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ENTREVISTA CON LA PRESIDENTA DE LA ANC Elisenda Paluzie: "Nos fortalece no actuar con miedo" 

No se había postulado para el cargo, pero el gran apoyo recibido por parte de las bases convirtió a la economista Elisenda Paluzie (Barcelona, 1969) en la nueva presidenta de la Assemblea Nacional Catalana (ANC). Decana durante ocho años de la Facultad de Economía y Empresa de la Universitat de Barcelona (UB), Paluzie insiste a 'Públic' en la apuesta en favor de que la mayoría independentista invista Carles Puigdemont como presidente de la Generalitat, porque constituye un "acto de soberanía", que a su vez ayuda a "visualizar el conflicto". Convencida de que la represión empieza a pasar factura al Estado, se muestra crítica con la actuación del gobierno catalán durante el mes de octubre, porque cree que se desaprovechó el 'momentum', al no proclamar la independencia inmediatamente después del 1-O.

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Elisenda Paluzie, presidenta de l'Assemblea Nacional Catalana / Marc Font

Una de las prioridades de tu mandato es reforzar la independencia de la ANC. ¿Esto quiere decir que interpreta que durante los últimos años la entidad la había perdido, al menos parcialmente?

No, esto sería hacer una interpretación un poco forzada. La ANC siempre ha tenido el papel de hacer presión a los partidos y se ha ejercido de manera diferente en cada momento. En el mandato de Carme Forcadell era la presión para hacer el referéndum inicialmente, que acabó siendo el proceso participativo, con el 'presidente, ponga las urnas'. En el mandato de Jordi Sànchez se volvió a intervenir con una independencia notable cuando no había el acuerdo con la CUP para ir hacia adelante con la hoja de ruta independentista y se puso encima de la mesa el referéndum de autodeterminación, después de una consulta interna. Se ha hecho valer este papel de presión, de incorporar elementos a la agenda política y conseguir que los partidos progresaran. En el día a día puede haber decisiones que hayan sido más o menos polémicas, pero a veces son los propios partidos, que son hipersensibles, los que las pueden interpretar como si fuera apoyo a una posición partidista, pero la realidad es que la ANC legítimamente decide sobre sus tomas de posición y mira que se conviertan en realidad. Esta la línea la mantenemos y la reforzamos.

La ANC ha creado una nueva comisión con el nombre 'Fem República' (Hacemos República). ¿En qué consistirá?

Hemos aprobado su creación, pero todavía se tiene que constituir, elaborar el plan de trabajo y definir sus objetivos. Lo que tenemos ahora es una idea y dos iniciativas que han confluido. Una es trabajar más, por ejemplo, sobre los argumentarios económicos, y volver a poner sobre la mesa campañas propositivas sobre las ventajas que puede aportar una república al conjunto de la sociedad. Y la otra tiene el elemento de trabajar desde la sociedad civil en torno a las debilidades que nos limitaron a la hora de hacer efectiva la independencia en octubre. Por ejemplo, poderes económicos que tuvieron una influencia en forma de presión y las campañas de catastrofismo económico. Pues se trata de ver como podemos trabajar para que a medio plazo estas campañas sean más débiles. Esto puede pasar por muchos ámbitos, como fortalecer una economía más autocentrada, hacer que estos poderes económicos tengan menos influencia... La comisión tiene que empezar a trabajar y se tiene que reunir con expertos en diferentes ámbitos, pero todavía es prematuro definir los objetivos y acciones de la comisión.

Vivimos el momento de máxima represión política desde que empezó el proceso independentista y las dos personas que le han precedido en el cargo, Carme Forcadell y Jordi Sànchez, están encarceladas. ¿Cuando aceptó el cargo pensó en lo que puede llegar a comportar?

"La represión tendrá menos efecto en la medida en que se vea que no tiene el efecto buscado. Hemos de intentar tenerla en cuenta, pero a la vez que no nos condicione"

El contexto de represión política es diferente al de los momentos en los que Carme Forcadell o Jordi Sànchez fueron elegidos. No nos podíamos imaginar que la represión llegaría a este punto tan duro, con la fabulación sobre delitos inventados y encarcelamientos preventivos o la segunda oleada de represión que parece que intentan empezar ahora... Fui consciente de ello, pero justamente el objetivo de la represión es paralizar a la sociedad y que personas que podrían asumir determinados liderazgos cojan miedo y no los asuman. La represión tendrá menos efecto en la medida en que se vea que no tiene el efecto buscado. Hemos de intentar tenerla en cuenta, pero a la vez que no nos condicione.

La ANC siempre ha tenido una vocación internacional. ¿Una prioridad actual es intentar contrarrestar el relato criminalizador del independentismo que se hace a nivel policial, mediático, judicial y político?

Tenemos muchas asambleas exteriores, sobre todo en Europa, y ya lo están haciendo. Hacen llegar a la opinión pública información sobre este relato falso y se reúnen con académicos y políticos, especialmente allí donde tenemos exiliados.

"Empezamos a ver como la estrategia represiva tiene unas consecuencias negativas enormes para el prestigio del Estado español"

Esta red que la asamblea ya tiene es básica para ayudar a desmontar este relato y está empezando a dar resultado. La ANC es una pieza más, pero es significativo que Le Monde, un diario jacobino de un Estado como el francés, publicara una columna de opinión de dos autores franceses y dos italianos de primer nivel denunciando la existencia de presos políticos y la represión y diciendo que están a favor de que se pueda decidir... Empezamos a ver como la estrategia represiva tiene unas consecuencias negativas enormes para el prestigio del Estado español y en esta línea la Assemblea tiene mucho que decir, porque tiene estructurada esta red de contactos y de asambleas en todo el mundo.

La Assemblea defiende la investidura de Carles Puigdemont, con el argumento de que supondría la restitución del gobierno legítimo, además de encabezar la lista más votada del bloque independentista. ¿Pero más allá del simbolismo, creen que puede tener recorrido?

"Lo primero que ha de hacer el Parlament de Catalunya es un acto de soberanía e investir a quién tiene la máxima legitimidad"

Estamos en un contexto en el que el simbolismo también es importante. Cuanto más visualicemos el conflicto de raíz democrática que tenemos, mejor. Ayudará más a los presos, a los exiliados y a la causa de la República catalana. Tenemos que visualizar las contradicciones al máximo, visualizar la falta de respeto a los principios democráticos básicos [por parte del Estado]. Pienso que lo primero que tiene que hacer el Parlament de Catalunya es un acto de soberanía e investir a quién tiene la máxima legitimidad, porque pudo ser candidato, encabezó una lista electoral que fue la más votada de las fuerzas independentistas, y además fue ilegalmente destituido, porque el 155 no preveía en su filosofía poder hacer tal cosa. Hay tantos elementos políticos y democráticos que hacen que lo lógico sea hacer este acto de soberanía del Parlament que no creo que tengamos que ir más allá. Después los otros, como siempre, que demuestren de lo que son capaces. Que sea el Estado el que actúe y se vaya retratando ante el mundo como un estado que tiene una deriva autoritaria, que se hace más visible y va incrementándose.

Pero, en cualquier caso, ¿hay que entender que no descartan el escenario de que el presidente o presidenta finalmente sea alguien que no estaba en el anterior gobierno?

Nosotros no queremos entrar en tacticismos y en este tipo de escenarios que son propios de la política de partidos. Lo que decimos es que no sabemos cómo lo tenéis que hacer, pero lo que tenéis que hacer son estos actos de soberanía y visualizar el conflicto democrático.

Si finalmente no hay acuerdo entre la mayoría independentista para investir a alguien antes de mayo, ¿como vería la ANC el escenario de unas nuevas elecciones?

Obviamente el objetivo es que se respeten los resultados de las últimas elecciones, en las que los independentistas ganaron. Si esto no es así, no tenemos que tener miedo a unas nuevas elecciones, en el sentido de que no tenemos que tener miedo a ir a votar tantas veces como sea posible hasta que se respeten los resultados. Pienso que nos fortalece no actuar con miedo, la gente no se apunta a caballos perdedores, sino a ganadores.

Durante los últimos meses, una parte del independentismo ha modificado sensiblemente su discurso, y apuesta más por una llamada vía pragmática, que defiende la necesidad de formar gobierno ya. ERC sería el máximo exponente. ¿Qué opina?

Si se retrocede en el discurso y se entra en un cierto grado de incoherencia eso no sumará. La ANC dice que cuantos más seamos mejor, pero que es un error pensar que ampliarás la mayoría renunciando a las victorias que has conseguido o no poniéndolas en valor. Y creo que han empezado a cambiar un poco. El artículo de Oriol Junqueras en el diario Ara reivindicando el referéndum o las últimas declaraciones de todos [los presos] en el Supremo también. No es desde quitar  valor a lo que has hecho o a la gran victoria que representó la realización del 1-O que sumarás, lo harás a partir de la convicción y la defensa de lo que ya has conseguido.

Ha llegado a la presidencia de la ANC como independiente, pero hace unos años militaba en ERC. Ya fuera del partido, en una entrevista a 'Crític' de hace un par de años me decía que desde un punto de vista ideológico, ERC era el partido al que se sentía más cercana. ¿Todavía es así?

Soy una persona de centro-izquierda e independentista y el referente en este espacio es ERC. Esto no cambia, pero lo que pasa es que siempre he sido una persona que se ha caracterizado por su independencia de criterio. Que ideológicamente me considere de centro-izquierda y además sea independentista, no significa que cuando ERC hace políticas que no considero las más adecuadas para lograr la independencia no tenga toda la libertad del mundo para criticarlas. Esto lo he hecho siempre, también cuando era militante. Y como presidenta de la ANC pienso que puedo representar perfectamente a todo el abanico de sensibilidades independentistas. Y así lo haré.

Una de las cosas que ha dicho estos días es que cree que en octubre se perdió el 'momentum' independentista y se tardó demasiado en  proclamar la República. ¿Qué se tendría que haber hecho?

Creo que se tenía que haber declarado la independencia lo más rápidamente posible, teniendo en cuenta que la ley del referéndum decía que se tenía que hacer 48 horas después de la proclamación de los resultados del referéndum. Se tenía que aprovechar el momento de fuerza por el impacto en las opiniones públicas y en la sociedad civil de las imágenes de violencia policial, y declarar la independencia. Y después mostrarnos abiertos al diálogo y a la negociación, pero desde una posición de fuerza. Este 'momentum' se fue perdiendo, el Estado se reforzó y al final se proclamó la independencia desde una posición mucho más débil y habiendo dejado que entre los partidos aparecieran disensiones. Uno de los elementos a tener en cuenta es que el referéndum se hizo en unas condiciones muy difíciles y los desgastó mucho. Toda la energía la pusieron en poder hacerlo y lo que venía después no lo tenían tan consensuado ni tan hablado ni tan trabajado.

La estrategia acababa el 1 de octubre...

Sí, esto es muy evidente. Esta incapacidad de aprovechar las oportunidades se repite demasiado.

Si se hubiera aprovechado este momento, ¿cree que habría habido una mayor represión física por parte del Estado?

"Veo difícil que un Estado que forma parte de la UE y de las estructuras de la OTAN, se pueda permitir un nivel de violencia policial superior al del 1-O"

Este es el argumento que han dado los líderes políticos para justificar que al final no intentaran activar la República, no aplicaran los decretos previstos en la ley de transitoriedad jurídica ni tampoco llamaran a una resistencia frente al155 al día siguiente del 27 de octubre. Me falta información, pero veo difícil que un Estado que forma parte de la UE y de las estructuras de la OTAN, que impiden que se ataque a la población civil, se pueda permitir un nivel de violencia policial superior al del 1 de octubre, cuando ya fue muy fuerte y una persona perdió un ojo.

El número de partidarios de la independencia no ha dejado de crecer en cifras absolutas, pero también lo ha hecho el número de personas que se decanta por formaciones que se oponen radicalmente a la independencia y, en algunos casos, defienden la represión. ¿Hace falta recoser el país?

"No creo que el 43% de catalanes que votó a partidos unionistas esté a favor de la represión y grite 'Puigdemont a prisión'"

No creo que el 43% de catalanes que ha votado partidos unionistas esté a favor de la represión y grite 'Puigdemont a prisión'. De este porcentaje tenemos que asumir que una parte sí que es así y no quiere ganar democráticamente la batalla, como sí lo hicieron los unionistas escoceses, pero estoy segura que también hay gente asustada por la campaña de catastrofismo económico, gente que pensaba que perdería el trabajo, que se creía los titulares que decían que el PIB caería un 30%, que no vendrían turistas,... Se ha demostrado que todo esto era falso y que el PIB de Catalunya cerró el 2017 con un crecimiento del 3,3%, superior a la media española, y que en el mismo mes de octubre, cerca del 40% de la ocupación industrial creada en España se dio en Catalunya. Ahora, que incluso Caixabank hace declaraciones diciendo que sobreestimó el impacto de la crisis política y que el FMI también lo ha dicho, tenemos que aprovechar y hacer llegar este mensaje a esta parte de la ciudadanía que desinformada, mal informada y manipulada apoyó a unos proyectos políticos que están junto a la represión. Estoy segura de que muchas de estas personas no apoyan lo que está haciendo el Estado.

Por lo tanto, ¿les parece básico volver al argumentario económico para que crezca el apoyo al proyecto independentista?

Estoy convencida. Por un lado está ese discurso propositivo sobre todo aquello que podríamos hacer con una república, y ahora tenemos muchos más elementos que diez años atrás, porque hay toda una serie de leyes sociales, que nos tumbaron, y que sólo la República nos permitiría desarrollar. Pero, por otro lado, también tenemos que tener en cuenta toda la campaña de terror y catastrofismo económico, para que cuando vuelva a aparecer ya no haga efecto. Que, por ejemplo, en las elecciones del 21-D el independentismo creciera más en el área metropolitana que en el interior de Catalunya creo que se explica por el miedo económico.

"En el área metropolitana ganamos gente por el relato democrático, sobre todo por lo que pasó el 1 de octubre"

En cambio en el área metropolitana ganamos gente por el relato democrático, sobre todo por lo que pasó el 1 de octubre. Tenemos que trabajar en todos los ámbitos, el relato democrático, el relato contra la vulneración de los  derechos fundamentales y la represión política, y también nos puede hacer avanzar el relato económico. Tenemos que intentar no dejar ni un flanco.

Hace unos días se presentó en Barcelona la plataforma Diàleg UE – Catalunya, que agrupa a cerca de cuarenta eurodiputados que defienden la liberación de los presos y una solución política al conflicto que pase por el diálogo. ¿Significa eso que se mueven cosas a nivel político en Europa?

Tiene mucho mérito, porque la presión que están ejerciendo los diputados del PP, Ciutadans y el PSOE en el Parlamento Europeo contra los parlamentarios que se posicionan es muy fuerte y esto tiene consecuencias. Están llegando incluso a la amenaza a sus grupos, diciéndoles: 'no tendrás minutos, no te dejaré intervenir, no podrás estar en esta comisión...'. Tiene un mérito enorme que el presidente de este grupo sea un eurodiputado liberal esloveno [Ivo Vajgl].

Parece que la mayor parte del independentismo ha asumido que el conflicto político va por largo y no sé si en este contexto ¿pueden llegar a contemplar que tarde o temprano haya una presión o intervención externa que pueda acabar en un referéndum acordado?

Creo que no sabemos si va por largo. Puede ser muy rápido o puede ser muy largo. La naturaleza del conflicto en estos momentos es de una dimensión tan desconocida, tan surrealista y tan inesperada que tengo la impresión que tenemos que estar preparados porque pueden cometer un error que precipite las cosas otra vez. Se pueden abrir oportunidades que ahora no prevemos y quizás se abren de aquí tres años o quizás de aquí seis meses. Estemos preparados porque el escenario es de una dimensión que no prevemos. Nosotros hemos demostrado  tener unas mayorías que es evidente que no son enormes, pero que en un contexto de un referéndum como los del Quebec o Escocia nos supondrían ser un país independiente. Sobre esta base tenemos que trabajar hacia nuestro objetivo, que es lograr la independencia. Si internacionalmente aparecen y hacen una propuesta de mediación y de referéndum de autodeterminación tutelado internacionalmente, lo inteligente por parte nuestra seria estar abiertos, escucharla y ver si nos conviene o no. Pero no estamos todavía en ese punto. Pienso que sería un error volver a partir de menos diez y situarnos en la casilla del 2012, de situarnos en un referéndum acordado. No somos nosotros los que lo tenemos que hacer, si llega la propuesta ya se valorará.