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Equilibrio inestable a la espera de que pase la bruma

La adhesión del electorado al Gobierno socialista es débil, pero la situación del PP es aún peor

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En el marco de una crisis de evolución cada día más incierta –y probablemente por ello mismo–, no hay todavía cambios importantes en las opiniones de los electores sobre los partidos y los dirigentes políticos; la gente no está modificando sus valoraciones, no porque esté seguro de ellas, sino porque no sabe en qué sentido cambiarlas.  Por los resultados del Publiscopio de noviembre, parece que se mantiene un equilibrio inestable, de transición, sin que pueda decirse hacia qué correlación de fuerzas se decantará la situación cuando pase este periodo de brumas.

Pasado el fuerte impacto negativo inicial producido por el desconcierto del Gobierno ante la crisis, que situó en mínimos las simpatías declaradas a su favor, el PSOE recupera ligeramente simpatías entre los electores. También recupera intenciones de voto, dos puntos más que en octubre, con lo que vuelve a situarse en el nivel de septiembre, aunque este nivel sigue siendo bastante bajo respecto al resultado electoral de marzo. En realidad, continúa débil la adhesión del electorado al Gobierno socialista, con tendencias de voto que quedan por debajo de sus posiciones pre y post-electorales.

Pero la situación del PP es peor, y no mejora nada respecto a los mínimos de octubre. Aparentemente hay un dato positivo en el ligero aumento del porcentaje de simpatizantes (un punto más que en octubre); pero como la diferencia está por debajo del error de muestreo y el contexto –los demás datos– lo contradice, no puede considerarse significativo. La proporción de rechazos –los electores que descartan por completo la posibilidad de votar al PP– crece en tres puntos. Las intenciones de voto se mantienen estancadas en el nivel de octubre –el más bajo en bastante tiempo–. Y la tendencia de voto estimada también se repite, sin variación significativa desde septiembre.

La fuerte caída de simpatías, intenciones y tendencias de voto que Izquierda Unida sufrió en octubre se corrige parcialmente en noviembre. Pero la mayor parte de los trabajos de campo se han hecho antes del desenlace nulo de su Asamblea, por lo que los datos son poco significativos respecto a su situación actual, tras ese Congreso.

UPyD, el partido de Rosa Díez, se mantiene sin cambios en el nivel, relativamente alto, en que se situó en octubre: no varían ni las simpatías e intenciones de voto, ni la tendencia de voto estimada. Siguen siendo los electores de la Comunidad de Madrid (y, en particular, los votantes del PP) quienes respaldan más a este partido.

Las submuestras territoriales son demasiado pequeñas para hacer un análisis desagregado de la evolución de las tendencias de voto a nivel de comunidades autónomas, pero son posibles algunas observaciones interesantes sobre lo que parece estar sucediendo en los territorios de dominio socialista –las comunidades gobernadas por el PSOE– y de dominio popular –las comunidades gobernadas por el PP.

En conjunto, parece que el PSOE está avanzando algo (y el PP retrocediendo) sobre todo en las comunidades en las que la posición socialista era peor –Madrid, Comunidad Valenciana y las demás comunidades gobernadas por el PP-; en cambio, los socialistas apenas logran mejorar en sus feudos electorales tradicionales –Andalucía y otras comunidades en las que gobiernan–, en los que, después de perder posiciones, se mantiene el empate desde el verano. En el territorio de dominio socialista, las intenciones declaradas de voto eran, en septiembre, un 28% del PSOE y un 28% del PP; y ahora, en noviembre, son un 28% del PSOE y un 27% del PP; es decir, apenas hay cambios en el trimestre y la diferencia es prácticamente nula.

En cambio, en el territorio de dominio popular, las intenciones de voto, en septiembre, eran un 33% para el PP y un 25% para el PSOE; y ahora, en noviembre, las intenciones favorables al PSOE han subido al 27% y las favorables al PP han bajado al mismo porcentaje del 27%, desapareciendo la diferencia entre los dos partidos. Toda la distancia que hay ahora entre el PSOE y el PP, en las intenciones declaradas de voto, en el conjunto de España, resulta exclusivamente de Cataluña y de las comunidades presididas por otros partidos.

El presidente Zapatero, que frenó en octubre el fuerte deterioro de imagen de septiembre, no recupera posiciones en noviembre, e incluso retrocede ligeramente en algunos indicadores. Su valoración media pierde dos décimas (4,7), con lo que vuelve a marcar un mínimo histórico. Y su nivel de aprobación pierde un punto (está ahora en el 44%). Aunque queda todavía ligeramente por encima del porcentaje de desaprobaciones, el juicio de su gestión por los electores sigue siendo poco satisfactorio.

La actuación internacional del presidente, hasta ahora, no ha mejorado significativamente su aprobación, aunque probablemente –en el contexto actual de agravamiento de la crisis– ha contribuido a frenar su caída. En todo caso, si tiene efectos en la imagen de Zapatero, es todavía pronto para que se note en las valoraciones de las encuestas. En la confusión y desconcierto generalizado que domina en la gente actualmente es difícil anticipar cómo quedarán las imágenes de los gobernantes cuando se despeje el humo.

Mariano Rajoy mantiene sus resultados –que fueron muy negativos en octubre– sin apenas cambio: la misma valoración media (4,3) y la misma proporción de electores que confían en él (19%). Sólo suben algo las aprobaciones de su actuación, aunque siguen estando en un nivel muy bajo (28%).

La valoración media de Rosa Díez sube tres décimas y, entre los siete dirigentes políticos estudiados, es la única que supera el 5. Obtiene ese resultado gracias, sobre todo, a las valoraciones de los votantes del PP, que le atribuyen una puntuación media de 5,8, sólo dos décimas menos que a Rajoy; pero también a que los votantes socialistas no la valoran mal (4,7, como a Llamazares, por ejemplo).