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Fabra sortea el primer asalto

El dirigente conservador sale airoso de un interrogatorio de la fiscalía especialmente breve, mientras su exmujer y el empresario Vilar apuntan la responsabilidad de cualquier irregularidad al hombre que alzó la liebre de los presuntos de

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De nuevo sin más respaldo que el de algún viejo cargo de su época, arrinconado por los nuevos gestores del PP provincial, Carlos Fabra acudió a la Audiencia Provincial de Castellón, donde desde las 10 de la mañana empezó, después de una década, a empezar a dar su versión de los hechos por los que se le imputan seis delitos en el caso de presunta corrupción bautizado con su apellido.

Después de apuntar que no iba a responder a las preguntas de la acusación popular impulsada por la Unión de Consumidores, Fabra empezó a responder a las de la fiscalía anticorrupción. Y lo ha hecho negando la mayor, que jamás se reunió en Madrid con ningún alto cargo del Gobierno de Aznar para favorecer los productos fitosanitarios de Vicente Vilar o las empresas en que ambos y sus ex esposas acabarían siendo socios.

Fabra, sobre Vilar: 'Siempre iba diciendo que daba maletines a todo el mundo. Yo nunca lo vi'

'Nuestra relación era la normal de dos matrimonios, él me invitaba a cenar y yo le invitaba a los toros', declaró Fabra tras empezar su relato recordando cómo fue su verdulera la que puso en contacto a los dos matrimonios. Su declaración continuó asegurando que su asistencia a las reuniones fue a título de presidente de la Diputación o del PP para temas 'de interés para los castellonenses', aunque reconoce que a alguna acompañó a Vilar 'en condición de amigo'. Fabra trató a su vez de acabar con la fiabilidad como testigo de Vicente Vilar, el empresario cuyas denuncias impulsaron la investigación del caso, tildándole de fanfarrón. 'Siempre iba por ahí diciendo que daba maletines a todo el mundo, pero yo nunca lo vi. Incluso dijo que nos dio maletines a mi mujer y a mí. Yo nunca le creí'.

Pero el momento más embarazoso para el acusado se produjo cuando fue interrogado por los presuntos delitos fiscales, donde no pudo más que dar cuenta de una cuanto menos anómala manera de llevar sus cuentas. 'Cada vez que pedía un préstamo era para pagar otro, y si alguna vez no me los concedían, sacaba el dinero de la 'caja familiar'. Así me apañaba yo, no tenía problemas', declaró. Del mismo modo, sobre sus ingresos no justificados, apuntó 'unas veces los hacía yo, otros mi chófer, otros, mi escolta, depende...'

'Es que usted me habla del 99', se quejó Fabra dubitativo, aunque al instante se creció asegurando que 'su vida sigue siendo la misma'. Dejando a Fabra ligeramente exaltado, la fiscalía se daba por satisfecha de su interrogatorio. Todo apuntaba a que el turno de Fabra había acabado y así lo daba a entender el juez, hasta que el abogado del acusado apuntó que a él no se le había dado turno.

La exposa de Fabra: 'Nosotras hablábamos de cosas de mujeres, no de negocios'

La defensa de Fabra centró su interrogatorio en los movimientos de capital del acusado y diferentes compras y ventas de inmuebles para tratar de tumbar los delitos fiscales. Del mismo modo condujo a Fabra a apuntar que los ingresos recibidos de Vilar fueron debidos a sus negocios comunes y no fruto de ninguna gestión. 'Que me pagara maletines es rotundamente falso. Es con ánimo de perjudicarme porque (cuando violó a su mujer) le apoyamos a ella y no a él', aseguró el ex dirigente conservador.

Tras el interrogatorio a Fabra, llegó el turno a su exesposa, Maria Amparo Fernández, que al igual que su exmarido se negó a responder a las preguntas de la abogacía del estado y la acusación popular. Interrogada por el fiscal Luis Pastor escenificó no estar del todo al corriente en algunos de los negocios en los que figuró como titular. 'Nosotras hablábamos de cosas de mujer, no de negocios', apuntó sobre sus primeros encuentros con Monserrat Vives, ex esposa de Vilar, a la que cogió 'cariño' ('es de la edad de mis hijas').

Sobre cómo montó la empresa Artemis con ella -pese a que, como apuntó, 'no tenía ni idea de lo que eran fitosanitarios'- apuntó que Vives le hizo la propuesta y que, aunque en principio se negó, luego accedió para colocar a uno de sus hijos, que por entonces trabajaba de vigilante después de haber abandonado los estudios. Pero según aseguró, cuando firmó 'estaba todo hecho, el nombre elegido, y Vilar ya era administrador único'.

Vilar: 'Como dice el Gran Wyoming, yo he venido aquí a contar la verdad'

Los interrogatorios fueron fluidos y breves y las defensas sólo preguntaron a sus representados. La siguiente en declarar fue Vives, que a preguntas de la fiscalía (la única acusación a la que respondió) se limitó a refrendar desde otra óptica la versión de su participación en el entramado empresarial ya relatado por la exesposa de Fabra. Fue con el interrogatorio de su abogado defensor cuando apuntaló toda la responsabilidad de las posibles irregularidades en la figura de su exmarido, Vicente Vilar -'llevaba todo a título personal [...] Los libros de la empresa los firmaba su madre'-, al que negó toda credibilidad: 'Nada de lo que dice sobre mí, sobre Fabra o sobre nadie, es verdad'. 'Jamás he llevado dinero a nadie', aseguró.

Tras su declaración, le tocó el turno al exsenador y exdiputado del PP Miguel Vicente Prim, que reconoció haberse interesado por los problemas de los problemas fitosanitarios alrededor de los cuales se articulan todos los presuntos delitos, pero no más que en otros casos y siempre dentro de la legalidad. 'Yo he hecho esto por muchas personas, físicas y jurídicas; especialmente en todo lo relacionado con la citricultura, que es mi especialidad', apuntó Prim, que aseguró que 'Fabra nunca me dijo cómo actuar' y reconoció haber tratado con Vilar antes incluso de que éste conociera a Fabra.

Finalmente, Vilar, empezó su turno de declaración, apuntando que 'responderá a todos sin problemas' y que 'como dice, el Gran Wyoming, yo he venido aquí a contar la verdad'.