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Qué esconde el concepto 'altruista' de Ciudadanos sobre los vientres de alquiler

La ley del partido naranja sobre la maternidad subrogada asegura que no tiene un carácter lucrativo. Sin embargo, referentes del movimiento feministas señalan a 'Público' que es "una trampa" y "un falso debate".

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Imagen de archivo de la concentración en contra de feria "Surrofair" de promoción de la gestación subrogada que se celebró en Madrid / EFE

Esta semana ha vuelto a salir al debate público la Ley de maternidad subrogada de Ciudadanos. La nueva ministra de Igualdad y vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, anunció en una entrevista en El País que no tiene previsto regular los vientres de alquiler, una negativa que supone mantener la prohibición con la ley sobre técnicas de reproducción asistida aprobada en 2006 que prohíbe expresamente este tipo de técnicas y considera nulos los contratos realizados en otros países en los que la gestación subrogada es legal.

Unas declaraciones que no fueron bien recibidas en el partido naranja. Albert Rivera, en Los desayunos de TVE, afirmó que "la ministra había hecho unas declaraciones contra la igualdad", criticando que es una posición "retrógrada" y que Calvo debería rectificar y "pedir perdón". El partido sigue defendiendo su propuesta de ley afirmando que garantiza una "naturaleza altruista" de la maternidad subrogada. Sin embargo, feministas explican a Público que es irrealizable. Alicia Miyares, de la plataforma No Somos Vasijas, sostiene que este concepto de altruismo "es una trampa que llega a ser obscena", además de ser una engaño porque el altruismo con que se reconozca la compensación económica es un hecho que "colisiona".

La ley propuesta por el partido naranja establece en su artículo 5 que "la gestación por subrogación no podrá tendrá carácter lucrativo o comercial, sin perjuicio de la compensación resarcitoria que podrá percibir la mujer gestante". La compensación económica puede "cubrir los gastos estrictamente derivados de las molestias físicas, los de desplazamiento y los laborales, y el lucro cesante inherentes a la gestación" y "proporcionar a la mujer gestante las condiciones idóneas durante los estudios y tratamiento pregestacional, la gestación y el post-parto".

Ciudadanos pone como ejemplo para explicar su ley el modelo canadiense que fija una compensación económica para la mujer gestante que cubra los gastos derivados del embarazo, pero que nunca constituya "un sueldo". Ante esto, Beatriz Gimeno, activista feminista y diputada de Podemos, señala que este modelo permite que se pague "bajo cuerda" con algunos gastos que entran en el amplio concepto de "gastos derivados". De la misma forma, podría suceder aquí, sobre todo con el término de "proporcionar las condiciones idóneas".

Gimeno denuncia que la razón real de la ley de Cs es sostener el turismo reproductivo en los países pobres

De hecho, Gimeno denuncia que esto es "un falso debate" asegurando que Ciudadanos es consciente de que esto "no se puede garantizar" y que "no es real". Además, señala que también es "ridículo" porque "todas las mujeres con la sanidad pública (o casi todas) ya deberíamos tener unas condiciones idóneas". En este sentido, Miyares también apunta que la otra trampa de esta ley es que la cuantía de la compensación, que se establece en el contrato, también puede ignorar lo que se "pague bajo cuerda", denunciando que abre las puertas hacia la compensación "en negro".

Aunque Gimeno va un paso más allá e incide en que la razón real de esta ley es no cerrar las puertas a lo que se denomina "turismo reproductivo". "Quieren llevarla a toda prisa porque en los países pobres, que no es altruista, las empresas están metiendo presión y amenazando con cerrar esto". Gimeno relata que acaba de venir de México, uno de los países donde la práctica es legal y asegura que allí "nadie se plantea una ley altruista" por lo que, con lo incierto de que aquí llegue a producirse, se formaría "una ley para utilizarla en los países pobres". Esto, denuncia que viene de las políticas neoliberales que defiende Cs: "Tienen una especial relación con las empresas de vientre de alquiler que son un enorme negocio no sólo por las clínicas, también por las agencias de viaje y todos los gastos que se derivan".

Aunque desde el partido siguen insistiendo que esta no es la intención. Desde que presentaron su ley el pasado septiembre de 2017, mantienen que con en este proceso "buscan garantizar los derechos sexuales y reproductivos" afirmando que estos "no se ven plenamente garantizados en aquellas personas o parejas que o han agotado o son incompatibles con las técnicas de reproducción humana asistida". Por ello, y por la actual ley sobre técnicas de reproducción asistida, alegan que el "ordenamiento jurídico no satisface uno de las exigencias básicas de todo Estado democrático de Derecho: ofrecer cauces institucionales adecuados para que la libertad de los ciudadanos se pueda hacer realidad".

¿Dónde está la cosificación de la mujer?

Desde Ciudadanos sostienen que llamar a las mujeres "vientres de alquiler", como denomina buena parte del movimiento feminista, es cosificarlas. De hecho, Patricia Reyes, en defensa de la campaña que han lanzado por redes sociales con el hashtag #RespétameRespetanos, ha afirmado que "no hay nada más lejos del feminismo" que esto.

Gimeno, responde a esto con que "no hay nada más lejos del feminismo que Ciudadanos, cuyos programas electorales de hace menos de tres años ni siquiera reconocían la violencia machista y la llamaban violencia doméstica. Intentar subirse al carro del feminismo ahora es una apropiación absolutamente inmoral y que no les va a dar resultado" critica la diputada.

Mirayes defiende que los vientres de alquiler están en contra del derecho fundamental de la filiación

Gimeno también denuncia que la cosificación se produce con esta ley sobre las mujeres y el embarazo: "Hemos llegado a una banalización en la que hay personas han llegado a creer que hay muchas personas dispuestas a parir para otros, cosificando el embarazo, comparándolo con donar un riñón. No todo puede estar sometido a un contrato. No se puede renunciar a la filiación aunque se quieras, igual que no se puede renunciar a las vacaciones o al salario”.

Miyares, por su parte, defiende que la naturaleza altruista y este juego de conceptos supone "el gran engaño" porque hay "muchos eufemismos y distorsiones": "Es una trampa emotiva para colar en la ciudadanía una práctica que realmente vulnera los derechos de las mujeres y de los menores. Un derecho fundamental de las mujeres como la filiación y el de los menores que es el derecho a conocer su origen. Es una aberración moral y ninguna sociedad democrática puede aceptar que se exija la renuncia de un derecho fundamental".