Publicado: 30.04.2015 12:23 |Actualizado: 30.04.2015 13:54

El 'falso Shaolín' es condenado a 38 años de cárcel por asesinar a dos mujeres

El fallo confirma los asesinatos con alevosía, pero rechaza que hubiera ensañamiento

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El 'falso Shaolín' durante el juicio en Bilbao. EP

El 'falso Shaolín' durante el juicio en Bilbao. EP

BILBAO.- Juan Carlos Aguilar, 'el falso monje shaolín', ha sido condenado a un total de 38 años de cárcel -dos menos de los que pedía el fiscal- por asesinar con alevosía a Yenny Sofía Rebollo, colombiana de 40 años, y a Maureen Ada Otuya, nigeriana de 29 años de edad, el 25 de mayo y el 2 de junio de 2013, respectivamente.

Tras declarar el jurado al acusado culpable de los dos asesinatos con alevosía el pasado 24 de abril, el magistrado-presidente, Manuel Ayo, ha dictado sentencia en la que le condena a 19 años de cárcel por cada uno de los crímenes. El juez no impone los 20 años máximos establecidos para penar cada uno de los asesinatos con alevosía al tener en cuenta que el encausado no tenía antecedentes penales y admitió los hechos que se le imputaban.

No obstante, destaca que Aguilar no se arrepintió y subraya que los crímenes fueron de "extraordinaria gravedad", cometidos con "una violencia inusual", ya que descuartizó el cadáver de Rebollo y a Otuya la estranguló con un cordel, dejándola en coma. Tres días después falleció en el Hospital.



El asesinato con alevosía se puede penar con entre 15 y 20 años de prisión. En este caso no concurren circunstancias agravantes ni atenuantes, por lo que, según explica el magistrado, se puede imponer la condena en la extensión que se estime adecuada atendiendo a las circunstancias personales del delincuente y a la mayor o menor gravedad del delito.

Manuel Ayo señala que, en el caso de Juan Carlos Aguilar, se le debe condenar a 19 años de cárcel e inhabilitación absoluta porque carece de antecedentes penales y "ha admitido esencialmente los hechos que se le imputaban, salvo las circunstancias relativas a la concurrencia de un eventual ensañamiento que, finalmente, no se consideró acreditado".

No obstante, apunta que no ha habido arrepentimiento en el acusado y, además, cree que los hechos son de "extraordinaria gravedad" porque las víctimas no han podido defenderse y "se ha empleado una violencia inusual" en los crímenes.

De esta forma, recuerda que llegó a descuartizar el cadáver de Yenny Rebollo para evitar su identificación y estranguló con un cordel a Ada Otuya, "provocando una situación inicial de coma debido a la asfixia provocada hasta su definitivo fallecimiento días más tarde".

Además, obliga a Aguilar a indemnizar a los familiares de las víctimas con casi un total de 400.000 euros. Al hijo de Rebollo, Aymar, deberá pagar 100.000 euros; al padre, Santiago rebollo Tuirán otros 120.000 euros; y a la madre, Benicia rebollo, 12.000 euros. También indemnizará con 120.000 euros al padre de Ada Otuya, Godspower; y a Frank-Onkeya Otuya, el hermano, con 25.000 euros. Asimismo, abonará las costas procesales.

La Fiscalía solicitó 20 años por cada uno de los delitos de asesinato con alevosía. La acusación popular, ejercida por Clara Campoamor, pidió que se impusiera a Aguilar 20 años de cárcel por el asesinato con alevosía de Yenny Sofía Rebollo y 25 por el de Maureen Ada Otuya con las agravantes de alevosía y ensañamiento.

Por su parte, el letrado de la familia Otuya reclamó 25 años de prisión por asesinato con alevosía y ensañamiento, y la defensa de la familia de Yenny Rebollo solicitó 20 años de cárcel por asesinato con alevosía.

Contra la sentencia de la Audiencia Provincial de Bizkaia, cabe recurso de apelación ante la Sala Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV), que deberá interponerse en un plazo de 10 días desde su notificación.