Publicado: 29.12.2014 12:50 |Actualizado: 29.12.2014 12:50

“ERC ya ha cedido en todo lo que tenía que ceder”

El exconseller de Cultura de la Generalitat,Joan Manuel Tresserras cree que el giro de CiU hacia el soberanismo y el apoyo prestado a Artur Mas ha desgastado a Esquerra por su flanco izquierdo.

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Joan Manuel Tresserras.

Joan Manuel Tresserras.

BARCELONA.- “La dimensión del fenómeno Podemos en Catalunya no se puede desvincular de la atomización de la izquierda radical y del efecto que produjo en el 2012 el desembarco convergente en el soberanismo”. Así valora Joan Manuel Tresserras la fuerza y la implantación que ha conseguido en tan poco tiempo la organización que lidera Pablo Iglesias en la sociedad catalana.

Piensa que ERC, en las conversaciones con CiU, “ya ha cedido en todo lo que tenía que ceder para soldar aquella incorporación y para hacer posible la consulta” y que ahora es necesario que insista en aspectos sociales. “O hay programa social, estratégico, sobre el modelo de sociedad a construir, e inmediato, con políticas frente a la crisis, o no se puede ganar consulta alguna”, señala.

Tresserras, profesor de Historia de la Comunicación, que fue conseller de Cultura del gobierno de la Generalitat de Catalunya con el llamado tripartito y que se afilió a ERC al acabar su mandato, aclara que hoy no tiene responsabilidad política alguna, ni siquiera como asesor de nadie, pero atiende a Público para aclarar ideas sobre el cambiante panorama político.

El giro de Convergència, según él, y “la necesidad de prestar apoyo a Mas en la transición emprendida, han desgastado a ERC por su flanco izquierdo”, porque les ha obligado durante dos años a “diluir su programa social” y a apoyar “políticas con las que no comulgan”, “a cambio de garantizar la concreción del derecho a decidir”.

Por eso piensa que la formula que ha defendido el líder de ERC, Oriol Junqueras, ante la posibilidad de que Artur Mas se avenga a convocar elecciones anticipadas, es ahora la mejor opción: Candidaturas separadas, “con las propuestas sociales y políticas respectivas”, que compartan la independencia como objetivo común, y eso como alternativa a la lista unitaria que propuso el líder de CiU.



Para sumar a más gente es necesario “abrir el abanico al máximo”, afirma, e imagina un escenario con tres listas “soberanistas”. Una que podría agrupar a la CUP, al Procés Constituent y quizás a sectores de ICV, otra que Esquerra podría compartir nuclearmente” con los disidentes del PSC e ICV, y la que pueda presentar CiU con sectores afines. “Las tres dispondrían de un nutrido entorno de personalidades de perfil independiente y amplio reconocimiento social”, explica.

Esto, en su opinión, “permitiría relegar el papel de los aparatos de partido y asegurar, al mismo tiempo, que todas las sensibilidades del independentismo encuentren un acomodo electoral satisfactorio. En un escenario así, el papel de Podemos sería menos relevante”.
 
Para descartar la posibilidad de que ERC acepte la oferta del actual President de la Generalitat también argumenta que mucha gente joven no querría votar a una lista ‘unitaria’ en la que figuraran determinados candidatos de Convergència, “asociados a políticas, actitudes y recortes que son rechazados”. “Esa unidad alrededor del president, centrada exclusivamente en la soberanía, dejando de lado lo social, puede acabar debilitando las posibilidades de obtener una amplia mayoría por la independencia”, afirma.

Tresserras no comparte la opinión de quienes caracterizan a Podemos como una organización lerrouxista, pero al mismo tiempo constata y lamenta que haya gente de izquierdas que se siente incómoda con el auge del soberanismo.

Afirma que Pablo Iglesias “se equivocó mucho” cuando en su mitin barcelonés del pasado día 21 lanzó un dardo contra David Fernández, implícito pero preciso y contundente, por su abrazo con Artur Mas a la hora de las felicitaciones por los resultados de la jornada del 9-N.

“Estamos en otra fase, en la que hay que acumular fuerzas y obtener el mandato democrático inequívoco que el 9-N quiso anticipar”.

“David se ha ganado un respeto generalizado”, dice Tresserras, y añade que si él fuera Iglesias, “analizaría detalladamente cómo la CUP ha construido su organización y ha obtenido un sólido arraigo”, “desde abajo hacia arriba”.

En aquel mitin en la Vall d’Hebron, el líder de Podemos aseguró que el tiempo de Artur Mas se había acabado, como el de Esperanza Aguirre; denunció a quienes no entienden que “la soberanía quiere decir que los representantes del pueblo no lo son de los fondos de inversión” y se esforzó en explicar que su manera de entender el patriotismo nada tiene que ver con la exhibición de banderas.

El diputado de ERC Joan Tardà asistió al evento desde las primeras filas, pero Iglesias no mencionó en ningún momento a su fuerza política ni a sus dirigentes. Joan Manuel Tresserras señala que, desde el punto de vista de la izquierda, Tardà es “una figura indiscutible y un gran referente”.

Calendario electoral

Él, que fue el coordinador de la redacción de la hoja de ruta de ERC hacia la independencia, advierte sobre los efectos que pueda tener la posible negativa de Artur Mas a convocar elecciones anticipadas, las llamadas plebiscitarias. “Existe el riesgo del chasco”. “Si Mas no convoca elecciones, el movimiento soberanista puede quedar defraudado, tocado, pero él también”.

“En buena lógica, se deberían convocar”, insiste. “No queda otra vía que las elecciones”. “El ahogo presupuestario es insostenible”. “Después del 9-N, el ciclo autonómico quedó finiquitado. Estamos en otra fase, en la que hay que acumular fuerzas y obtener el mandato democrático inequívoco que el 9-N quiso anticipar”.

"Mucha gente joven no querría votar a una lista ‘unitaria’ en la que figuraran determinados candidatos de Convergència, asociados a políticas, actitudes y recortes”

“La gente no entendería que se deje pasar el tiempo”, explica Tresserras, quien además indica que “el actual compás de espera inquieta a los sectores más involucrados en el movimiento cívico soberanista y a los propios entornos de los partidos, que demandan urgencia, claridad y unidad en las cuestiones fundamentales”. “No convocar elecciones ahora, supondría subordinar la política catalana al calendario y a la lógica generales de la política española”. Supondría “perder la iniciativa”, asegura.

Señala la existencia de diferencias programáticas importantes entre las formaciones, pero cree que por eso mismo es necesario que aborden los temas de calendario, para las elecciones pero también para el período posterior, para la puesta en pie de organismos como la Hacienda propia o para el debate en torno al texto constitucional catalán.

Es necesario, a su juicio, “un proceso participativo, un debate político a fondo”, porque según dice, "vivimos tiempos que nos desbordan por su complejidad, que exigen más debate y más política, no menos".