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Díaz se desmarca de la estrategia blanda de Sánchez contra Rajoy en el debate territorial

La presidenta de la Junta eleva el tono contra el Gobierno del PP por el temor a que su negociación bilateral con Euskadi y Catalunya deje relegada “una vez más” a Andalucía

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La presidenta andaluza, Susana Díaz, durante su comparecencia tras la reunión del consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía en Sevilla. EFE/Julio Muñoz

Susana Díaz ha decidido pasar de la cautela al ataque. Este martes ha salido a campo abierto para desmarcarse de la estrategia blanda del líder de su partido, Pedro Sánchez, en relación a la ansiada reforma del modelo de financiación autonómica, y ha cargado duramente contra el presidente Mariano Rajoy, al que ha acusado de postergar la reforma por “intereses electoralistas”.

“La actitud del Gobierno de España está siendo evasiva. Ellos ya han hecho sus cuentas y quieren saltarse el 2018”, denuncia la presidenta andaluza. “Intentan alargar en el tiempo la implantación del nuevo modelo de financiación, porque quiere ganar el año 2018 para salir de la situación de déficit excesivo. Está pensando aprovechar el superávit de los ayuntamientos y la asfixia de las comunidades, y una vez supere ese margen, se plantarán en el previo de las elecciones generales con algún regalito fiscal, como ya han hecho antes”, sentenció la presidenta de la Junta.

Andalucía está entre las regiones peor financiadas, se juega mucho con esa reforma y el temor a que las negociaciones bilaterales del Gobierno de Rajoy con Euskadi y con Catalunya dejen descolgada a Andalucía ha empujado a la presidenta andaluza a endurecer su posición en el debate territorial. Díaz, una vez más, va más allá de la dirección federal del PSOE, y lo hace porque desconfía de la estrategia de Pedro Sánchez y del modo en que ha manejado los tiempos para presionar a Rajoy. El líder socialista se lamenta ahora de que el presidente del Gobierno no está cumpliendo lo que le prometió.

La presidenta de la Junta acusa al Gobierno de postergar la reforma de la financiación autonómica por “intereses electoralistas”

La semana pasada, el PSOE federal apoyó el acuerdo de Moncloa con el lehendakari Íñigo Urkullu sobre el cupo vasco, que mejora sustancialmente la financiación de Euskadi, y deja atrás a las comunidades de régimen general. A cambio, Sánchez confiaba en que Rajoy cumpliera su palabra e impulsara la reforma del modelo de financiación autonómica antes del 31 de diciembre y, de paso, se sentara con el PSOE y el resto de partidos en la comisión parlamentaria para abrir el melón de la reforma constitucional. Ninguna de las dos cosas parece posible ahora, porque el presidente y otros miembros de su Gabinete se han dedicado a enfriar las expectativas del líder socialista.

Díaz y otros barones territoriales hicieron llegar a Ferraz su malestar porque el PSOE no hubiera obligado a Rajoy a “acompasar” la negociación del cupo vasco con la reforma de la financiación autonómica para el resto. Hace una semana lo musitó, con cuidado de no evidenciar un nuevo choque de legitimidad con la dirección federal. Pero ahora ha elevado la voz, con una sonora crítica a su propio partido. “Resolver el cupo vasco cuando se mantiene paralizada la financiación del resto no es una buena decisión, es mala, y es achacable al Gobierno de España. El Ejecutivo vasco hace lo que tiene que hacer, que es defender Euskadi, pero yo defiendo Andalucía”, advierte la presidenta de la Junta.

“Rajoy ofrece una mejora de la financiación a los territorios como una subasta en función de los intereses del Gobierno de turno”

Díaz acusa a Rajoy de “ofrecer una mejora de la financiación a los territorios como una subasta en función de los intereses del Gobierno de turno”. “Eso es un déficit democrático con el que hay que acabar. La solución no es enfrentar a los territorios”, zanjó.

Susana Díaz ha perdido la paciencia y ha decidido dar un paso adelante porque cree ciegamente que Andalucía puede salir perjudicada de esta encrucijada política, en la que el ministro de Economía, Luis de Guindos, fantasea con el pacto fiscal para Catalunya como vía de escape al problema secesionista, y el PNV (con respaldo de los socialistas) mejora el cupo vasco a cambio de apoyar los Presupuestos Generales del Estado para el año que viene. Andalucía está fuera del mapa político más urgente y, siendo la comunidad más poblada y más estable que gobierna el PSOE, no está ejerciendo el contrapeso necesario porque desde su derrota en las primarias Díaz se replegó de la primera fila para que el protagonismo lo asumiera al 100% el vencedor, Pedro Sánchez.

La presidenta andaluza, Susana Díaz, antes de su comparecencia tras la reunión del consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía. EFE/Julio Muñoz

La presidenta quedó recluida en su fuero institucional, pero no es poco. Es una institución con 250.000 empleados, un presupuesto de 35.000 millones de euros y una región con 8,4 millones de personas. Díaz ya advirtió a Sánchez en el pasado Congreso del PSOE andaluz que no le hiciera elegir entre su compromiso con Andalucía y su fidelidad al partido, porque siempre optaría por lo primero.

Y ahora ha decidido elevar el tono institucional para superponerse al tono blando del líder socialista. La Junta denuncia que Andalucía ha dejado de percibir más de 5.500 millones de euros por la mala aplicación del modelo de financiación, un 3,8% del PIB regional. “Nos estamos jugando una década y yo voy a primar la defensa de mi comunidad autónoma”, advirtió. La semana pasada la UE situó a España a la cabeza de la desigualdad, “y cuando hay desigualdad en España, quienes perdemos siempre somos los andaluces”, avisó Díaz.

Este discurso de la presidenta andaluza se produce a pocos días del 40 aniversario del 4 de diciembre de 1977, una fecha emblemática que marcó el punto de inflexión de la lucha por la autonomía plena andaluza, que cristalizó en el referéndum del 28F. La presidenta y todo su Gobierno se han implicado profundamente en esta efeméride, compitiendo con el resto de líderes de la oposición.