se ha producido ninguna de esa dignidad desde entonces”.

Allegados a él insinúan que las denuncias contra él fueron una cortina de humo para tapar "el escándalo de las tarjetas black". 


Después de eso, se dedicó al PSC hasta el 2000 y hasta el 2004 a ser diputado, en este mismo Congreso al que ha venido a dar explicaciones. Luego le dio por meterse a presidente de caja de ahorros, según él no por dinero.  Fuera por lo que fuera su memoria política ha cambiado, por más que sus allegados achaquen al escándalo de las tarjetas black la aparición de las denuncias de la fiscalía contra él y la dirección que él nombró. Cercanos a él han insinuado esta misma mañana, a pregunta de este periódico, que los procedimientos judiciales contra él son parte de una cortina de humo para tapar aquel escándalo. Algunas fechas coinciden... Si es así, desde luego, podría ser la cortina de humo más cara de nuestra historia.