Publicado: 09.10.2014 18:42 |Actualizado: 09.10.2014 18:42

El consejero que pedía salud a la virgen para reducir el gasto sanitario

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Hasta ahora se le conocía por ser el consejero de Sanidad cuya fórmula para ajustar el gasto sanitario era pedirle salud a la Virgen de la Paloma, pero Francisco Javier Rodríguez (Madrid, 1943) ha vuelto a ganar popularidad por tratar de exculpar al Gobierno de la Comunidad de Madrid del contagio de ébola de la auxiliar Teresa Romero.

Rodríguez aseguró que la trabajadora del hospital Carlos III "ocultó" a su médico de cabecera que estuvo en contacto con el misionero infectado en Liberia que fue traslado este verano al complejo hospitalario madrileño, Miguel Pajares. Según el consejero, esta omisión dificultó el diagnóstico de la auxiliar de enfermera los días previos a su ingreso en el centro sanitario, y también la acusó de "mentir sobre su temperatura corporal".

Las diferentes matizaciones de esta declaración no han hecho sino empeorar su imagen. "Ha tardado días en reconocer que pudo tener un fallo al quitarse el traje. Si lo hubiese dicho antes habríamos ahorrado mucho trabajo", ha dicho en televisión después de que Teresa Romero reconociera que pudo haberse tocado la cara después de quitarse el traje aislante con el que trató al misionero fallecido por la enfermedad.

Su obsesión por hacer de la negligencia de la auxiliar el origen del contagio minimizando la nefasta gestión del departamento de Sanidad de la región no ha tenido límites. "Tan mal no debía estar para ir a la peluquería", apuntó en un programa de radio. Ninguna referencia a los escasos 15 minutos de formación al personal que atendió al religioso sólo para colocarse los trajes aislantes. Tampoco ha hecho referencia al desmantelamiento del único hospital especializado en enfermedades infecciosas, el propio Carlos III.

"Tan mal no debía estar para ir a la peluquería", dijo

"Si tuviera que dimitir, dimitiría. No tengo ningún apego al cargo, soy médico y tengo la vida resuelta", se jacta el consejero, licenciado y doctorado en Medicina y Cirugía, con especialidad en medicina interna y nefrología. No dimitió en 1990, cuando siendo jefe de la unidad de hipertensión del hospital Gregorio Marañón, además de diputado regional del PP, fue expedientado por "posibles faltas en el desarrollo de sus servicios". Como consecuencia de esas "faltas" murieron dos personas en urgencias, colapsadas esa noche.

Entre sus cargos políticos se cuentan la presidencia del PP en Las Rozas (Madrid), donde fue concejal 15 años. También fue consejero de Telemadrid entre el 95 y el 2001, además de ser diputado en la asamblea de Madrid desde 1987. Accedió a su cargo actual tras la dimisión de Javier Fernández Lasquetty, que no logró llevar a buen puerto su plan de privatización de seis hospitales públicos y más de 20 centros de salud.

Ahora trata de tapar el desmantelamiento de la sanidad pública madrileña y su falta de recursos culpabilizando a una auxiliar que apenas recibió formación para tratar el ébola y que se debate entre la vida y la muerte en el hospital de Alcorcón.