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Mejores momentos del debate 'Demoliciones Iglesias', el vendedor de productos bancarios y el poema de Machado 

Repasamos los mejores momentos de la segunda jornada del debate sobre la moción de censura de Unidos Podemos

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Los diputados de Podemos aplauden a uno de los suyos. | EFE

La mañana empezó movida en el Congreso. El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, inauguró la segunda jornada del debate del moción de censura con la escopeta cargada. En un principio se preveía que tuviera tantas balas para Pablo Iglesias como para Mariano Rajoy. Pero no fue así: descargó contra el líder de Podemos emulando el argumentario que el presidente del Gobierno había utilizado el día anterior.

El líder de Cs le acusó de presentar una moción "espectáculo" y de dedicarse más a los "autobuses, las pegatinas y los marcianitos" que a "trabajar en el Congreso" para combatir la corrupción. Rivera también le acusó, como Rajoy, de presentar siempre una España negra y de proponer "medidas obsoletas" para poner solución al paro, así como de tener varios "modelos de nación".

"Hemos presentado el doble de iniciativas parlamentarias que ustedes", le respondió Iglesias, que también acusó a su oponente de no haber leído a los referentes que cita. "Le pediría que estudie. Usted me puede enseñar a mí cómo vender productos bancarios, pero no ha leído ni a Dickens ni a Azaña ni a Camus", sentenció. Más allá del rifirrafe entre ambos por la pronunciación de Solé Tura, los dos representantes de la "nueva política" se enzarzaron en el debate sobre quién era más responsable de que Rajoy permanezca en la Moncloa.

Rivera recordó que Podemos votó en contra de su pacto de investidura con Pedro Sánchez ("Rajoy es presidente gracias a usted"), mientras Iglesias hizo lo propio con el apoyo de Ciudadanos no sólo a la investidura, sino también a los Presupuestos del PP. "Usted pasará a la historia como el escudero del Partido Popular", constató el líder de Podemos.

Quien fue candidato a la Presidencia durante dos días acusó a los naranjas de haber mentido a sus votantes, de ser un producto de "marketing" y lo escenificó con un refrán: "Aunque la mona se vista de seda, mona se queda", espetó. Rivera insistió entonces en la "incapacidad para pactar" de Iglesias y su visión del país. "España es la casa de todos. Tiene goteras y acumula basura de corrupción en la puerta. Pero hay que limpiar y reparar, no demoler la casa, como pretende usted. Porque cuando Rufián [ERC] y Bildu oyen 'demoliciones Iglesias' dicen: '¿Dónde hay que apretar el botón?'", metaforizó el presidente de Cs. "Me da más miedo su ideología que su incompetencia", espetó.

Iglesias, por su parte, llegó a llamar "facha" a Rivera y acusó a los naranjas de 'reírse' de la pobreza infantil o energética. También les tildó de ingenuos —sin usar textualmente la palabra— porque "el PP se ríe de su pacto firmado el pasado verano", concluyó.

Al final hubo algunas alusiones a un posible "entendimiento" entre ambos. Rivera dijo "compartir el diagnóstico" de la situación con Iglesias, pero su animadversión mutua es evidente. Iglesias resumió así la única característica que les une: "Ambos somos de la generación de Barrio Sésamo".

PSOE: Machado y los compañeros

El portavoz del PSOE, José Luis Ábalos, debutó en el cargo nada menos que en una moción de censura, protagonizando una intervención con altibajos, pero que en líneas generales gustó a los suyos y tuvo sus momentos llamativos.

Ábalos empezó con un tono suave, lento y hasta poético, redondeando el poema de Machado que dejó incompleto la portavoz de Podemos, Irene Montero, el día anterior. "Hay un español que quiere vivir y a vivir empieza entre una España que muere y otra que bosteza…", dijo la portavoz del partido morado; a lo que añadió el dirigente socialista este miércoles que le hubiera gustado que acabase el verso, "…españolito que vienes al mundo, te guarde dios, una de las dos Españas, ha de helarte el corazón".

El portavoz socialista luego se perdió en una retahíla de denuncias del mal gobierno del Partido Popular, para luego elevar el tono contra el contenido de la moción de censura presentada por Podemos. Tras reprochar a este partido que responsabilice al PSOE de que por abstenerse en la votación siga Rajoy en el Gobierno, sabiendo que el voto a favor era irrelevante, Ábalos ironizó con el voto en contra que Podemos dio a Pedro Sánchez en su investidura. "Es que queremos demostrarle que, a veces, abstenerse tampoco es tan grave". Levantó carcajadas en el hemiciclo.

Pero, sobre todo, no pudo evitar bromear con las formas de Iglesias. Agradeció las palabras del portavoz de Podemos hacia el PSOE y, sobre todo, el tono, "porque no hay color entre ser insultado y ser tratado como esta vez. No hay color". Hasta el propio candidato a Presidente del Gobierno sonrió.

No obstante, uno de los hombres de confianza de Sánchez, también quiso parar los pies a Iglesias quien denunció que había dos actitudes en el PSOE y, sin tapujos, le espetó: "Sí discrepo de mis compañeros, pero son mis compañeros, y no me gusta que nadie enjuicie la actitud de mis compañeros". También tuvo aplausos en las filas socialistas. Sonó a aquello de que de mis hermanos sólo hablo yo mal, no se lo consiento a nadie más.

Podemos y las confluencias: Todo muy suave

El turno de los portavoces de IU y las confluencias que cohabitan en Unidos Podemos arrancaba con la imagen de las bancadas de PP y Ciudadanos casi vacías, como no estaban unos minutos antes, durante el debate tenso y cargado de reproches y acusaciones entre Iglesias y Rivera, y mucho menos en la primera jornada del largo debate de moción de censura, el martes.

El líder de Podemos aprovechaba su paso por la tribuna para volver a tenderle la mano al PSOE, y para pedir que "no se equivoquen hoy con las formas". "No tendemos la mano de forma retórica", apuntaba, incidiendo en que "es una obviedad" que en los próximos días y "años" ambos grupos tendrán que entenderse. "Hay una urgencia democrática en España, y es sacar a estos corruptos del Gobierno".

En la misma línea, el líder de En comú Podem, Xavier Domènech, también requería al Partido Socialista que se esforzara por lograr el entendimiento, y le pedía "algo más allá" del reconocimiento de la plurinacionalidad cultural en la crisis catalana.

Domènech sorprendió con su crítica a la "incomprensible" abstención del PDeCAT a la moción —no dijo lo mismo al PSOE— y con su emplazamiento a ERC a construir con su formación "una mayoría más justa" en Catalunya que permita ir "más allá de las hojas de ruta". "En Catalunya ya existe la posibilidad de una mayoría para construir una Catalunya más justa, más libre y más limpia".

Dejando a un lado el llamamiento al Partido Socialista, Iglesias usaba su tiempo en la tribuna para felicitar por su trabajo a los tres portavoces del grupo Confederal Unidos Podemos-En Comú Podem-En Marea. A Gómez-Reino (en Marea) le agradecía su ayuda para "entender la realidad nacional galega", y aprovechaba para homenajear a Xosé Manuel Beiras, "una figura irrepetible"; a Alberto Garzón lo ensalzaba como representante de la "tradición política más digna de este país" —con mención a Julio Anguita—, y a Domènech le reconocía que su formación "ha convertido Barcelona en un ejemplo de que se puede gobernar de otra forma y de manera diferente, con cita a Ada Colau incluida.

Hernando y la relación entre Iglesias y Montero

El debate terminó como empezó: con bronca y con la corrupción como epicentro de la temática. El portavoz del PP y el candidato de Podemos se enzarzaron en lo que fue la batalla más sonora de las dos jornadas del pleno.

Rafael Hernando protagonizó el momento más bochornoso del mismo. Para defender la actuación de Rajoy el martes, el conservador ironizó con la actuación en la tribuna de su homóloga de Podemos: "Hay quien dice que ayer estuvo Montero mejor que usted, pero yo no lo voy a decir porque no sé qué voy a provocar en esa relación", espetó.

La bancada de los proponentes de la moción estalló y protestó por lo que consideraban un gesto "despreciable". Tras las consiguientes llamadas al orden de Ana Pastor —también al portavoz del grupo popular—, Hernando pidió disculpas, aunque sin dejar de mostrar su habitual sonrisa irónica. "Si se ha molestado, le pido excusas. Hablaba de la relación política", se justificó. Iglesias no entró al trapo: "Si a su estilo parlamentario yo le doy una réplica excesiva, estaría legitimando una manera de hacer parlamentarismo que no se merece esta Cámara", dijo en un tono más comedido de lo que acostumbra.

Antes de eso, la tensión se vivió en torno a la corrupción. Iglesias resumió el discurso de Montero el día anterior, en el que reproducía, nombre a nombre y caso a caso, los escándalos de corrupción que asuelan al PP. Hernando intentó entonces equiparar sus imputados con otros casos, sobre todo administrativos, que han afectado a Podemos: de la beca de Errejón a la declaración complementaria de la renta de Monedero, a quien llamó "Billetero".

El portavoz popular emuló así a su homólogo en la Asamblea de Madrid, Enrique Ossorio, que durante el debate de la moción contra Cristina Cifuentes acusó a Podemos de tener "pederastas" en sus filas. Hernando sí puso nombre y apellidos a la acusación: "Pablo Palacio, condenado por pederastia". Aunque dicha sentencia se produjo cuando el senador tenía 17 años y a pesar de que su propia víctima redactó una carta exculpándole de tal delito.

Por si tales acusaciones no eran suficientes, Hernando siguió con el ventilador del fango y acusó a la formación morada de poner el "cazo" y cobrar del "régimen de Maduro" o de "Irán". En cambio, dijo, el Gobierno de Rajoy y todo el PP en su conjunto se compone de miembros "honrados, decentes y honestos". Iglesias desmontó sus tesis: "¿Hablamos de Granados, González o Romero de Tejada?. Virtudes tendrán, pero honradez, decencia y honestidad no mucha. Eso es incompatible con mentir. Y ustedes tampoco tienen la virtud de decir la verdad", espetó antes de recordar las "mentiras" de Cospedal sobre el sueldo de Bárcenas, su "nuevo concepto en derecho laboral: la indemnización en diferido", las del exministro Soria sobre sus vacaciones en Punta Cana o los papeles de Panamá; o las de Catalá sobre su sms "al preso" Ignacio González.

Además, hubo tres nombres que forzaron la discusión. Se trata de las alusiones a Amancio Ortega, Ignacio Echevarría y Manuel Fraga. "Hay que tener bajeza moral para atacar a una persona que ha hecho un donativo para mejorar la vida de los enfermos", dijo Hernando sobre el primero. "Respeto que usted admira a Amancio Ortega pero en un país moderno, si tiene un cáncer y lo tienen que operar, le deseo que se ocupe la sanidad pública y que no dependa de la generosidad de un millonario", respondió Iglesias.

El líder de Podemos criticó que el portavoz popular "mente la memoria" del 'héroe del monopatín' en un debate de moción de censura. Su oponente, que él no lo hiciera. Y respecto a Fraga, Hernando lo usó para cerrar el debate. Así, recordó lo que el fundador del PP le dijo en su día a Felipe González, pero al revés: "Usted nunca será presidente del Gobierno de España". "Fraga no es santo de mi devoción, pero tenía un talento intelectual del que usted carece", lanzó Iglesias su dardo.

Sólo hubo un punto de encuentro entre ambos: "España es un gran país", reconoció Iglesias. "Y sin ustedes sería todavía mejor", agregó. ¿Su argumento? "Rajoy pasará a la historia como el presidente de la corrupción", concluyó.