Publicado: 19.11.2014 00:00 |Actualizado: 19.11.2014 00:00

Así engañó el pederasta de Ciudad Lineal a sus víctimas

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Tienen entre 5 y 11 años de edad, fueron secuestradas al atardecer, mientras jugaban, andaban en bici, o salían al chino de la esquina para comprar patatas, pan, chuches... Sus testimonios retratan con palabras infantiles el modus operandi del "malo" que les engañó para subirlas a un coche, administrarles un fármaco y "hacer cosas feas" con ellas -que no saben ni describir- y, luego, abandonarlas en una zona solitaria de Madrid. Los vecinos se encontraban a estas niñas solas, desorientadas, asustadas, llorando, sangrando... Alguna hasta se abrazaba a su salvadora, acurrucada en sus brazos, con fuerza y sin querer desprenderse de ella por mucho que lo intentara la policía.

Los testimonios de las víctimas y la exhaustiva investigación policial que consta en el sumario del pederasta de Ciudad Lineal (Madrid), retratan la forma de actuar de este "malo" que primero se ganó su confianza para ser su amigo y luego las secuestró y las agredió sexualmente. Su modus operandi tenía una "firma" de autor, según la investigación: las duchaba para eliminar pruebas.

 

Así engañaba el pederasta de Ciudad Lineal a las niñas

 

Las víctimas tenían un aspecto frágil, con sus coletas o trenzas. Son niñas prepúberes de tan sólo 5, 6, 7, 8 ó 11 años de edad. Fueron secuestradas durante cinco o seis horas. Sus testimonios, con expresiones infantiles, están recogidos en el sumario del caso al que ha accedido Público. A su corta edad son ya testigos protegidas, numeradas en un sumario.

El depredador sexual siempre se acerca a cada una de ellas con artimañas. Incluso en un caso llega a imitar la voz de la madre de una de las niñas para llamarla por su nombre.

A sus 7 años de edad, la testigo protegido número 1 fue víctima de un intento de agresión sexual el 11 de julio de 2013. Salió de la tienda de su madre a hacer un recado: ir a comprar patatas. Al cruzar el paso de peatones, se encontró con un señor que hablaba por teléfono y decía ""Estoy aquí con ella, ya la acompaño yo a casa". Ella lleva siempre copia de las llaves de casa, así que él entra con ella en su casa. La obliga ir al baño a ducharse. Cuanto intenta secarle el cuerpo, ella se niega: ya es mayor para hacerlo sola. Entonces él la agarra por el cuello. Ella grita pidiendo socorro, él le dice "Tú, cállate no grites". Se desconoce cómo se zafó de su agresor, que salió huyendo de su casa. Regresó a la tienda de sus padres nerviosa, blanca, sudando. Su testimonio, unido al de otras niñas, confirmará que se está ante un agresor sexual en serie.

La testigo protegida 2 tiene sólo 5 años de edad. Fue agredida sexualmente y abandonada en la calle. El agresor le limpió hasta las coletas. Sucedió también al atardecer, el 25 de septiembre de 2013.

De nuevo al atardecer fue raptada la testigo protegido 3, de 9 años de edad. Ocurrió el pasado 10 de abril. Jugaba en el parque con sus amigas, con su madre en la terraza de un bar vigilándolas. Fueron donde ella a pedirle dinero para comprar chucherías. Al salir del chino, un hombre la llamó por su nombre y le dijo "Te voy a probar una ropa, te voy a poner unos trajes de modelo. Tu madre lo sabe, yo la conozco". Ella le siguió mientras el depredador decía a sus amigas: "Esperaros aquí cinco minutos, que ahora vuelvo".

Fue secuestrada, trasladada a un piso desconocido, donde el depredador le administró narcóticos y la agredió sexualmente. Describe al juzgado que el hombre le hizo "una cosa que le ha hecho mucho daño y no sabe lo que es". Luego la obligó a ducharse, secándola personalmente, ella vomitó dos veces, después la llevó en coche para abandonarla en una parada de metro que desconocía mientras le decía: "Baja que ahí está tu madre esperándote".

La testigo protegida 4 cuenta con sólo 6 años de edad. El 17 de junio pasado estaba jugando con una pistola de agua. Un testigo relata cómo se acercó a ella un hombre. Tras ser secuestrada y brutalmente agredida, fue abandonada en la calle y encontrada por una chica a la que se abrazaba y de la que no quería desprenderse mientras lloraba y sólo decía "Quiero ir con mamá". Ha contado que un "amigo malo" le subió a un coche y le dio una pastilla blanca con agua. La niña sufre estrés postraumático y hubo que operarla para reconstruir el daño que le causó el depredador.

La testigo protegida 5 jugaba en el parque junto a su hermano y su tío, al lado de la casa de sus abuelos. Era el atardecer del pasado 22 de agosto. La bici no pedaleaba bien y se cayó. A su tío le hizo gracia y a ella le molestó: por eso se escondió entre dos coches y aprovechó para orinar. Se le acercó un señor y le preguntó "¿Ese es tu abuelo?" "Vamos a hacer una sorpresa a tu abuelo". Le pidió que fuera al coche que estaba al lado de ella, "métete y agáchate para que nadie te vea". Entonces la niña se dio cuenta que ha visto a ese hombre antes, mirándola, cuando ella estaba en un banco del parque junto a su tío y su abuelo. Y también que no podía salir, porque el seguro estaba echado. La llevó a un descampado donde le hizo "cosas malas". Luego él lavó su cuerpo con una botella de agua y guardó la toalla con la que la secó.

La niña, delgada y de dos coletas, es descubierta por un trabajador de una empresa que regresaba a casa. Estaba sola, de pie, llorando entre los matorrales de un descampado. Ella sólo le dijo "un hombre me ha engañado diciendo que íbamos a dar una sorpresa a mi abuelo y me ha subido en un coche".

Otras dos niñas relatan cómo el depredador sexual se acercó a ellas con engaños. Ambas se libraron. 

La testigo protegida 6 tiene 8 años de edad. Salía del colmado donde había comprado el pan. Era el pasado 25 de agosto. Un coche se puso a su lado y un hombre le dijo que se subiera, que le tenía que ayudar a bajar unas bolsas. Ella respondió que primero iría a casa a dejar el pan y a pedir permiso para bajar a ayudarle. Al subir a casa, se lo contó a su madre. Bajaron juntas. El hombre había desaparecido.

La testigo protegida 7 tiene 11 años. Jugaba el 9 de agosto en un parque infantil con su hermano pequeño, cuando escuchó cómo alguien la llamaba por su nombre. Es más, pensó que se trataba de su madre, por el tono de voz. Se encontró con un señor que parecía estar buscando a alguien y le preguntó "¿Tú estabas en el bar con unos chicos que eran tus padres?" Ella respondió que sí. Él le pidió que le acompañara al coche a darle unas cosas. Ella se negó: "Mis papas siempre me han dicho que no hable con desconocidos ni vaya con ellos". Agarró a su hermano y juntos echaron a correr. La existencia de un depredador sexual en serie había hecho encender todas las alermas de Ciudad Lineal.

El supuesto autor de estas agresiones sexuales, Antonio O.M., fue detenido el pasado septiembre y está acusado de cinco agresiones sexuales (una en grado de tentativa), dos homicidios en grado de tentativa, un delito de lesiones, dos delitos de allanamiento de morada (uno en grado de tentativa) y dos delitos contra la salud pública.