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Entrevista “En el acto de desarme de ETA se recordará y apoyará a las víctimas”

Txetx Etcheverry, el mediador civil que anunció al diario 'Le Monde' la entrega de las armas, asegura que este proceso “será objeto de un procedimiento de verificación que permitirá confirmar su carácter definitivo y total”.

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Txetx Etcheverry, el mediador civil que anunció al diario 'Le Monde' la entrega de las armas de ETA. J.P. GIONNET/Archivo

La agenda de Txetx Etcheverry está llena de secretos. No es para menos. Este activista social conoce hasta el más mínimo detalle del desarme definitivo por parte de ETA, que concluirá el próximo sábado 8 de abril. De hecho, es uno de sus intermediarios. Su decisión de implicarse hasta el fondo para facilitar el fin de la organización armada ya le ha pasado factura: el pasado 16 de diciembre fue detenido junto a otras cuatro personas en una vivienda de Luhuso –una pequeña localidad del País Vasco francés-, donde se disponían a inutilizar el 15% del arsenal. Hoy está en libertad con cargos.

Cuando los libros de historia narren el final de la violencia en Euskadi, Etcheverry –muy conocido en al otro lado de la frontera por su implicación en movimientos ecologistas- y los restantes “artesanos de la paz” –nombre que recibieron tras sus detenciones- estarán en esas páginas. Se les recordará por su implicación, pero también por las “particularidades” del proceso que han impulsado: según coinciden en señalar distintos expertos, no existen antecedentes de un desarme realizado bajo la coordinación de integrantes de la sociedad civil, única vía posible para suplir la desidia del gobierno del PP.

A casi una semana del denominado Día del Desarme, Etcheverry accedió a hablar con Público sobre lo que está por venir. No es la primera entrevista que da en el último mes: el pasado 17 de marzo, fue él quien le contó al diario Le Monde que ETA había puesto fecha a la entrega definitiva de todo su armamento. Desde entonces, su teléfono no para de sonar.

¿Por qué decidió involucrarse en todo esto?

Hay que tener en cuenta que se trata de una decisión colectiva, madurada entre militantes pacifistas del País Vasco Norte que veíamos con mucha preocupación la situación en la que se encontraba el proceso de paz. Nosotros habíamos combatido a ETA durante años y años, y le habíamos pedido que dejara la lucha armada. Si bien ETA lo había hecho de manera definitiva en 2011, veíamos que ese cese de la violencia no había provocado ninguna situación de distensión y diálogo que permitiera terminar este conflicto de manera ordenada. Nuestra preocupación creció aún más cuando los militantes de ETA que empezaron a hacer operaciones de inventario y sellado de su arsenal -unos pasos previos a un posible desarme- eran detenidos. Esa situación era peligrosa. Pensando en nuestro país, pero también en la ciudadanía de España y Francia, decidimos asumir los riesgos jurídicos y políticos que suponía entrar en contacto con ETA para proponerle que nosotros tomáramos la responsabilidad del desarme de su arsenal, poniendo como condición de que debía ser total y, además, producirse lo más rápido posible.

¿Qué va a pasar el día 8 de abril?

Antes de hablar de ese día, me gustaría precisar que después de las detenciones de Luhuso, hemos intentado proponer al gobierno francés un esquema de cooperación para organizar este desarme de manera conjunta, ordenada, segura y confidencial. No lo hemos conseguido, por lo que hemos decidido terminar el desarme antes de las elecciones en Francia –previstas para el próximo 23 de abril-. Ya no había mucho tiempo, así que hemos decidido organizar un desarme de una sola vez, con la participación de la sociedad civil. Nada de esto es fácil, pero es necesario para el porvenir de nuestro país.

¿Cómo se plasmará todo esto el día 8?

Ese día habrá operaciones de desarme que no ocurrirán en Baiona y que permitirán desmantelar todo el arsenal de ETA. Al mismo tiempo, animamos a la población a acudir a una concentración que tendrá lugar ese mismo día 8 a las 15.00 en el centro de Baiona. Queremos que sea algo sobrio, con respeto a todas las víctimas de este conflicto. No se trata de hacer ninguna fiesta, sino de un acto histórico de respaldo al desarme y a una paz irreversible en Euskal Herria.

¿Se puede conocer algún detalle a nivel técnico?

De momento no entramos en esas cuestiones. Lo explicaremos el día 8.

¿Habrá garantías de que este desarme será definitivo y total?

El desarme será objeto de un procedimiento de verificación que permitirá confirmarlo.

Antes hablaba sobre el intento de obtener la colaboración del gobierno francés para facilitar el desarme. ¿Eso significa que en París estaban al corriente de todo?


Hemos tenido contacto con todo tipo de autoridades, pero por una cuestión de confidencialidad preferimos no dar más datos sobre esas reuniones.

En España, el gobierno del PP ha dado a entender que no entorpecerá este proceso. ¿Le tranquiliza?

Nosotros esperamos que cada uno ayude a bajar la tensión que existe, lo que permitirá generar condiciones para una paz duradera en este país.

Txetx Etcheverry, el mediador civil que anunció al diario 'Le Monde' la entrega de las armas de ETA. EITB


¿Qué va a cambiar a partir del día 9?

El desarme no soluciona las otras cuestiones del proceso de paz, porque también hay otras agendas: reconocimiento y reparación a las víctimas, futuro de presos y exiliados, ejercicios de reconciliación… Todo eso habrá que hacerlo. Sin embargo, la falta de resolución del desarme era una piedra enorme que dificultaba avanzar en esos otros aspectos.

El PP vasco ha anunciado que contraprogramará un acto paralelo al del día 8 en Baiona. ¿Qué le parece?

Lo único que puedo decirle es que ninguna sensibilidad política debería tener interés en alimentar la tensión que ya existe en este país. En el acto de Baiona se recordará y se apoyará a las víctimas del conflicto. Todos tendrán su sitio allí.

El lehendakari Iñigo Urkullu aún no ha confirmado si estará presente en Baiona. ¿Cree que debería estar?

Es importante que las instituciones vascas respalden y faciliten este proceso. En cualquier caso, serán los responsables de esas instituciones quienes deberán decir de qué forma se plasmará su participación o respaldo. Precisamente, en las últimas semanas hemos visto muestras de apoyo y ayuda, y desde aquí lo agradezco.

¿Cree que el siguiente paso de ETA será su disolución?

Se trata de una decisión que debe ser suya. Sinceramente, no creo que la mejor forma de ayudar sea que alguien como yo, que no soy de ese campo, se lo pida públicamente. Ese tipo de demandas públicas a veces lo dificultan.

¿En qué situación judicial se encuentran tanto usted como el resto de los detenidos en Luhuso?

Estamos bajo control judicial, a la espera de juicio. No podemos salir del territorio francés ni vernos entre los cinco acusados. En realidad, es un control judicial muy bajo en el Estado francés, porque normalmente se impone acudir cada semana a una comisaría o cosas por el estilo.

¿Cuándo podría ser el juicio?

No lo sabemos, pero creemos que tardará en llegar.

Desde aquel procedimiento policial en Luhuso, usted está claramente identificado como uno de los impulsores del desarme. Evidentemente, eso también lo sabe la Policía, tanto en España como en Francia. ¿Ha notado algún tipo de control o seguimiento?

Eso es fácil de imaginar. Las Policías hacen su trabajo y controlan a personas como yo. En cualquier caso, mi sensación es haber tenido un papel muy modesto en todo esto. He hecho lo que tenía que hacer como ser humano a favor de una causa universal: la paz y la convivencia.