Publicado: 14.02.2015 22:56 |Actualizado: 15.02.2015 10:01

El cónsul en San Petersburgo homenajea a los fascistas españoles que sitiaron Leningrado

El diplomático Juan Antonio Martínez-Cattáneo es hijo de divisionario, militar franquista y fundador de la Editorial Fuerza Nueva con Blas Piñar

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La División Azul

La División Azul

Un gran ramo de rosas conformando los colores de la bandera española, colocada sobre el campo de batalla nevado de Krasny Bor, situado a 38 kilómetros al sureste de San Petersburgo, es el homenaje rendido el pasado día 10 por ex combatientes, familiares y nostálgicos de la dictadura franquista, a los voluntarios de la División Azul que, junto al ejército nazi, fueron derrotados por las tropas soviéticas en febrero de 1943, en el cerco cruel cerco a la población civil de Leningrado, durante la Segunda Guerra Mundial.

Entre los participantes de este homenaje con motivo del 72 aniversario de la batalla de Krasni Bor, se encontraba, según confirman fuentes de la Fundación División Azul, el vigente cónsul general de España en San Petersburgo, Juan Antonio Martínez-Cattáneo, quien accedió al cargo a mediados de 2014, tras finalizar su destino diplomático en Colombia.

En los documentos públicos de la propia Fundación División Azul y a través de foros y webs de ideologías similares, se pone de manifiesto la implicación del diplomático español destinado en Rusia Martínez-Cattáneo en la exaltación de la "heroicidad y la memoria de los caídos" de la División Azul, una unidad de voluntarios y veteranos del bando nacional formado por más de 10.000 hombres, que fue creada ad-hoc en 1941 para combatir "el comunismo", bajo las órdenes supremas de Adolf Hitler, quien acababa de lanzar la invasión de la Unión Soviética en la llamada Operación Barbarroja.




En las informaciones hechas públicas por la Fundación División Azul, se afirma que Juan Antonio Martínez-Cattáneo, cónsul español en San Petersburgo nos indicó que no faltarían unas rosas en los campos de Krasny Bor el 10 de febrero y fiel a su palabra así cumplieron varios españoles. Honor a los "caídos". En la misma web un empresario afirma haber acabado de regresar "de Piter y he conocido personalmente al cónsul, un caballero español de los de toda la vida. Es un orgullo ser español con tan altísima representación en aquellos lares. Viva España".

No hay que olvidar que el cerco a Leningrado forma parte de los episodios más crueles del nazismo y sus aliados del Eje. Hitler, ante la imposibilidad de tomar la ciudad fuertemente protegida por las tropas soviéticas, ordenó sitiarla con el propósito de liquidar a su población, casi tres millones de habitantes. Su intención no era otra que matar de hambre a los civiles esperando su rendición, y así lo hicieron durante más de 900 días, entre el 8 de septiembre de 1941 y el 27 de enero de 1944.

Durante esos dos años y medio largos Leningrado se convirtió en una gigantesca jaula, casi un campo de exterminio. El balance de esa cruel acción del ejército nazi -que contó con el apoyo entusiasta de los fascistas españoles de la División Azul-, le costó la vida a más de un millón de civiles, o lo que es igual, a más de la tercera parte de la población de la ciudad sitiada.

Aún los supervivientes y los descendientes de aquellos 900 días de angustia guardan con horror en su memoria histórica aquel episodio de la II Guerra Mundial, donde sus habitantes, para sobrevivir, no tuvieron más opción que recurrir a la antropofagia y el canibalismo como única vía para poder alimentarse y subsistir.

Por esa razón resulta inquietante que un miembro del cuerpo diplomático del Estado español, con misión en la legación consular de San Petersburgo, haya tenido la ocurrencia de homenajear a quienes fueron parte activa de aquel acto de crueldad extrema en guerra contra la población civil.

Padre falangista y divisionario

El padre del cónsul, Antonio Martínez-Cattáneo, fallecido en 1995, fue teniente de Artillería que se sumaría a la sublevación contra la República en Pamplona, tras viajar desde Inglaterra donde estudiaba. Años más tarde se alistaría como voluntario en la División Azul. Militaba en Falange Española Tradicionalista y de las JONS y llegó a ser Gobernador Civil y Jefe Provincial del Movimiento en León.

El 2 de mayo de 1966 Antonio Martínez-Cattáneo forma parte de la junta fundacional de "Fuerza Nueva Editorial" junto a Blas Piñar, como presidente; y Angel Ortuño, ex miembro de la División Azul y delegado provincial de sindicatos en Valencia, entre otros.