Publicado: 14.10.2015 00:03 |Actualizado: 14.10.2015 12:43

David Fernández: “Ni queremos estar en el Govern ni investiremos a Mas”

El exdiputado de la CUP insiste en que las líneas rojas “se ponen para no ceder” y que para que voten una investidura hay que acordar una hoja de ruta de ruptura democrática, un proceso constituyente desde abajo y un plan de choque contra la emergencia social

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David Fenández durante su intervención en el Ateneo Republicano de Vallecas. -JAIRO VARGAS

David Fenández durante su intervención en el Ateneo Republicano de Vallecas. -JAIRO VARGAS

MADRID.- David Fernández, la cara más visible de la Candidatura de Unitat Popular (CUP), con la que ha sido diputado en el Parlament de Catalunya la pasada legislatura, ha explicado este martes en Madrid que la postura de su organización es tajante respecto a la investidura de Artur Mas como president de la Generalitat.

En un acto organizado por el Ateneo Republicano de Vallecas con motivo de su semana cultural, el exdiputado catalán ha querido despejar las dudas que los medios de comunicación y el propio Mas y su entorno intentan sembrar desde que, el 27-S, los catalanes participaran en unas elecciones consideradas un plebiscito sobre la independencia. La mayoría absoluta del Parlament es independentista, pero son los diez escaños de la CUP, la otra fuerza independentista junto a Junts pel Sí, lo que Mas y CDC necesitan para formar gobierno.



“No queremos estar en el Govern y no vamos a investir a Mas”, ha respondido a la pregunta de uno de los asistentes que le afeaba “ir de la mano” del expresident. “Es una contradicción a la que tenemos que encontrar respuesta, pero entre no hacer descarrilar este proceso y no investir a Mas hay muchas opciones”, ha afirmado. En cualquier caso, ha recordado que las línea rojas que la CUP ha puesto a Junts pel Sí para darles el Gobierno de Catalunya “se ponen para no ceder”. Si quieren gobernar, los mínimos que exigen son una hoja de ruta por la ruptura democrática, iniciar un proceso constituyente desde abajo y elaborar un plan de choque contra la emergencia social. No quiere la independencia de otra manera y añade que “en nuestras contradicciones están las esperanzas”.

"Entre no hacer descarrilar este proceso y no investir a Mas hay muchas opciones"

Fernández es claro, aunque habla rápido, muy bajo y la tos le interrumpe a menudo. “No vamos de la mano de la burguesía, sino todo lo contrario. Por eso hemos ido por separado a las elecciones”, ha dicho, porque “más que conflicto identitario, lo que ponemos sobre la mesa es un conflicto por la soberanía, sobre que el futuro de Catalunya lo puede decidir su gente”. “decir que Catalunya es Artur Masas es como decir que toda España es Rajoy”, ha sostenido.

Lo dice alguien que siempre ha hecho gala de no ser nacionalista, sino independentista, y a quien le gusta diferenciar entre “el autonomismo de CiU y el PNV”, que “no tiene nada que ver con el independentismo. En Catalunya siempre ha sido de izquierdas”, ha apuntado. “La mayoría independentista no es obra de CiU, es de base, de abajo, pero nunca se le ha hecho caso”, ha afirmado antes de recordar que el inicio de este proceso soberanista comienza en 2006, “con una manifestación por los trenes de cercanías de Barcelona”. Frente a este movimiento ha habido “un estado demofóbico” que juzga a personas “sólo por sacar unas urnas a la calle”.

“Tener estos números desde un anticapitalismo desacomplejado da un poquito de esperanza”

Fernández, hijo de un leonés y una zamorana, es quizás el ejemplo más claro de quienes no ven en la independencia una varita mágica. Ha recordado que en Catalunya hay un 20% de paro, un 50% de paro juvenil y son la comunidad récord en ejecuciones hipotecarias y desahucios; que la deuda actual alcanza hasta el año 2108 y que con el Gobierno de Mas se han recortado más de 5.000 millones en políticas sociales, “lo que presenta sólo un tercio de lo que acumulan los más ricos”.Sabe que la independencia puede resultar “otra jaula”, pero no desiste en que la decisión tiene que tomar “su gente”.

No le falta optimismo, “tener estos números desde un anticapitalismo desacomplejado da un poquito de esperanza”, ha puntualizado. Pero también es realista. “No estamos a las puerta de la revolución Francesa, ya me disculpareis”, bromeaba. Para él, la situación del régimen se parece más “a la debacle del Imperio Romano”, lenta pero imparable. “No somos partidarios de asaltar el palacio de invierno, no hay potencial colectivo organizado para ello. La CUP tiene 1.500 militantes, y con eso no cambias un país”, ha reconocido.

Sin embargo, asegura que la situación política en Catalunya es “excepcional”, que es allí “donde más se tambalea el régimen del 78” y donde más posibilidades hay “de abrir la lata”. “Sólo un 25% del Parlament son fuerzas del régimen”, “el 75% pide un cambio de modelo”, ha insistido.

Al final, ha incidido, el espacio desde el que mejor se pueden cambiar las cosas “es el propio día a día”. Y se pone como ejemplo: “No tengo un duro en La Caixa o el Sabadell, lo poco que gano está en cajas cooperativas. En mi casa no está ni Edesa ni Iberdrola, sino eléctricas pequeñas. Ni Nestlé ni Danone, sino productos de cooperativas de barrio. Ni siquiera Telefónica, contrato con Intercom. No entra ni La Razón ni La Vanguardia, sino La Directa y Diagonal. Es ése, la vida cotidiana, el único espacio libre, nuestro espacio de destrucción del capitalismo”.