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La cuenta atrás para nuevas elecciones aviva la posibilidad de confluencia entre Podemos e IU

El debate vuelve a resucitar después de los repetidos fracasos en las negociaciones de investidura. Iglesias, tras el cese de Pascual, vuelve a cortejar a Alberto Garzón, que exige un acuerdo entre formaciones a nivel estatal en lugar de ‘fichajes estrella’

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El diputado de IU-Unidad Popular, Alberto Garzón, conversa con el líder de Podemos, Pablo Iglesias, durante la sesión constitutiva del Congreso.-REUTERS

El diputado de IU-Unidad Popular, Alberto Garzón, conversa con el líder de Podemos, Pablo Iglesias, durante la sesión constitutiva del Congreso.-REUTERS

@JairoExtre

MADRID.- Rotas las últimas negociaciones a tres entre Podemos, PSOE y Ciudadanos, el reloj marca con más fuerza el tiempo que falta para la convocatoria de nuevas elecciones después de más de cuatro meses de bloqueo. Salvo sorpresas tras la ronda de consultas con las fuerzas políticas convocada in extremis por el rey, el PSOE tendrá que decidir entre la vía de Podemos, un pacto de gran coalición con el PP usando a Ciudadanos como excusa o abocar al país a unos nuevos comicios que, según la mayoría de partidos, apenas resolverían el entuerto.

En este contexto, uno de los debates que más espacio acaparó en los medios en la precampaña del pasado 20 de diciembre vuelve a resurgir en boca de todos los actores. El acuerdo entre Izquierda Unida-Unidad Popular y Podemos si hay que acudir de nuevo a las urnas volvió a colocarse definitivamente en la agenda este miércoles.

Antes, a preguntas de los periodistas, habían vuelto a hablar del tema el portavoz de IU en el Congreso, Alberto Garzón, y el número dos de la formación morada, Íñigo Errejón. Pero ha sido el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, quien ha querido dejar claro que ambas formaciones volverán a dialogar para buscar un acuerdo, y fuentes de la formación aseguran que, en esta ocasión, hay más posibilidades de que se alcance que en las negociaciones para el 20-D.

Iglesias: "Tengo que hablar con Garzón. Es difícil, es complejo, pero creo que nos debemos esa conversación"

"Creo que tengo que hablar con Alberto Garzón. Es difícil, es complejo, pero creo que nos debemos esa conversación", dijo Iglesias a la prensa en los pasillos del Congreso. Añadía que las posiciones de ambas organizaciones “han sido distantes” hasta ahora, pero que, pese a lo “difícil” de lograr un entendimiento, él es “partidario de abrir ese dialogo”.

No hay fecha, de momento, para un encuentro entre ambos líderes, pero tampoco dejarían pasar el tiempo hasta que se agote el plazo para investir a un presidente, porque el trabajo para llegar a esa confluencia es ingente, apuntan en ambas organizaciones. La disposición al diálogo es mutua.

Nuevo contexto

No obstante, ambos partidos llegarían a la hipotética cita con las urnas en una situación diferente a la del 20-D. Los últimos sondeos muestran cierto desgaste en Iglesias como líder y en su formación como alternativa, debido sobre todo al papel jugado desde el principio en las negociaciones con el PSOE. Por el contrario, Izquierda Unida repunta hasta porcentajes de voto superiores al 7%, llegando a cosechar la decena de escaños, según algunas encuestas.

Errejón: "No se configura
una mayoría nueva amontonando siglas"

Al mismo tiempo, la crisis interna en la formación morada se saldó con la destitución del secretario de Organización, Sergio Pascual, mano derecha de Iñigo Errejón, que tanto el martes como el miércoles cerraba filas asegurando que las posiciones Podemos “son las mismas de siempre: en el cambio caben muchas personas, pero no se configura una mayoría nueva amontonando siglas". Aunque remarcaba que posiciones, en Podemos, “hay muchas” y que eso es enriquecedor.

En clave interna, la posición de “transversalidad” defendida por el número dos de Podemos quedó debilitada en favor del sector más afín a Iglesias tras la destitución. Un sector que se compone en gran medida de ex militantes y dirigentes del PCE, partidarios de marcar una línea a la izquierda del PSOE que, aunque a regañadientes, pasaría por un entendimiento entre las direcciones de ambos partidos, una vez constatado que el suelo electoral de IU, en uno de sus peores momentos, sigue rozando el millón de votos.

La salida de Pascual y su sustitución por Pablo Echenique puede hacer que la balanza del pacto se incline hacia el modelo de Iglesias, que aún está por definir. Echenique es partidario de retomar las negociaciones y de llegar a un acuerdo con IU y con más actores políticos y sociales. Lo mismo defiende el sector anticapitalista representado por el eurodiputado Miguel Urbán y la líder de Podemos en Andalucía, Teresa Rodríguez. Incluso la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha pedido más entendimiento y generosidad entre los líderes.

No hay debate, al menos oficial, en la formación, según fuentes itnernas, pero las declaraciones de Iglesias dejan claro que se tendrá que dar más pronto que tarde y que tanto Podemos como IU tendrán que ceder en sus posiciones.

El modelo de Garzón

Mientras, en IU se mira en demasiadas direcciones al mismo tiempo. Garzón siempre se ha mostrado abierto al diálogo y partidario de un acuerdo con Podemos, pero el martes volvió a dejar claro que su postura no ha variado desde que se rompieron las negociaciones para el 20-D. “Si hay colaboración, será de igual a igual y federal", un pacto de carácter “estatal” y no “a la carta ni por territorios”, afirmó el dirigente de IU en rueda de prensa en el Congreso.

Garzón dice que “si hay colaboración, será de
igual a igual y federal"

Apenas a dos meses de que se celebre la XI Asamblea de IU, en la que Garzón se postulará para tomar las riendas de la organización, el diputado malagueño no quiere que se repitan problemas internos como los de las pasadas elecciones. Entonces, en Catalunya y Galicia, IU acabó concurriendo junto a Podemos y otras formaciones en las llamadas confluencias En Marea y En Comú Podem. Se dio entonces la situación de que varios diputados militantes de IU pasaron a engrosar el número de escaños del grupo parlamentario de Podemos, mientras que la coalición de izquierdas se quedó con dos diputados, sin grupo y sin subvención, lo que la ha abocado a un ERE.

El secretario de Organización IU, Adolfo Barrena, suscribe las palabras de Garzón aunque apunta que la prioridad ahora mismo es preparar la Asamblea y no perder de vista los movimientos del PSOE, pero insiste en que la apuesta por la confluencia es clara para “sumar a todos los actores de la izquierda en igualdad y desde el respeto a las organizaciones”.

Frente a esta postura se encuentra Izquierda Abierta, el partido de Gaspar Llamazares, que también presentará candidatura en la Asamblea de IU con Tasio Oliver y Teresa Aranguren. Este sector considera que cualquier pacto con Podemos supone “una absorción” y la “disolución de IU” en un momento en el que la izquierda es “más necesaria que nunca”. Una postura nueva en esta formación que antes hablaba de "frente amplio", y similar a la del sector conformado tras la llamada declaración de Zamora, abiertamente opuesto al liderazgo y la apuesta política de Garzón, enemigo acérrimo de Podemos y en la que se inscribe el aún coordinador federal Cayo Lara.