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Cospedal denuncia al exteniente Segura por pedir responsabilidades por los accidentes de 'Súper Puma' con siete militares muertos

El juez le ha citado a declarar por un presunto delito de calumnias contra el exministro Pedro Morenés y la cúpula militar, a pesar de que los propios pilotos y los familiares de los fallecidos denunciaron que los helicópteros "no podían volar"

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Un helicóptero del SAR como los siniestrados, en una imagen de archivo. (Ejército del Aire)

El 19 de marzo de 2014 un helicóptero Súper Puma del Servicio de Búsqueda y Rescate (SAR) del Ejército del Aire, con base en Gando (Gran Canaria) se precipita al mar en medio de la noche, a 30 millas de la costa de Fuerteventura. Solo un militar logra salir con vida del aparato antes de que este se pierda en las profundidades. Es el sargento Johnander Ojeda, que entonces contaba con 25 años. Otros cuatro militares fallecen en el siniestro.

El 22 de octubre de 2015 otro helicóptero Súper Puma del SAR de la base de Gando se precipita al mar a 74 kilómetros de la costa del Sáhara. Transcurrirán entonces horas aciagas para el Ministerio de Defensa dirigido entonces por Pedro Morenés, que dice desconocer los motivos del segundo siniestro: las condiciones de vuelo eran óptimas y el aparato acababa de hacer una escala en Mauritania.

El operativo de búsqueda no logra dar con los restos del aparato ante la angustia de los familiares, cuando el ministro ordena suspenderlo. Marruecos, supuestamente, informó de que un pesquero había recogido a la tripulación del Súper Puma. Sin embargo, pasan las horas y nada se sabe del pesquero ni de los tres militares españoles que transportaba. Se reinicia la búsqueda. Se encuentra el pecio del aparato. Los restos de los tres militares están en su interior. Uno de ellos es el sargento Johnander Ojeda. El día de la tragedia cumplía 27 años.

El sargento Johnander Ojeda, mecánico de helicópteros, fallecido en un accidente de 'Súper Puma' en 2015.

El padre de Ojeda se presentó ante un juez y declaró que Defensa obligó a su hijo a "firmar un pacto de silencio" tras el primer accidente. Johnander, mecánico de vuelo de helicóptero, creía que el motivo del primer siniestro había sido un fallo en el rotor trasero. Pese a ello el Ejército consiguió que se comprometiera a declarar que el motivo había sido un fallo humano, como se demostró más tarde.

"Estos helicópteros llevan 40 años sometidos al ambiente salino, no deberían volar. Yo mismo  podría morir en uno dentro de seis meses", denunció otro piloto

Con la denuncia del padre de Ojeda se multiplican las voces que denuncian el estado de estos helicópteros: "No han muerto seis más de milagro. Están todos hechos un cristo, nadie quiere volar en ellos", afirmó el piloto Joan Company, comandante del SAR, cuando otro Súper Puma sufrió un accidente sin víctimas. "Estos helicópteros llevan 40 años sometidos al ambiente salino, no deberían volar", aseveró en El Mundo: "Estoy dispuesto a que esto me cueste mi carrera militar, no puedo callarme. Yo mismo podría morir en uno dentro de seis meses". También hablaron los familiares de los fallecidos en el primer siniestro, lamentando que sus muertes fueran en vano: "Ahora les ha tocado a sus amigos. Los militares están volando en chatarras"

El 27 de marzo de este año, cuando investigaba los hechos, el ex teniente del Ejército de Tierra Luis Gonzalo Segura acusa en este medio de "homicidio" a la cúpula militar y a Pedro Morenés. Denuncia que la muerte de los siete militares muertos en los accidentes de Súper Puma lo hicieron a causa de una "negligencia" que no se investigó y que una "organización mafiosa" se había puesto en acción para callar a Johnander Ojeda y los familiares de los fallecidos en el primer siniestro. Pide responsabilidades y afirma que aquellos que fueron conscientes de los problemas mecánicos de los helicópteros que permitieron que estos siguieran volando "tienen las manos manchadas de sangre".

El cadáver de uno de los fallecidos en el segundo accidente de helicóptero 'Super Puma' llega a Las Palmas. EFE

Denuncia de Cospedal

La sucesora de Morenés al frente del Ministerio de Defensa, María Dolores de Cospedal, ordenó al Ministerio Fiscal querellarse contra el exoficial al entender que las expresiones de Segura podrían lesionar el honor de Morenés y las autoridades militares. El juzgado número 9 de Madrid admitió a tramite la denuncia e imputó a Segura, aunque por un presundo delito de calumnias. El exoficial deberá comparecer en calidad de investigado el próximo 7 de noviembre.

"Todas las pruebas apuntan a que el segundo accidente es responsabilidad de la cúpula de Defensa. Se trata de un homicidio por negligencia", denuncia Segura

"Lo que persiguen es asfixiarme económicamente, no condenarme por calumnias", revela Segura en conversación con este medio. "Todas las pruebas llevan a la conclusión de que el segundo accidente que se produce en el SAR es responsabilidad de la Comisión de Investigación Técnica de Accidentes de Aeronaves Militares (Citam), del juzgado militar, de la cúpula militar y del Ministerio de Defensa y, por tanto, habrían cometido un homicidio por negligencia. Lo sostenía, lo sostengo hoy y lo sostendré delante del juez", asevera el exoficial, expulsado del Ejército de Tierra por la reiteración de faltas graves por "hacer declaraciones contrarias a la disciplina en medios de comunicación".

Además, Segura señala al testimonio del padre de Johnander Ojeda sobre el "pacto  de silencio" que se le impuso a su hijo. "Es gravísimo", lamenta. "Se tenía que haber abierto una investigación, y no se hizo". Sí la abrió el propio Segura, tanto para sus denuncias en este medio como para su ensayo El Libro Negro del Ejército Español (Akal), que resume este y otros episodios negros de la historia de las Fuerzas Armadas que Defensa se ha esforzado en silenciar, y que saldrá publicado el próximo 30 de octubre. "Para cometer un delito de calumnias es necesario hacer aseveraciones con conocimiento de su falsedad o temerario desprecio hacia la verdad, dice el Código Penal. Yo he hecho una investigación de lo que ocurrió".

Toda una serie de hechos que, además de los relatados, incluyen la reutilización de piezas de otros helicópteros en los Súper Puma; la no-entrada en servicio de tres unidades nuevas del mismo modelo de aeronave por falta de presupuesto, almacenadas en Albacete mientras los modelos antiguos sufrían siniestros; o el ascenso a Jefe del Estado Mayor del Ejército del Aire de Javier Salto, responsable del Mando Aéreo de Canarias cuando estos ocurrieron. Y por encima de todo, siete miembros del Ejército del Aire que no volverán a volar.