Publicado: 24.12.2013 07:32 |Actualizado: 24.12.2013 07:32

Expectación ante el mensaje de Nochebuena del rey: ¿La Justicia es igual también para Cristina?

"La Justicia es igual para todos", sentenció Juan Carlos en su discurso navideño de 2011 cuando se destapó el 'caso Urdangarin'. ¿Dirá lo mismo en  2013 tras la imputación y desimputac

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"Cuando se producen conductas irregulares que no se ajustan a la legalidad o a la ética, es natural que la sociedad reaccione. Afortunadamente, vivimos en un Estado de Derecho, y cualquier actuación censurable deberá ser juzgada y sancionada con arreglo a la ley. La justicia es igual para todos". Quizá estas frases han sido las más sonadas de la historia de los discursos del rey en Nochebuena. Juan Carlos las pronunció, en alusión a su yerno, Iñaki Urdangarin, en 2011, año en el que se destapó el caso Nóos. Y, con ello, se cumplieron todos los pronósticos que en los días previos se habían hecho al respecto.

Ahora, la expectación ciudadana ante su aparición de esta noche gira en torno a una misma pregunta: ¿Hablará de Cristina? Este año la infanta, como su marido en su día, ha protagonizado episodios inéditos e inesperados en una monarquía. Por primera vez, un miembro de la Casa Real ha sido imputado por un juez y, aunque no duró mucho la situación — la Audiencia de Mallorca retiró la imputación a la duquesa de Palma apenas un mes después—, todavía existe la posibilidad de que el juez Castro, el magistrado encargado del caso Noos, vuelva a imputarla tras la aparición de nuevos datos y, sobre todos, de los gastos privados que la infanta cargaba a Aizoon, la sociedad en la que figuraba como responsable junto a su marido. La acusación popular ha pedido su imputación y, aunque la Fiscalía se opone, puede que en 2014 se descubran nuevos correos entre Iñaki Urdangarin y su exsocio, Diego Torres, que aporten nuevas pruebas al caso.

Con este embrollo, las apuestas se multiplican. Si la justicia es igual para todos, según el rey, ¿lo será también para su hija? Se desconoce la opinión del rey al respecto. Sí se conoce la de la Agencia Tributaria: Hacienda dispensa trato de favor a la infanta. Para muchos esa circunstancia quedó acreditada cuando la Agencia Tributaria atribuyó por error trece fincas a Cristina. Más allá del error, que atribuyó —increíblemente— al número del DNI, ¿cómo explicar que la Agencia Tributaria adjudicara a la hija del rey la venta de trece fincas por un importe de 1,4 millones de euros y luego no le hiciera un requerimiento cuando la infanta no incluyó las ganancias de esas ventas en sus declaraciones de la Renta de 2005 y 2006, años en lo que supuestamente vendió esas propiedades?

Pero por si alguien dudaba, Hacienda se ha negado una y otra vez a la imputación de la infanta. Reconoce la Agencia Tributaria que ella e Iñaki Urdangarin defraudaron, pero es evidente que el trato no es el mismo que a cualquier otro ciudadano.

Salvo la propia Casa Real, nadie se corta ya en hablar abiertamente de la abdicación del monarca

Los problemas judiciales de su hija no son el único frente que se le ha abierto al rey en este 2013. Hay otro asunto delicado: su salud y su permanencia al frente de la Corona. Este año Juan Carlos ha tenido que pasar varias veces por el quirófano"por el taller", en la terminología utilizada por el monarca—, lo que ha hecho saltar a las portadas de los medios un debate hasta poco inconcebible en España: la abdicación del rey. ¿Debe hacerlo?

Salvo la propia Casa Real, nadie se corta ya en hablar abiertamente de la abdicación del monarca. No son pocos los que cree que la renovación en Zarzuela supondría un soplo de aire fresco para una monarquía cada vez más decrépita —no sólo en lo físico— y acosada. La semana pasada la revista ¡Hola!, poco sospechosa de ir contra la monarquía, revelaba que la propia princesa Letizia había sugerido al monarca Juan Carlos que ya era hora de marcharse.

Con su última operación el pasado 21 de noviembre —el cambio de la prótesis en la cadera, de la que aún se está recuperando—, el monarca sumará dos años como jefe del Estado sin plenas facultades. Los dos partidos principales siguen blindando la posibilidad de que el príncipe asuma la Regencia.

El vacío legal pone todas las decisiones en manos de Juan Carlos de Borbón, pero éste no quiere ni oír hablar de abdicación. Él está chapado a la antigua: es de los que creen que los reyes mueren en su cama. Si hace alguna mención durante su mensaje, será para transmitir la idea de que se encuentra sano y fuerte, dispuesto a seguir asumiendo el trabajo de rey.

El caso Nóos (2011) y su estado físico pueden que ni sean mencionados en el mensaje navideño. En cambio, nadie duda de que hará una mencion, aunque sea velada, al desafío soberanista de Catalunya. Si en 2012 el rey dedicó su mensaje del año pasado a la "unidad de España", este año, en el que la polémica ha ido a más, es previsible que el rey se refiera al asunto, aunque se desconoce en qué tono: si conciliador o como un claro reproche.

El desacuerdo entre Catalunya y el resto del Estado España ya había explotadoen 2012. En su mensaje del años pasado Juan Carlos decidió no permanecer al margen. En Zarzuela, semanas antes del 24 de diciembre, preparaban el discurso con especial cuidado ante la expectación que también había surgido al respecto.

El año pasado, después de hablar de la crisis y apenarse por la "difícil situación" que están pasando todos los españoles, el monarca espetó: "Por muy evidente que sea, no es malo repetirlo: no todo es economía". Y cambió de tema: "No ignoro que la política no vive hoy sus mejores horas en la percepción de los ciudadanos. Por esta razón yo quisiera esta noche reivindicar la política porque su papel es fundamental en la salida de la crisis", introdujo.

No se sabe si dirá algo de Cristina, de Urdangarin o de su propia continuidad al frente de la Corona, pero nadie duda de que el rey hará una clara mención a Catalunya en su discurso

Y continuó: "Quiero reivindicar la política grande, esa que para destacar su dignidad y valor solemos llamar la política con mayúsculas. [...] Esa fue la política grande que supo inaugurar una nueva y brillante etapa integradora en nuestra historia reciente y es la única que tiene la capacidad de reafirmar la confianza en nuestra gran nación, abrir nuevas puertas a la esperanza y materializar ese anhelo de superación que está reclamando nuestra sociedad". 

Con ello, el mensaje dejó de ir dirigido a todos los españoles, para poner en la diana a los nacionalistas catalanes. Aunque también al Gobierno de Mariano Rajoy. "Es necesario promover valores como el respeto mutuo y la lealtad recíproca. Son valores que hace más de tres décadas contribuyeron a poner en pie un nuevo marco de convivencia, el reconocimiento de nuestra pluralidad y el amparo de las diferentes lenguas, culturas e instituciones de España. Es hora de que todos miremos hacia adelante y hagamos lo posible por cerrar las heridas abiertas. Será nuevamente un éxito de todos, ciudadanos e instituciones, basado en el respeto a las leyes y a los cauces democráticos", concluyó.

En lo que se refiere a Catalunya, los tiros irán por el mismo lado. Es el único punto de su mensaje que aparece meridianamente claro a escasas horas de que el rey vuelva a meterse en el salón de millones de españoles en Nochebuena.