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Exteriores no obtiene una respuesta de EEUU sobre el ciberespionaje de la NSA ni al tercer intento

El Gobierno se limita a "trasladar" su "preocupación" al embajador Costos, que informará a la Casa Blanca. Margallo sigue sin creerse las informaciones y advierte de forma tibia de una posible "ruptura de la confi

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El embajador de EEUU en Madrid, James Costos, y el secretario de Estado para las relaciones con la UE, Íñigo Méndez de Vigo, han finiquitado el escándalo del ciberespionaje de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) en apenas cuarenta minutos. Eso es lo que ha durado la reunión que han mantenido ambos y en la que, a tenor por las declaraciones posteriores de unos y otros, no parece que haya habido ni muchas preguntas ni muchas respuestas. 

El Gobierno, pese a las informaciones difundidas este lunes sobre la interceptación de 60 millones de llamadas telefónicas, sigue haciendo como que no le consta que EEUU esté espiando a España. De hecho, la nota remitida a los medios tras el encuentro tan sólo explica que Méndez de Vigo le ha trasladado a Costos su 'preocupación' por los artículos que están saliendo en la prensa y que de ser ciertas, estas prácticas 'son impropias e inaceptables entre socios y amigos'.

Es decir, que el Ejecutivo mantiene la presunción de inocencia de Washington pese a que ni siquiera en lo que se refiere al pinchazo del teléfono de la canciller alemana, Angela Merkel, haya habido un desmentido.  

El ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo, que no ha asistido al encuentro por estar de viaje en Polonia, ha tratado de subir un poco la voz, aunque con mucha cautela: 'Hemos pedido al embajador, como en dos ocasiones anteriores, que facilitase al Gobierno la información necesaria sobre este asunto que, de confirmarse, podría suponer la ruptura del clima de confianza que tradicionalmente ha presidido las relaciones entre ambos países'.

No deja de ser llamativo que ese clima de confianza no se haya roto ya si el Gobierno ha pedido explicaciones a la embajada en Madrid en tres ocasiones y aún no ha obtenido la información que estaba buscando. 

Según el Ministerio, Costos ha entendido el mensaje y se ha limitado a asegurar a Méndez de Vigo que 'trasladará a sus autoridades esta preocupación'.

Sin embargo, en una declaración posterior, Costos estaba de alguna manera dando por hecho que ese barrido masivo de las comunicaciones ha tenido lugar: 'El presidente Obama ha ordenado una revisión interna para asegurar que la información que se recaba en estos programas no es toda la inteligencia que Estados Unidos es capaz de recoger, sino más bien la inteligencia que debe y tiene que ser recogida. Vamos a seguir consultando con nuestros aliados, entre ellos España, a través de los canales diplomáticos regulares para hacer frente a las preocupaciones que se han planteado'.

Este lunes también se ha hecho público que la Administración Obama espió 46 millones de llamadas en Italia entre el 10 de diciembre de 2012 y el 8 de enero de 2013, disparándose aún más la cifra de comunicaciones interceptadas por EEUU conocidas por la opinión pública.