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Cospedal gana la primera batalla frente a Sáenz de Santamaría

La ministra de Defensa ha enmendado al resto del Ejecutivo de Mariano Rajoy con su disposición a volver a investigar el accidente del Yak-42. 

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La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría; y la ministra de Defensa y secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, en una imagen de archivo. EFE

MADRID.- La primera batalla de una guerra que aún no tiene fecha. Eso es lo que ha ganado este martes María Dolores de Cospedal frente a su enemiga en el Gobierno Soraya Sáenz de Santamaría. La balanza de poder entre las número dos de Mariano Rajoy en el PP y el Ejecutivo, respectivamente, se ha inclinado hacia el lado de la ministra de Defensa después de que ésta haya logrado apaciguar las aguas del último escándalo sobre el Yak-42.

La sucesora de Pedro Morenés ha prometido a las víctimas acatar el informe del Consejo de Estado que responsabilizaba a su departamento del accidente en el que fallecieron 62 militares en 2003. Con ello, no sólo calmó el enfado de la asociación de familiares, sino que se mostró condescendiente con la oposición -que había pedido explicaciones sus explicaciones- y actuó para gestionar la crisis, enmendando con ello las opiniones del resto del equipo de Gobierno, del propio Rajoy y de todo el PP.

Todos ellos habían defendido la labor de Federico Trillo como responsable del ramo en el Gobierno de José María Aznar, encargado de la tragedia en aquel entonces. "Ocurrió hace muchísimos años y ya está sustanciado judicialmente", argumentó el actual presidente aun sin conocer el nuevo dictamen del máximo órgano consultivo del Estado.

"¿Qué tenemos que hacer con Trillo, ¿mandarlo a Perejil?", bromeó el vicesecretario de Organización del PP, Fernando Martínez-Maíllo, tras insistir en que existen sentencias judiciales que le exculparon. También los ministros de Justicia e Interior -Rafael Catalá e Ignacio Zoido, respectivamente- defendieron que Trillo no fue "responsable" de aquello.

Cospedal, aunque fuera de manera velada, les desacreditó. "Defensa está asumiendo su responsabilidad: el Yak era ilegal y no tenían que volar", valoraron los familiares tras su reunión. La nueva ministra está dispuesta a investigar las responsabilidades administrativas de sus antecesores -las penales quedaron descartadas en los tribunales-, un giro simbólico, pero radical en la tradición del PP, que siempre había desoído las peticiones de las víctimas. 

Con ello, la también secretaria general del partido ha dado un golpe sobre la mesa que la empodera. Si Soraya Sáenz de Santamaría ganó antaño la batalla del caso Bárcenas (la vicepresidenta le arrebató los poderes comunicativos sobre los líos judiciales del extesorero), ésta 'victoria' enfrentándose incluso a los suyos puede ser suya. 

La vicepresidenta del Gobierno fue la encargada, junto a Federico Trillo, de presentar el recurso del PP contra el Estatut de Catalunya en el Tribunal Constitucional. Archivo EFE

¿Fuego amigo?

En las últimas semanas, incluso los propios conservadores han alentado una supuesta teoría de la conspiración. En un principio, todos creían que se trataba de una estratagema del PSOE para evitar que Trillo volviera a su puesto en la asesoría jurídica del Consejo de Estado una vez hubiera abandonado la embajada de Londres. 

La propia institución desmintió dicha cuestión
, aunque continuaron las dudas del PP sobre el presunto oportunismo de las fechas de publicación no sólo del dictamen de la institución -que fue adelantado por El País-, sino también de una información de El Mundo que relacionaba al marido de Cospedal, Ignacio López del Hierro, con el caso Pujol.  

Trillo iba a dejar su puesto diplomático incluso antes del escándalo y tiene derecho, como funcionario, a volver a su puesto. López del Hierro fue investigado por la UDEF en abril, pero en diciembre, según algunas fuentes de medios afines al Gobierno, dejó de estarlo. Así las cosas, creció la convicción de que ambas polémicas saltaron a los medios de comunicación a través de 'fuego amigo'.

Todas las miradas de los mentideros se dirigieron entonces hacia Soraya Sáenz de Santamaría. La vicepresidenta no sólo había estado ligada a Trillo -presentaron juntos en el Tribunal Constitucional el recurso del PP contra el Estatut de Catalunya-, sino que podría tener especial interés en perjudicar la imagen de Cospedal de cara al próximo Congreso del PP en el que se despejará la incógnita de su continuidad al frente de la Secretaría General

Hay quien opina que Sáenz de Santamaría querría desbancarla para colocar en su puesto a su amigo Alfonso Alonso, ahora desterrado a Euskadi. Otros apuntan más alto y consideran que se trata de una pugna por la sucesión del propio Rajoy, en la que también entrarían Cristina Cifuentes o Alberto Núñez Feijóo, entre otros.  

Descartado que el presidente vaya a abandonar el liderazgo del partido en un corto plazo, la carrera hacia la sucesión del jefe aún no tiene fechada la meta. Pero ya parece haberse dado el pistoletazo de salida y, con una reunión a la que el Gobierno ni siquiera dio reconocimiento -la eludió de la agenda del Ejecutivo-, Cospedal parece haber superado el primer obstáculo.