Publicado: 30.11.2016 15:20 |Actualizado: 30.11.2016 16:17

La exmujer de Correa sobre las facturas de la Gürtel: "Ni entendía,
ni entiendo, ni creo que entenderé"

Firmaba lo que le pedía su marido sin mirar. Es más, desconoce cómo abonó al imputado del PP Guillermo Ortega una casa: "Exactamente no sé cómo pagué".

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Imagen del monitor de la sala de prensa de la Audiencia Nacional en San Fernando de Henares del presunto cabecilla de la trama Gürtel, Francisco Correa, durante su declaración en el macrojuicio. EFE/Mariscal

Imagen del monitor de la sala de prensa de la Audiencia Nacional en San Fernando de Henares del presunto cabecilla de la trama Gürtel, Francisco Correa, durante su declaración en el macrojuicio. EFE/Mariscal

MADRID.- “Ni entendía, ni entiendo, ni creo que entenderé”. Carmen Rodríguez Quijano, la exmujer del líder de la trama Gürtel, ha exhibido una gran ignorancia ante el tribunal que juzga la primera época de esta red de empresas crecida al amparo del PP al ser preguntada sobre las facturas de la organización.

Rodríguez Quijano se enfrenta a 35 años de prisión por colaborar con Francisco Correa, su exmarido, en las actividades de Gürtel y conseguirle contratos como trabajadora del Ayuntamiento de Majadahonda (Madrid) no sabe nada de las facturas, ni ha sabido responder a muchas preguntas realizadas por la Fiscalía. O no se acordaba o no sabía.
Hoy que accedió a figurar como administradora de dos empresas de la trama Gürtel porque así se lo pidió su marido, y lo único que hacía era firmar lo que él le pedía sin mirar de qué se trataba.



"No le di mayor importancia; me lo pidió y en ese momento no sabía todo lo que puede conllevar; la verdad es que confié y lo hice", ha afirmado a preguntas de la fiscal sobre por qué aceptó ser administradora de la agencia de viajes de la trama, Pasadena, que pagó viajes a políticos como comisiones a cambio de interceder en contratos públicos.

Quijano también fue administradora de Special Events, la empresa de Correa que organizó multitud de actos para el PP, y accedió a ello por el mismo motivo.

Lo único que hacía respecto a esas sociedades, ha dicho, es firmar los "libros de actas". "Me llamaba mi exmarido, yo bajaba, lo firmaba y me iba", ha apuntado, ante lo que la fiscal le ha preguntado: "¿Lo firmaba sin ver de qué se trataba?". "Sí", ha respondido.

Preguntada si conocía a los trabajadores de las empresas y otros detalles de las mismas, la acusada no ha sabido responder a la fiscal. "No he sabido nunca los nombres de las empresas, era un poco lío para mi, ¿sabe lo que le quiero decir?", le ha hecho saber.

La fiscal también le ha preguntado si, como administradora de Pasadena, sabía si Alberto Bárcenas Gutiérrez, hermano del extesorero del PP Luis Bárcenas, trabajó en esa empresa, a lo que ha respondido que no le conoce.

En cuanto al extesorero, ha dicho que sabía que en esa época era el gerente del PP y ha admitido que le vio en alguna ocasión y que coincidió en cenas con él, aunque no le consideraba amigo porque no ha tenido casi trato.

En cuanto a su esposa, Rosalía Iglesias, ha dicho: "A lo mejor hemos ido a alguna cena, la conozco, pero nada más" y, a preguntas de la fiscal, ha especificado que se trataba de cenas de grupo a las que no "asistía siempre" porque no eran gente de su entorno.

Su ignorancia ha llegado a tal punto que incluso tampoco se acordaba “exactamente” cómo pagó un piso que adquirió al entonces alcalde de dicha localidad, Guillermo Ortega, imputado también en el caso.

El piso lo compró por 385.000 euros a la empresa Sundry, vinculada a Ortega, acusado de cobrar miles de euros de la Gürtel en dádivas.

La Fiscalía considera que Quijano, con el conocimiento de Correa, adquirió la vivienda sabiendo que Ortega era su verdadero propietario y lo hizo como pago a sus servicios a favor de empresas de la Gürtel (la empresa del exalcalde ganó 32.000 euros con la operación).

Quijano ha dicho que ella compró la vivienda porque le dijeron en Caja Madrid que le iban a dar una hipoteca por el 100 por cien de su valor y que eran una buena inversión, y ha reconocido que Ortega fue quien le dijo el precio y con quien trataba en todo momento para la operación.

"Era como un método de ahorro y para tener algo personal", ha explicado la acusada, aunque ha dicho no acordarse de cómo se pagó cuando se le ha preguntado sobre el abono de parte de la casa (191.000 euros) mediante un cheque. "Lo que creo, creí, es que el crédito era para pagar el piso", ha dicho dubitativa.

En el notario, ha indicado Quijano, estaba Luis de Miguel, el considerado arquitecto financiero de la Gürtel y que actuaba en nombre de la empresa de Ortega.
Según la acusada, De Miguel era una persona que "no es que fuera ni conocida, ni desconocida, era una persona que no le di importancia, me centré en que me habían concedido un crédito".

"Exactamente no se cómo pagué, el notario me dijo que me estaba comprando una casa y me habían dado una hipoteca", ha insistido. Esa hipoteca se la concedió Caja Madrid, la entidad de la que fue nombrada miembro de su Consejo General por el pleno del Ayuntamiento de Majadahonda, donde trabajaba como jefa de gabinete del alcalde.

Preguntada sobre si recuerda cuándo abandonó el cargo, primero ha afirmado que cuando la cesaron en el Ayuntamiento en 2005, al mismo tiempo que la salida de Ortega a raíz de una operación urbanística sospechosa, pero luego ha dudado de su propia versión.
"Me parece que no, que lo tienes que dejar tú (el cargo) o algo así", ha explicado, ante lo que la fiscal le ha vuelto a preguntar que cuándo cesó como consejera: "No me acuerdo, creía que era todo a la vez pero creo que no", ha dicho entonces.