Publicado: 21.09.2015 00:35 |Actualizado: 21.09.2015 15:20

Los rifirrafes personales enturbian un debate electoral en TV3 marcado por las acusaciones de corrupción

La ausencia de Mas en el debate no ha sentado nada bien a la oposición que no ha dudado en acusar al cabeza de lista de Junts pel sí, Raül Romeva, de encubrirle y dar la cara por él.

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Los diferentes candidatos de las elecciones catalanas poco antes de comenzar el debate en TV3.

BARCELONA.- "No me interesa lo que puedan decir los amigos de Bárcenas", ha replicado tajante el líder de Catalunya Sí que es Pot, Lluís Rabell, ante las reiteradas acusaciones de nepotismo que el candidato del Partido Popular ha vertido sobre Ada Colau.

Los desencuentros personales han sido la tónica de un debate falto de datos y argumentos novedosos. Los constantes reproches por parte de los candidatos, unido a las frecuentes interrupciones de los turnos de palabra, han provocado incluso que la periodista Mònica Terribas, moderadora del debate, haya tenido que pedir calma acercándose a los intervinientes en varias ocasiones. 

Los candidatos han consumido gran parte del tiempo en echarse en cara los casos de corrupción conocidos, repitiendo argumentos consabidos, como los del cabeza de lista de Junts pel Sí, que ha vuelto a enunciar su compromiso de mantener tolerancia cero con los implicados en escándalos, garantías de que “quien la haga la pagará” y el propósito de legislar para mantener un país limpio.

En relación a los casos de corrupción, Rabell ha recordado que ellos mismos, en nombre de la Federación de Asociaciones de Vecinos, se constituyeron en acusación popular en el caso Palau y ha preguntado a Romeva si el número 4 de su candidatura, el presidente Artur Mas, piensa retirar la acusación de la Generalitat contra manifestantes durante la jornada de huelga general contra la reforma laboral.

En el debate ha sobrevolado también la figura de Artur Mas cuando los candidatos de la oposición han acusado al cabeza de lista de Junts pel sí, Raül Romeva, de encubrirle y dar la cara por él.

El primero en criticar este punto ha sido el candidato socialista, Miquel Iceta, que ve inaudito que un candidato a la Presidencia no vaya al debate: "Mas está viendo el debate desde casa y debería ser él quien compareciese aquí para rendir cuentas. Es un debate absolutamente amputado". 




Por su parte, la candidata de C's, Inés Arrimadas, ve la designación de Romeva como una operación para que Mas no dé explicaciones sobre los casos de corrupción que afectan a CDC, mientras que Lluís Rabell ha calificado a la formación de Mas como "partido del 3%".

Romeva se ha defendido asegurando que Junts pel Sí es una candidatura especial cuya "única función" es dar el único paso posible para ofrecer soluciones y respuestas a los problemas de los ciudadanos, que a su juicio se encuentran en la independencia de Catalunya.

Ha evitado hacer balance de la gestión de Mas en la Generalitat, alegando que no ha formado parte en este Ejecutivo, y ha expuesto: "Hay cosas que habría hecho de forma diferente y cosas que no habría hecho", pero no ha entrado en detalles.

Espadaler ha lamentado que Romeva "no sea capaz" de defender la obra de Govern pese a haber sido él mismo hasta hace poco tiempo Conseller de Interior de la Generalitat. Ha cargado contra el proyecto soberanista de sus antiguos socios de coalición, CiU, porque es "romperlo todo, generar incertidumbre, y salir de Europa".

La cuestión de la exclusión de Catalunya de la Unión Europea también ha tenido momentos de interés cuando Xavier García Albiol ha asegurado que si Catalunya declara su independencia quedaría automáticamente expulsada y Antonio Baños le ha replicado que una comunidad autónoma no puede ser excluida y le ha preguntado si cree que España reconocería la existencia de la República catalana en el caso de que se produjera una declaración unilateral.

Más allá de eso, Raül Romeva ha argumentado que la Constitución y el Código Civil garantizan que no se le puede privar a nadie de su nacionalidad e Iceta le ha hecho ver que estaba hablando de una Constitución y una legislación con la cual quiere romper.

Pensiones y Grecia

Las pensiones han enfrentado a Albiol y Romeva: el popular sostiene que Catalunya ha registrado un déficit de 3.000 millones este año, lo que demuestra que no se podrían pagar si hay independencia, mientras que Romeva ha dicho que Catalunya tiene superávit en el global de los últimos años, lo que evidencia que "las pensiones estarían garantizadas". El líder de Junt pel Sí ha añadido dirigiéndose a Albiol que cada vez que desde Catalunya se han intentado buscar nuevas formas de financiación el Partido Popular las ha llevado al Tribunal Constitucional.

A este respecto, Lluís Rabell ha querido hacer hincapié en que el verdadero problema es la reforma laboral, por lo que "es necesario abolirla". Baños, por su parte, ha asegurado que su formación no plantea ningún sistema de financiación con el Estado español porque su escenario es el de la República catalana.

Rabell se ha felicitado por el triunfo de Syriza en Grecia deseando emular el triunfo el próximo domingo, mientras que Baños, cuyo partido se declara anticapitalista, ha lamentado que Tsipras "obedece de forma sirviente lo que le dice la Troika".

Baños ha recordado escenas de la película La escopeta nacional para preguntar a Romeva y Rabell si las negociaciones que piensan mantener con el gobierno central las emprenderán con el mismo espíritu que el del negociante que viajaba para contactar ministros que le facilitarán la venta de porteros electrónicos.

El debate ha concluido en tono mucho más distendido, gracias a un juego, planteado desde el principio por Mònica Terribas, consistente en que al final, los participantes debían adivinar qué contrincantes les habían planteado las preguntas formuladas al inicio del programa. Un juego que también ha servido para que los candidatos sintetizaran lo esencial de sus propuestas.