Publicado: 21.11.2013 07:00 |Actualizado: 21.11.2013 07:00

Crece en el PP el rechazo al 'gurú' Arriola, al que Rajoy y Aznar han hecho rico

Su estrategia de perfil bajo del presidente, su enriquecimiento a costa del partido y las informaciones que lo sitúan en todas las negociaciones oficiosas del Gobierno minan el prestigio del asesor áulico

 

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En el PP tienen muy claro que cuanto más rechazo genera Pedro Arriola en el seno del partido, más crece también su prestigio a ojos del presidente del Gobierno. Ocurrió con José María Aznar y está ocurriendo con Mariano Rajoy, que heredó al sociólogo-asesor-estratega de cabecera de su antecesor y con él, la capacidad de éste de hacerse imprescindible al presidente del Gobierno y del PP de turno.

Algunas voces consultadas, sin embargo, subrayan que la confianza de Rajoy en Arriola (Sevilla, 1948) es "aun mayor" que la que Aznar tenía en el sociólogo. Otras lo matizan sosteniendo que, en realidad, el papel de Arriola al lado del presidente es ahora "más oscuro, más escondido, aunque igual de intenso" que durante los primeros ocho años del PP en La Moncloa (1996-2004), cuando Arriola, por ejemplo, fue uno de los enviados de Aznar a negociar con ETA en 1999, junto a Javier Zarzalejos, entonces secretario general de Presidencia, y Ricardo Martí Fluxá, secretario de Estado de Seguridad.

Entonces fueron esas conversaciones con los terroristas y hoy ha sido una información de Luis María Anson sobre Arriola (12 de noviembre de 2013) la que ha hecho saltar las alarmas y generado un profundo malestar en el PP, incrementando el rechazo del partido hacia El Rasputín de Génova. El periodista de El Mundo aseguraba en una columna que Arriola negocia con el equipo del president Artur Mas el texto de la pregunta del referéndum independentista que la Generalitat convocaría con la autorización del Gobierno. Con la información de Anson, quedaban confirmadas las sospechas -casi certidumbre- de buena parte del PP sobre una negociación de Moncloa con Catalunya para minimizar las reivindicaciones independentistas de CiU y sus socios de ERC.

El presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, se refirió este lunes, precisamente, a la "política de reservados" o "política a media luz" que suponen estas conversaciones Gobierno-Generalitat y que son asumidas a regañadientes por el PP. Sus barones temen que a Catalunya se le termine favoreciendo, por ejemplo, en términos de financiación autonómica frente al resto de Comunidades. El partido, argumentan las fuentes consultadas, puede "y debe" asumir esa negociación, "pero con unos límites" y la información de Anson -que el propio Rajoy tuvo que desmentir desde Bruselas por el revuelo que provocó- "supera todas las líneas rojas". Que Arriola apareciese como protagonista de esos tratos oficiosos no hizo más que aumentar el malestar en las filas conservadoras. "Eso sí -admiten-, Feijóo no podía definir mejor las actuaciones [con Catalunya y con todo]" del todopoderoso asesor.

El papel de Arriola siempre ha generado gran controversia en el entorno de los presidentes, fuera Aznar, sea ahora Rajoy. Más que conocida, por ejemplo, es la animadversión que por el marido de Celia Villalobos demostraron Esperanza Aguirre o Eduardo Zaplana. Él se presenta con la tarjeta "Se ganan elecciones", pero en el PP hablan de "puntos oscuros" por todas partes. Por ejemplo, su empeño en que Rajoy mantenga una estrategia de perfil bajo, de "no hacer nada", tan criticada en sus propias filas y de forma tan virulenta por José María Aznar. En realidad, sostienen en el partido, "Arriola acaricia los oídos del líder de turno". No es difícil que Rajoy acepte ese perfil bajo; es intrínseco a su personalidad, "pero a Aznar no podía aconsejarle eso", así que le decía lo contrario, que era, en definitiva, que hiciese lo que quisiese.

Sin embargo, lo que ha acabado de machacar la imagen de Arriola en el seno del PP es su enriquecimiento a costa del partido y el Gobierno por un trabajo tan desdibujado como el suyo. Ya en 2002, con Aznar en las mieles de la mayoría absoluta, saltaron las informaciones sobre la facturación de las empresas de Arriola, que entonces también asesoraba a Telefónica. Consultores de Investigación Social, la empresa en la que Arriola figuraba como administrador único, facturó 5 millones de pesetas en 1998, según desveló la Cadena Ser, pero en 1999 su cifra de negocio ascendió a 223 millones de pesetas. La emisora confirmó asimismo que Arriola cobró 110 millones en su primer año de contrato con Telefónica.

El gurú de Rajoy tiene, además, otra empresa que se ha hecho especialmente conocida gracias a los papeles de Bárcenas, que obligaron a hacer pública la contabilidad del PP ante la Audiencia Nacional. El Instituto de Estudios Sociales facturó al PP más de 12 millones de euros (12.109.486,06 euros) desde 1994, según los registros oficiales del partido. Las cantidades facturadas por la empresa de Arriola, además, no bajaron de los 600.000 euros anuales desde que el PP alcanzó su primera mayoría absoluta en 2000.

Sin embargo, las informaciones que marcaron definitivamente al asesor presidencial -que no tiene nónima en el partido ni en el Gobierno- fueron las referidas a cobros de dinero negro recogidos en los apuntes contables del extesorero del PP, concretamente, 10.736.194 pesetas más IVA, en la factura oficial y, aparte, 2.934.000 pesetas que Arriola pidió presuntamente a Bárcenas en negro como pago por informes estratégicos encargados por Aznar, cantidad que viene reflejada en una de las notas manuscritas de Luis Bárcenas entregada al juez.