Publicado: 10.01.2016 08:31 |Actualizado: 10.01.2016 08:31

La fecha de la primera investidura condicionará el 39º Congreso del PSOE

Sánchez, si tiene oportunidad, ofrecerá un pacto con una “agenda social muy potente” para formar un Gobierno progresista. Este lunes la Ejecutiva convocará el Comité Federal para dentro de unas semanas, donde se decidirá el calendario orgánico de los socialistas.

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El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, en Lisboa. / TIAGO PETINGA (EFE)

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, en Lisboa. / TIAGO PETINGA (EFE)

MADRID.- Este lunes se reunirá la Ejecutiva Federal del PSOE y, muy probablemente, convocará el Comité Federal para dentro de unas semanas –lo más previsible es que sea a finales de enero-, en donde se establecerá el calendario para la celebración del 39 Congreso de los socialistas.

De esta forma, Ferraz se ha salido con la suya y se da por descontado un aplazamiento del cónclave del PSOE más allá de febrero (que era cuando correspondía), aunque el calendario final no se conocerá hasta el día antes del mismo Comité Federal.

Fuentes de la dirección no ocultaron que la celebración del Congreso estará muy vinculada a la fecha de la primera sesión de investidura. Hay que recordar que, a partir de ese día, empiezan a contar dos meses para elegir a un presidente del Gobierno y, de no conseguirse, se convocarán elecciones que se celebrarán 54 días después.

Dichas fuentes se felicitaron porque parece que ha llegado el consenso en el PSOE para “un aplazamiento mínimo” del Congreso en función de la actuación situación política.

De hecho, el jueves, la propia presidenta de Andalucía, Susana Díaz, indicó que este debate “ahora no toca”, y que tal y como decía la dirección federal, se convocará el Comité Federal “en unas semanas” y el Congreso “en unos meses”. Díaz, incluso, descartó completamente febrero.

Escaparate mediático de cara a las generales

Fuentes de Ferraz indicaron que todo apunta a que la polémica por la fecha de la celebración del Congreso escondía claramente otras intenciones del denominado sector crítico –vinculado al ya llamado susanismo- contra Pedro Sánchez, porque no se entendía que en el actual panorama político tras el 20-D lo prioritario fuera el cónclave socialista. “Los tiempos del PSOE son los tiempos de España”, afirmó solemnemente el viernes el secretario de Organización del PSOE, César Luena, en el Congreso.

Ferraz cree que llevando el Congreso del PSOE a primavera puede que esté más despejado el panorama político y que, incluso, el cónclave socialista pueda ser un buen escaparate mediático de cara a las elecciones generales, salvo que haya mucho enfrentamiento interno.

Y es que, inicialmente, se descarta llevar el cónclave socialista para después de las elecciones que, de repetirse, no serían antes de finales de mayo o principios de junio. No obstante, la celebración del Congreso no impediría la convocatoria de primarias para la elección del candidato a la Presidencia del Gobierno, aunque todo indica que quien sea designado secretario general no tendrá contrincante.



Con todo ello, en Ferraz parece que andan las aguas más calmadas y algunos interpretan que la dirección ha ganado su tercer pulso interno frente a los críticos (los otros dos fueron cuando se cuestionó a los pocos meses el liderazgo de Sánchez, y durante la convocatoria de las primarias), y que es la mejor fórmula para afrontar el escenario tan complejo que se avecina.

Sobre este aspecto, Ferraz sigue a la espera de que mueva ficha Mariano Rajoy, pero entre bambalinas se preparan para que Pedro Sánchez pueda dar el paso porque se da por hecho de que el líder del PP tiene muy pocas posibilidades de volver a ser presidente del Gobierno.

Coalición de izquierda

Según algunas fuentes consultadas, Sánchez quiere jugar su gran baza de formar una coalición de izquierda para llegar a La Moncloa presentando una oferta de “agenda social muy potente”, que sea difícil de rechazar para Podemos o IU, incluso a Ciudadanos.

Y, eso sí, dejando al lado el referéndum de Catalunya u otras propuestas independentistas, aunque seguirá sobre la mesa la propuesta de reforma constitucional que propugna el PSOE. “Vamos a negociar estrictamente dentro de los términos de la resolución política que aprobó el Comité Federal”, aseguran desde la dirección socialista.

También en el PSOE se admite que Sánchez tampoco lo va a tener fácil, pero la baza la va a jugar y va a ir a la celebración de la sesión de investidura si tiene la más mínima ocasión.

Con cinco meses de infarto por delante en los que puede pasar de todo, el PSOE, de momento, se ha puesto de acuerdo en el calendario y también en que Sánchez explore la posibilidad de formar un Gobierno de izquierdas. No es poco.