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Fake news La guerra entre Santamaría y Cospedal desnuda la estrategia del PP contra las noticias falsas

La vicepresidenta ha abandonado a la ministra de Defensa en su idea de crear un órgano de censura política contra las 'fake news', apostando por la educación y la información rigurosa como defensa contra ellas.

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La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, durante su intervención en la jornada de debate sobre las noticias falsas en España, "El fenómeno de la desinformación en la era digital", organizada por la entidad pública empresarial Red.es. EFE/ Paco Campos

"Es fundamental educar para que seamos, como siempre, capaces de discriminar la mentira de la verdad y, sobre todo, para que tomemos decisiones sobre premisas veraces". Así se ha expresado este jueves la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, en las jornadas sobre desinformación y noticias falsas en la era digital organizado por la entidad pública Red.es. Santamaría ha expuesto una postura diametralmente opuesta a la que había defendido hasta ahora el Gobierno, que ha propuesto combatir ese fenómeno con censura y control político.

Hasta ahora, la posición del Ejecutivo había estado comandada por la ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, que aseguró que contaba con datos de que España había sido objetivo de un ataque de desinformación impulsado desde Rusia y Venezuela con el objetivo de desestabilizar la democracia. De la mano de Cospedal, el PP ha propuesto medidas como la creación de un organismo censor en el que participe el Gobierno y algunos medios de comunicación con el objetivo de "identificar y sellar noticias falsas", lo que le ha valido las críticas de sindicatos de periodistas y organizaciones que velan por la libertad de prensa.

Santamaría ha pedido la "alfabetización digital" de los ciudadanos para que desconfíen de contenidos fraudulentos

Este jueves la vicepresidenta, la principal rival política de Cospedal en el PP, ha desnudado esa estrategia. Santamaría ha recordado que "el derecho a la información es uno de los más valiosos que existen" y fundamental para la construcción de "la libertad del individuo". La vicepresidenta no ha mencionado en ningún momento que los gobiernos puedan inmiscuirse en esa libertad, sino que ha opinado que deben ser los ciudadanos a través de su "espíritu crítico" los que "evalúen la calidad, validez y fiabilidad de dichas informaciones".

Para ello, ha abogado por la educación de los jóvenes, poniendo de ejemplo un proyecto de los institutos italianos que instruye a los alumnos sobre las noticias falsas: "Se trata de no compartir noticias sin verificar, de utilizar Internet para comprobar si son ciertas, y de buscar siempre las pruebas de la información". No obstante, ha argumentado que debe ser toda la sociedad la que pase por un proceso de "alfabetización digital" para entender que no todo lo que se publica en la red es veraz ni bienintencionado.

"Un fenómeno que ha existido siempre"

Santamaría ha alineado su discurso con las voces críticas con la forma en que ha gestionado Cospedal el fenómeno de las noticias falsas. No ha mencionado a Rusia ni a Venezuela, sino que ha recordado que "las noticias falsas han existido siempre. La diferencia es que lo que antes no traspasaba los límites de un pueblo, se propaga ahora por la aldea global".

En vez de apostar por controlarlos como su compañera en el Ejecutivo de Mariano Rajoy, la vicepresidenta ha pedido a los medios de comunicación que refuercen aún más su responsabilidad a la hora de contrastar y verificar todas las informaciones.

Los primeros estudios han mostrado que en Europa las noticias falsas han alcanzado a menos de un 1% de los internautas

Actualmente el Congreso y el Senado están analizando el problema de las fake news en la comisión mixta de Seguridad Nacional. No obstante, sus miembros están asimilando el concepto de "ciberguerra" con el de "desinformación", extendiendo la confusión general sobre esta problemática. La diferencia no es baladí: el primero es una ofensiva intencionada, con ataques dirigidos a tumbar infraestructuras estratégicas o robar información. No hay ninguna prueba de que España haya sido un objetivo de actos de ciberguerra, como confirmó el CNI.

La desinformación, en cambio, puede tener infinitos propósitos y estar dirigida, o no, por un tercero. Hasta ahora tampoco se ha documentado que España haya sufrido un brote de noticias falsas: al contrario, los primeros estudios realizados sobre este problema en Europa (centrados en Francia e Italia, cuyos gobiernos también adujeron haberlo padecido y legislaron contra él) han mostrado que por el momento ha tenido un alcance que no llega al 1% de los usuarios de Internet.