Publicado: 14.10.2015 22:08 |Actualizado: 14.10.2015 23:00

Las cuatro crisis del Partido Popular

El pánico electoral de los conservadores le revienta a Rajoy en plena precampaña con varios frentes abiertos: el partido fracturado y su liderazgo cuestionado, la sinceridad de Montoro contra sus filas, el aldabonazo a su credibilidad desde Bruselas y el auge sin control del independentismo.

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El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, durante una de sus comparecencias en el Palacio de La Moncloa. EFE

MADRID.- Es probable que la semana que va del 7 al 14 de octubre sea recordada por Mariano Rajoy como un tiempo horribilis -que amenaza, además, con alargarse- en plena precampaña de las elecciones generales más complicadas a las que se ha sometido el Partido Popular, cuando por primera vez desde que AP pasó a PP, sus electores tienen otro partido del mismo espectro ideológico (centro derecha liberal) al que votar el 20 de diciembre.

El presidente del Gobierno ha regresado de su momento dulce en Nueva York, después de presidir el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, con la misión urgente de apagar cuatro fuegos cuya propagación amenaza la unidad del PP, su liderazgo, el discurso territorial y la credibilidad de su programa electoral, basado en los Presupuestos Generales del Estado recién aprobados para 2016.



Rajoy no se ha pronunciado aún sobre la crisis del PP vasco, la entrevista de Montoro en 'El Mundo', la carta de Álvarez de Toledo o las declaraciones judiciales de los miembros del Govern

Este jueves Rajoy viaja a Bruselas para participar en el Consejo Europeo, aunque antes se reunirá con la delegación española del PPE, liderada por Esteban González Pons. El jefe del Ejecutivo será preguntado en los pasillos por los frentes abiertos, ya que aún no se ha pronunciado ni sobre la dimisión de la presidenta del PP vasco, Arantza Quiroga; ni sobre la incendiaria entrevista que su ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, dio a El Mundo; ni sobre la carta de su diputada más crítica Cayetana Álvarez de Toledo, renegando de su líder, ni sobre las polémicas declaraciones judiciales de la exvicepresidenta y la exconsellera catalanas, Joana Ortega e Irene Rigau, por la consulta del 9-N, que han provocado quejas formales del Poder Judicial al ir acompañadas de considerables muestras de apoyo en las calles interpretadas como "presiones".

Fotografía facilitada por la Generalitat del rey Felipe VI saludando al presidente de la Generalitat, Artur Mas, ante la delegada del Gobierno en Cataluña, Llanos de Luna, a su llegada a la apertura del XVI Foro Iberoamérica en el Hotel Majestic de Barcel

Fotografía facilitada por la Generalitat del rey Felipe VI saludando al presidente de la Generalitat, Artur Mas, en Barcelona el pasado martes. Hoy jueves 15, Mas acude al juzgado a declarar como imputado. EFE/Jordi Bedmar

El president en funciones, Artur Mas, declara hoy jueves a las 9:30 horas y se espera que el apoyo político y social sea aún mayor, lo que, además, engrandece la figura del líder que impulsó el independentismo catalán desde la Generalitat frente a un Estado español que incluso "ha negado a los catalanes el derecho a votar", como reza uno de los muchos argumentarios de los soberanistas y de los no soberanistas partidarios del referéndum que el Gobierno de Rajoy y el PP les niega.

En el PP aseguran que Álvarez de Toledo no iba a ir en ninguna lista "por decisión de Rajoy, no por decidirlo ella"

En el PP aguardan con expectación y cierta congoja la cita judicial de esta mañana, conscientes de que haber llegado hasta aquí (un presidente autonómico imputado por un proyecto político) ya no beneficia tanto a ellos como a Ciutadans, tal y como reflejaron las elecciones del pasado 27 de septiembre, que colocaron a la formación liderada por Inés Arrimadas en Catalunya como el referente constitucionalista anti-independentista.

Un líder tocado

El presidente del Gobierno sólo se ha referido en Nueva York, y muy escuetamente, al ataque directo a la línea de flotación de su programa electoral, los PGE para 2016, llegada directamente de la Comisión Europea y agravada internamente por unas declaraciones del comisario Pierre Moscovici a la Cadena Ser el martes. El responsable económico del Ejecutivo europeo aseguró que el ministro de Economía, Luis de Guindos, sabía lo que pensaba la Comisión sobre los Presupuestos para el año próximo ("España no cumplirá el objetivo de déficit para 2015 y 2016)") y estaba de acuerdo. "España no incumplirá el déficit", fue la respuesta de Rajoy antes de entrar en la sede de la ONU, aunque el miércoles mismo, De Guindos admitiese que las comunidades autónomas sí incumplirán.

El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, durante un acto del partido. Archivo REUTERS

El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, durante un acto del partido. Archivo REUTERS


Más allá de la carta en portada de El Mundo de la diputada por Madrid Álvarez de Toledo (No iré en listas con este presidente), a quien fuentes del PP atribuyen una "pataleta continua" porque ya se sabía y así se publicó que esta parlamentaria dirigente de FAES y muy cercana a José María Aznar "no iba a ir en ninguna lista por decisión de Rajoy", el liderazgo del presidente ha quedado tan tocado con ella como con el contundente titular de la entrevista de Montoro: "Hay compañeros míos que se avergüenzan de ser del PP". 

En este sentido, tampoco la negativa de Albert Rivera en las celebraciones del 12 de Octubre a investir presidente del Gobierno a Rajoy aunque el PP ganara el 20-D, han ayudado a reforzar un liderazgo por el que los conservadores parecen apostar ya más por resignación que por entusiasmo. De hecho, tal y como contó este periódico, hay destacados miembros del que ya empiezan a plantearse la posibilidad de que el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, sustituya a Rajoy en caso de que el PP pudiera perder La Moncloa por el empecinamiento del líder de Ciudadanos: "No hemos montado todo esto para que Rajoy sea presidente".