Publicado: 20.01.2016 20:52 |Actualizado: 20.01.2016 23:30

La 'crisis de los diputados' y el veto de su grupo con ERC ponen a Garzón en el disparadero

Al diputado de IU le han fallado todos sus planes desde que irrumpió Podemos. El último traspié le ha costado el grupo parlamentario y la subvención para el 'mailing', dejando a la formación sin voz en el Congreso y con una deuda más abultada

Publicidad
Media: 2.21
Votos: 14
Comentarios:
El diputado del UP-IU, Alberto Garzón, junto al líder de Podemos, Pablo Iglesias, en el Congreso de los Diputados.- REUTERS

El diputado del UP-IU, Alberto Garzón, junto al líder de Podemos, Pablo Iglesias, en el Congreso de los Diputados.- REUTERS

MADRID.- No ha sido el mejor año para Alberto Garzón. Al diputado de Izquierda Unida que llegó al Congreso la pasada legislatura se le han torcido todos sus planes por distintos problemas, internos y externos, que su organización acarrea desde que nació Podemos. Problemas que se han acentuado sobre todo en 2015 y que se han materializado todos este miércoles, apenas dos horas después de que volviera de su visita a La Zarzuela.

Garzón llegó al Congreso asegurando que pretendía ser un “facilitador” del entendimiento entre fuerzas políticas para formar un Gobierno de izquierdas. Su intención, parece, es estar entre PSOE y Podemos para evitar que Rajoy gobierne. Para eso, los dos diputados de UP-IU son necesarios, pero se requieren más fuerzas políticas que se sumen al pacto.



El diputado resumía así su encuentro con Felipe VI, pero también tuvo que dar cuenta de las conversaciones con Podemos y Compromís, su socio en Valencia, a propósito de un grupo parlamentario al que la formación morada impuso un “veto explícito”, según el malagueño. Las cuentas salían: Podemos y Compromís acordaron que hubiera un grupo valenciano independiente al de Podemos. La oposición a esta vía del resto de fuerzas políticas lo bloqueaba. Pero el grupo era posible. Sólo hacía falta que Podemos autorizara a sus diputados valencianos a inscribirse en un grupo junto a los de IU. Eso nunca pasó, pese a las cinco conversaciones que Garzón y Baldoví, portavoz de Compromís, mantuvieron con los de Pablo Iglesias.

Así las cosas, Garzón se contentaba con incluirse junto a Bildu en el grupo de ERC. Podría evitar los tiempos mínimos de intervención destinados al Grupo Mixto ─al que iría después─ y, además, IU recibiría la subvención del ‘mailing’ electoral (envío de papeletas por correo). Tampoco le ha salido bien. Cinco votos de los nueve de la Mesa del Congreso, dos de Ciudadanos y tres del PP, lo han rechazado por supuesto “fraude de ley”, en contra de lo que decía el informe de los letrados del Congreso y el propio reglamento.Tanto ha sorprendido al diputado que ni siquiera ha hecho declaraciones a los medios, salvo a un programa de televisión que le entrevistaba justo cuando se conocía la noticia.

En resumen, IU se queda sin grupo parlamentario y sin una subvención pública de alrededor de dos millones de euros, que solucionaría casi por completo el préstamo que pidió para la campaña electoral, que ronda los 2,5 millones de euros. Reclamará ante la Mesa, incluso puede acudir a los tribunales, ya que es algo insólito en la Cámara baja, pero deja a la organización aún más tocada y, a Garzón, en una situación muy comprometida.

La ‘crisis de los diputados’

Podemos, esa fuerza con la que Garzón aspira a confluir en algún momento aunque ya le haya rechazado en repetidas ocasiones, cuenta con más diputados que militan en IU que la propia candidatura de IU. De hecho, Garzón es el único diputado de IU que irá al Grupo Mixto. Sol Sánchez, la segunda diputada de Unidad Popular-IU, no es militante, mientras que la formación morada tendrá en su “grupo plurinacional” a la coordinadora de Esquerda Unida de Galicia, Yolanda Díaz, y a dos militantes de EUiA en Catalunya, Joan Mena y Félix Alonso.

EUiA aseguraba en un comunicado que ha “colaborado” para que IU pudiera tener grupo propio. "Los diputados de EUiA estaban a disposición para ser prestados en caso de que fuera necesario", afirma el referente de IU en Catalunya antes de añadir que "desgraciadamente este préstamo no era requisito suficiente para que IU tuviera grupo, ya que necesitaba sumar el porcentaje de voto de más candidaturas hasta llegar al 5% del total estatal”. Precisamente, un problema derivado del acuerdo con En Comú Podem.

La situación es paradójica. Lo reconoció el propio Garzón el martes. Pero esta “crisis de diputados” de IU que están en Podemos no es la única contradicción. Cayo Lara, que aún coordina IU, puso sobre la mesa durante el último Consejo Político la más importante: Garzón insiste en llegar a un acuerdo con un partido que, por activa y por pasiva, ha demostrado que no quiere. Antes de las elecciones, el diputado aseguraba que no tenía plan B si Podemos decía que no. Y al final ha resultado cierto. “Perdimos un tiempo precioso llamando a la puerta de Podemos”, aseguró el coordinador federal. Su informe fue aprobado por el Consejo. También lo fue el de Garzón, que hablaba de seguir la vía de Catalunya y Galicia. Es decir, se aprobó una cosa y la contraria.

Esa indefinición es otro de los problemas que arrastra IU desde hace un año. Y se va a mantener, al menos, hasta mayo, cuando está previsto que se celebre la XI Asamblea que, en teoría, dará a Garzón las riendas de la organización. La pregunta que muchos se hacen en IU es para qué. Y la respuesta es lo que está faltando por el momento. Una parte quiere mantenerse como hasta ahora, marcando la diferencias por la izquierda con Podemos. Otra parte, en concreto las federaciones de Catalunya y Galicia, quieren dejar atrás IU para poder confluir con Podemos y otros actores sin conflictos internos. Por otro lado está Garzón, que habla de renovación del proyecto, sin especificar por el momento las líneas que seguirá.