Publicado: 06.04.2014 14:13 |Actualizado: 06.04.2014 14:13

"La crisis es una expresión del fracaso de las izquierdas europeas"

Publicidad
Media: 0
Votos: 0
Comentarios:

La idea de Europa como un proyecto común y dirigido hacia una sociedad del bienestar padece una crisis sistémica que es, también, una expresión del fracaso de las izquierdas para influir en el proceso de construcción europea. Esta es una de las principales reflexiones lanzadas durante los debates de la última jornada del simposio Europa Sin Permiso celebrado este viernes y sábado en el Convent de Sant Agustí de Barcelona y centrado en la necesidad de una política común para las diversas izquierdas europeas.

Los debates de la jornada de clausura reincidieron en la imagen de una ruptura democrática encabezada por los movimientos de izquierda para reconstruir la unidad europea desde unas bases diferentes a un proceso dirigido por Alemania, sin amplios consensos sociales, sin mecanismos de protección suficientes para la gran mayoría de la población, que "sirve de cabeza de puente para los intereses estadounidenses" y que no ha creado una ciudadanía política, sino varios grados de ciudadanía atendiendo a los diversos desarrollos económicos de los estados miembros de la Unión Europea, según fueron resaltando en las conclusiones.

"Crear un espacio de ruptura, con la recuperación de la soberanía nacional, la reformulación de la UE y la creación de una nueva área económica en el sur de Europa", propuso el coordinador nacional de Anova, Martiño Noriega, que insistió en la necesidad de una alianza de izquierdas "desde el impulso local y que sirva para conciliar el derecho de autodeterminación" de las naciones sin estado europeas en el seno de la Unión. El político gallego planteó un nacionalismo "crítico frente a la UE" y reclamó una serie de medidas que sirvan tanto para recuperar la aspiración de unión europea como un marco de lucha ante "un sistema que ha impuesto la explotación del ser humano por el ser humano".

Como esquema inicial, Noriega expuso un "mínimo común que pasa por el impago de la deuda, el finiquito de las constituciones neoliberales —con la modificación del artículo 135 de la española como ejemplo— y el internacionalismo de los pueblos europeos". Para el coordinador nacional de Anova y alcalde de Teo, la recuperación de ese espacio común de las izquierdas que permita su alianza a nivel de la UE se inicia con el abandono "del tacticismo, de una política basada en el cortoplacismo y con una enmienda a la totalidad por lo que deben moverse los marcos de análisis". Esta variación servirá "para —atendiendo a la diversidad de las izquierdas en planteamientos y discursos— avanzar una parte del camino, con unas nuevas reglas sin condiciones previas. De la diferentes luchas hacer una lucha". Noriega apeló a que "la radicalidad política es una necesidad en estos momentos" y concluyó, quizás desencantado ante el itinerario seguido por Europa desde la II Guerra Mundial, que "la izquierda ya no es vanguardia de nada".

En una línea similar se expresó la diputada en el Congreso por ICV-EUiA, Laia Ortiz, que se preguntó "cómo conectar con la calle, para pasar de la teoría a la acción en un momento de urgencia y drama social ante el riesgo que este espacio lo vaya llenando la extrema derecha". Ortiz defendió la asimetría de una crisis generalizada que golpea a las clases populares y apenas roza a unas clases altas que han visto como sus ingresos aumentaban generosamente estos últimos seis años en Europa, en especial, en España donde las desigualdades sociales se han incrementado hasta convertirle en el segundo estado de la Unión Europa con un mayor índice de desigualdades, según Eurostat.

"La crisis es también la expresión del fracaso de la izquierda europea y va ligada a la propia crisis política de las democracias europeas", apuntó, y recordó la diputada que "Europa se construye en contraposición" al modelo de las democracias populares de inspiración y tutela soviéticas, por lo que es ineludible "abandonar esos valores, esas utopías, que ahora están al servicio de lo contrario" y que han conducido a que "las decisiones se tomen en clave nacional o de clase y siempre al servicio del mercado vaciando la soberanía" de los estados miembros de la Unión", una circunstancia que, en España, "todavía debilita más por la crisis de régimen que hay".

Ortiz, aunque recordó datos como que el 50% del gasto social mundial se concentra en la UE, invitó a "crear alianzas horizontales" entre los trabajadores del sur y del centro-norte de Europa para luchar por una redistribución de la riqueza —"replegarse no es la solución"— y aludió como posible modelo de inspiración a los frentes amplios creados por las izquierdas latinoamericanas desde el Foro Social de Sao Paulo, "encontrar espacios desde donde plantear una lucha conjunta" y crear las condiciones para "un proceso constituyente con amplios consensos y el reconocimiento de la pluralidad y la diferencia"

Que el programa de construcción europeo está averiado ha sido el eje principal de debate de unas jornadas que han constatado que los cuatro principales puntos de evolución del proyecto nacido a partir del Tratado de París de 1951: el mantenimiento y expansión del estado del bienestar, la superación de las diferencias nacionales, la creación de organismos supranacionales y la promoción de la paz y la seguridad mundial, están muy tocados por las políticas neoliberales que imponen la austeridad y que sustraen a los estados miembros decisiones políticas, sociales y económicas que son decididas por organismos no elegidos democráticamente, según el periodista Ángel Ferrero para el que "la UE sirve para garantizar la hegemonía global de los Estados Unidos con la construcción de un bloque geopolítico que se contrapone al soviético", en un momento en que "los atractivos de ese modelo lo hacían un serio rival en todos los aspectos". Ferrero recordó también que el sueño de la promoción de la paz mundial no pasa por su mejor momento con Europa "convertida en su conjunto en el primer exportador mundial de armas" y apuntó, en palabras de Durao Barroso, que "la UE no es un imperio, pero se parece y se comporta como tal", bajo la supervisión de una Alemania que vio como el proceso de construcción de la UE paralizaba las campañas de desnazificación y permitió que altos cargos de la Alemania hitleriana ocupasen numerosos cargos.

"Un cambio en la correlación de fuerzas", reclamó la activista Iolanda Fresnillo, que resaltó que la crisis responde "a la misma estructura europea y que hace necesaria construir una mayoría social que vaya más allá de las citas electorales". Fresnillo reclamó que se recuperase el concepto de "clase obrera" en vez del más difuso "de clases populares" y la realización de auditorías sobre la deuda a fin de evidenciar su origen y negar su pago.

Como conclusión de los debates sobre la necesidad de la articulación de una alternativa de izquierdas y una respuesta de las fuerzas progresistas ante el incremento en Europa de la derecha populista y xenófoba y la extrema derecha nostálgica de los fascismos de entreguerras, la presidenta de la Fundación Nous Horitzons —una de las entidades que apoyaban la celebración de las jornadas—, Dolors Comas, insistió en que "no se discute Europa sino la construida por el neoliberalismo y que otro modelo europeo es posible". "Una Europa republicana y federal, democrática, con el reconocimiento del derecho de autodeterminación, con la defensa de los derechos sociales. No nos conformamos con la usurpación de la idea de Europa por el neoliberalismo. Queremos una Europa de derechos sociales y ciudadanos y no eurocéntrica", dijo refiriéndose a una unión edificada sobre unos parámetros que huyan de la explotación de los recursos de países más desfavorecidos y la perpetuación de estructuras poscoloniales y que abandone también, como reclamó a su vez, Yayo Herrero, el sistema patriarcal, la idea del crecimiento perpetuo y abandere la sostenibilidad ecológica. Para Comas, esta nueva Europa debe atender, para alcanzar su objetivo de defensa de unos derechos básicos universales, "el reconocimiento de la diversidad de planteamientos e ideas y la búsqueda de consensos".

Por su parte, Xosé-Manuel Beiras, catedrático de Estructura Económica y portavoz de Alternativa Galega de Esquerda, la "depredación de los recursos naturales" obliga a revisar las categorías de crecimiento y decrecimiento económico inmersos "en un sistema irracional que tropieza con los límites ecológicos del planeta". El veterano político gallego insistió en la generación y articulación de alternativas sociales y económicas que frenen una coyuntura. "No estamos en crisis, estamos en una gran depresión, mayor que la de 1930 y si sigue así, acabará y se saldrá con otra guerra", sentenció.

Beiras atacó el papel que Alemania interpreta en la Unión Europea, dirigida por una derecha con "tendencias imperialistas" y "filofascistas". Beiras reincidió en que la política alemana parce marcada por una reedición de la búsqueda del "espacio vital" —el Lebensraum que condujo finalmente a la II Guerra Mundial— y recordó que el bloque soviético percibía la Unión Europea como un adversario claramente capitalista. "Hoy la Unión Europea es antieuropea", ya que no reconoce el mosaico que es la UE y ha abandonado por completo las ideas de progreso enraizadas en la sociedad europea desde el siglo XIX. Para Beiras, "la izquierda está desarmada" sólo a nivel político, y no a nivel social. Recuperar esta confluencia entre los dos niveles debe ser uno de los objetivos de la izquierda política, que entre en las dinámicas de la sociedad civil y que sirva como una herramienta política para conseguir la hegemonía, planteamiento que, insistió Beiras, tiene Anova y mantuvo el BNG durante la década de 1990 en Galicia. En su intervención, Beiras, que aprovechó para contestar y apostillar las intervenciones de otros ponentes, criticó que Bildu en la Diputación Foral de Gipuzkoa, como explicó Ander Rodríguez en su exposición, busque "la estabilidad económica adoptando la visión neoliberal".

El simposio ha sido organizado por la revista Sin Permiso, con el apoyo de la Fundación Nous Horitzons, la Fundación Pere Ardiaca y la Fundación Socialismo sin Fronteras, con el objetivo de analizar y diagnosticar las causas y consecuencias de la crisis en la Unión Europea y explorar direcciones que permitan a las izquierdas ocupar un espacio alternativo hasta ahora ausente de propuestas de las diferentes izquierdas, desde el centroderecha a la izquierda, pasando por la socialdemocracia.