Público
Público

Felipe Alcaraz: "Los políticos tienen que aprender a ser gente"

El que fuera portavoz de IU en el Congreso de los Diputados ha publicado recientemente 'La disciplina de la derrota', novela y crónica de un tiempo convulso marcado por la crisis actual

Publicidad
Media: 0
Votos: 0
Comentarios:

Felipe Alcaraz siempre le han movido dos pasiones en su vida: la política y la literatura. Y ha tenido la suerte de poder compaginarlas. A sus 70 años sigue siendo un referente en el PCE y en IU, una formación donde se siente muy cómodo defendiendo ese 'proyecto rojo, verde y violeta, independiente y transformador', como lo define él. El que fuera portavoz en el Congreso de los Diputados de la coalición en los años 90 conserva intacta su pasión pero ahora tiene más tiempo para escribir, algo que le gusta tanto o más que la política.

Su obra literaria es amplia: nueve novelas y tres libros de poesía. Recientemente ha publicado La disciplina de la derrota (Editorial Almuzara), segunda novela de una trilogía que ha dedicado a la crisis, trilogía que empezó con Tiempo de ruido y soledad y rematará en la primavera de 2014 con Serpentario.

La disciplina de la derrota es la crónica de un tiempo convulso, en el que confluyen varias crisis: la económica, la política, la institucional y la de la izquierda. Con ritmo y pulso Alcaraz dibuja un país que va perdiendo la batalla pero que no piensa rendirse jamás. Él lo tiene claro: 'A veces no se trata tanto de ganar como instalarse en la lucha'. 

Señor Alcaraz, ¿vamos de derrota en derrota hasta la victoria final?

Hay un grito que solemos dar en la izquierda: el ‘¡No pasarán!', que fundamentalmente se da a partir de la batalla del Jarama, acontecimiento que aparece en la novela. La cuestión es que aunque el capitalismo pase físicamente hay que seguir gritando para que no pase ideológicamente. La derrota es una cosa y la rendición es otra: esta se produce cuando asumes el valor del adversario. Por eso los personajes de la novela no asumen esos valores que se les quiere imponer y siguen luchando a pesar de que el enemigo de clase es poderosísimo y va ganando la batalla.

¿Esta es una crisis de novela?

Estamos en el ojo del huracán. La crisis es de tal envergadura, con unos perfiles tan nuevos que sólo podrá explicarse a través de las novelas, como ya se hizo en otras épocas. Es una crisis terrorífica porque es una crisis muy obscena: estamos asistiendo a un inmenso trasvase de dinero desde los bolsillos de los ciudadanos al sistema financiero, incluso con golpes y golpecitos del Estado: por ejemplo, en Chipre no van a votar en el Parlamento la quita a los depósitos bancarios. Aún nos quedan dos años por delante que no se nos van a olvidar nunca.

'Desde la Revolución Francesa la democracia que no es republicana no es democracia'

El país y la democracia están hechos unos zorros y así lo refleja la novela. Uno de los personajes dice que la luz al final del túnel son las llamas del incendio. ¿No hay salida?

Esta es una crisis económica fortísima, pero también política. Hay una crisis tremenda de la representatividad política y una crisis tremebunda del bipartidismo, que es la forma de representación del neoliberalismo. Junto a todo esto aparece la otra cara de la moneda y con formas nuevas: la desobediencia civil, el escrache. Hay una alternativa pero está en la calle, no está en los despachos. Los políticos tendrán que aprender a representar a la gente pero también a ser gente. Yo creo que sí, que hay alternativas, que sí se puede como grita la gente en la calle.

Uno de los personajes del libro también dice que la solución más moderada que se le ocurre es la III República.

Las grandes protestas de la calle, fundamentalmente las mareas, son en defensa de lo público. La república es fundamentalmente eso en su sentido etimológico: la cosa pública. Es necesaria una cosa pública laica, separando Iglesia y Estado, en un momento en que la crisis no sólo afecta a los políticos electos, sino que afecta también a la Casa Real de manera muy intensa. Y va a ir a peor con la actuación de esta especie de Mata Hari posmoderna que nos ha tocado [Corinna]. Todo eso irá a más. Con la República la democracia por fin enlazaría con el último período con el que no enlazamos en la llamada Transición, con el último período democrático que tuvimos: la II República. Desde la Revolución Francesa la democracia que no es republicana no es democracia. Las cosas apuntan por ahí.

¿Hay que romper con el capitalismo?

La referencia es superar el capitalismo, que el poder real no resida en el sistema financiero.

¿El modelo surgido de la Constitución de 1978 está agotado?

La Transición no fue tan modélica. Está absolutamente agotada por el bipartidismo, la monarquía y por la combinación de dos factores esenciales: una prolongación del franquismo económico que se ha entrelazado con la llegada del turbocapitalismo de Reagan y Thatcher a partir de los años 80. A partir de ahí, ¿cuál es la salida? ¿Recomponer la monarquía con un nuevo pacto de transición? Parece que no funcionaría.

¿Qué hacer entonces?

Una nueva constitución. Yo creo que va a haber un nuevo período constituyente, de creación, con fenómenos muy nuevos, que de hecho acaban de aparecer: el 15-M o la Plataforma de los Afectados por la Hipoteca (PAH). Esos movimientos están ahí, hirviendo todavía en la calle. De hecho ese período constituyente ya ha empezado, pero por la otra parte: que PSOE y PP acordaran modificar el artículo 135 de la Constitución para limitar el déficit en agosto de 2011 sin referéndum y con un acuerdo telefónico de cinco minutos da a entender que empieza un período constituyente nuevo.

Eso parece difícil. Habría que contar con PP y PSOE, lo que ustedes llaman el bipartidismo. Ese bipartidismo sigue siendo muy fuerte, amparado por un sistema electoral que le favorece.

Sí, es complicado. Ese cambio tiene que venir de un hervor popular. Hay que recordar que este país quitó a un rey en unas elecciones municipales en 1931. Nada está escrito, repito. No es la solución recomponer el bipartidismo, el capitalismo y la estabilidad monárquica.

Habla del rey y de la monarquía. Una de las tramas de la novela gira en torno a la famosa cacería del rey en Botsuana. ¿Cree que el rey Juan Carlos debería abdicar en favor del príncipe Felipe?

Un Borbón no abdica nunca aunque se caiga a pedazos, pero hay bastantes conspiraciones en marcha para que el Borbón abdique. La que yo cuento en la novela es ficción, pero ya sabemos que la literatura es una gran mentira que dice la verdad. Muchos monárquicos manejan la idea de que para reforzar la monarquía es necesaria la abdicación del rey en su hijo. En IU pedimos que se haga un referéndum entre monarquía y república y que la gente tome posición. Por cierto, que en la última encuesta del CIS ni siquiera preguntan por lo opinión que tenemos los ciudadanos del rey. Lo están protegiendo.

'IU no puede responsabilizarse del pasado del PSOE en Andalucía'

Otra de las tramas se centra en IU y en el pacto de gobierno de IU con el PSOE en la Junta de Andalucía. Gregorio Pruaño, protagonista y su alter ego en la novela, critica ese acuerdo. Un año después ¿qué valoración hace del pacto? ¿Le ha merecido la pena a IU?

Todos hemos descubierto, aunque ya lo preveíamos, que no es igual el Gobierno que el poder y mucho menos en estos tiempos donde se habla de la dictadura de los mercados. Quien gobierna es la troika y sus hombres de negro. Había otra salida posible, siempre sobre la idea compartida por todos en IU de que no pasara el PP. Pero eso se podía haber hecho también manteniéndose en la oposición. En fin, se ha entrado en el Gobierno. El problema ahora es, como dijo el otro día Diego Valderas [líder de IU en Andalucía y vicepresidente de la Junta], que estamos haciendo política sin dinero. Eso es el arte de hacer política sin política, porque una política que no es presupuestaria pues... bueno. Esa es la complicación que tenemos. Lo que sí queremos en IU es equivocarnos todos juntos, entrar o salir todos juntos pero sin crear divisiones internas.

¿No teme que IU puede verse salpicada por los ERE?

El caso de los ERE ya se va aclarando. Nosotros lo intentamos en la comisión de investigación pero ahí coincidieron en los votos el PP y el PSOE. El PP quería más y el PSOE quería menos y nos quitaron de en medio. La conclusión es que una cosa son los ERE y el dinero que se ha empleado y otra cosa es la trama que ha desviado en torno a 50 millones de euros. Y esa trama está siendo investigada, que es lo que toca, que es lo que palpa y que es lo que mancha. En todo caso, forma parte del Gobierno anterior.

Las últimas informaciones señalan a Griñán.

Griñán era consejero de Economía y el presidente de la Junta era Manuel Chaves. La cuestión ahora es ver hasta dónde llegan las responsabilidades penales y las responsabilidades políticas. Valderas lo ha dicho muy claro: una vez que veamos hasta donde llegan esas responsabilidades valoraremos la situación. Nosotros en absoluto podemos aceptar responsabilizarnos del pasado del PSOE, de los 30 años anteriores del PSOE en Andalucía. Ese límite para nosotros es absolutamente esencial.

Hablando de IU, las aguas ya bajan mucho más tranquilas. ¿Cómo ve a su formación?

En la última asamblea federal decidimos con el apoyo del 86% algo que es muy importante: decidimos que somos una alternativa al bipartidismo. No estamos en ninguna de las dos partes; estamos fuera del acuerdo que hicieron para Europa socialdemócratas y neoliberales, ese a partir del cual Felipe González dijo que éramos seres de otra galaxia. Ahora estamos en un proceso de acomodación de fuerzas basado en la movilización de la sociedad. Por eso pedimos la dimisión del Gobierno y nuevas elecciones. En IU hay estabilidad y contamos con un referente claro que es lo que en realidad necesitábamos: esta especie de tipo corriente que es Cayo Lara, tipo muy inteligente, honrado y que quiere hacer política con la gente.

'Hay bastantes conspiraciones en marcha para que el Borbón abdique'

¿Y Gaspar Llamazares?

En la trama de la novela aparecen una serie de iniciativas porque hay gente que quiere lanzar otros proyectos. A partir de ahí nos encontramos con dos que a mi juicio Gaspar Llamazares no ha caracterizado bien: cuando propone que en las elecciones europeas de 2014 no vayamos ya como IU y hagamos una especie de primarias espectaculares dando algunos nombres como el de Baltasar Garzón. También dice que en ya en las generales, si el PSOE cambiara, podríamos ir con los socialistas para hacer alternancia al PP, pero eso sería situarnos en uno de los polos del bipartidismo. En realidad hay dos estrategias, pero una muy fuerte y mayoritaria, que es la de mantenernos fuera del bipartidismo.

¿Baltasar Garzón tiene cabida en un proyecto como IU?

Cabida tiene, por lo menos en este bloque amplio que estamos construyendo. Ir como cabeza de cartel le generaría muchos obstáculos. Pero no creo que se puedan hacer las cosas así. Hay que hacerlas de abajo a arriba, desde el bloque social y con mucha más gente, no a través de primarias espectáculo. Ese es un asunto que no tiene mucho sentido. Nosotros en IU no vamos por ahí, con independencia de nuestro respeto a Garzón o a cualquier otro candidato que ha sonado, como Juan Torres o Almudena Grandes.

¿Cree en el famoso sorpasso es posible?

El sorpasso fue un nombre erróneo porque en Italia el sorpasso era con respecto a la democracia cristiana no con respecto a la izquierda. Lo cierto es que el bipartidismo está en crisis —ha tenido hasta el 85% del voto y ahora anda por el 45-46%— y lo que hay es una alternativa directa por la izquierda. IU ya está en el 15-16% y creo que es posible una alternativa. Y pongo un ejemplo: Syriza hoy en Grecia es la primera fuerza; la segunda es Nueva Democracia y el Pasok anda por el 6,5% o 7% de apoyo. Esa es la idea. Syriza no es un escaparate plural, es una acumulación de fuerzas que no acepta la troika, que no acepta pagar la deuda si no se separa la deuda legítima de la deuda absolutamente ilegítima que es de otros.

'Corinna es una Mata Hari posmoderna'

Cuando dice en la novela que nada está escrito, ¿se refiere a eso?

Sí. Es la idea de convencer a la gente que no conviertan en mitos los prejuicios del poder, esos que aseguran que nosotros nunca lo vamos a conseguir, que nunca seremos Gobierno. Todo es posible. ¿Quién iba a imaginar que iba a dimitir un Papa? Todo está abierto.

¿Ver a IU en La Moncloa no sería entonces política-ficción?

Más que esa imagen, lo que estamos trabajando en IU es la idea de dar poder a la gente para la alternativa, de convertir el voto en poder real. Por eso decía yo antes que hemos descubierto ahora que no es igual Gobierno que poder. Gobernar con la gente sería gobernar con la fuerza de esos votos y de esa movilización.

¿Cuál es su relación actual con IU? ¿Lo del fallido homenaje a Pruaño en la novela es un mensaje para alguien?

Estoy cómodo donde estoy. Trabajar cerca del monstruo te puede convertir en el monstruo. Me refiero al sistema. Después de lo que se aprobó en la última Asamblea de IU yo estoy en la mayoría tranquilamente. Me encuentro cómodo y valorado. Además, estoy yendo a los sitios constantemente y no tengo ningún problema. Estoy en esa mayoría real de IU como proyecto rojo, verde y violeta, independiente y transformador.

¿Qué le parece el frente cívico que está impulsando Julio Anguita?

Hemos visto en el PCE que no es incompatible, que los comunistas podemos también funcionar en el frente cívico siguiendo esta estrategia de tirar tabiques; eso sí, teniendo cuidado de que no nos caigan encima los cascotes. Tender puentes y lograr una gran unidad por la base es la parte más importante de esta estrategia.

¿Y a Anguita cómo le ve?

Le veo bien. Él tiene un gran valor histórico porque fue el portavoz que se opuso al principio de todo lo que está pasando: el Tratado de Maastricht y la concepción europea sobre el turbocapitalismo del sistema financiero.


Bankia y las preferentes son otra trama de la novela.

Exacto. La cosa tiene gracia: hemos nacionalizado el único banco no sólo con pérdidas, sino con un agujero negro, profundo e insalvable. En España los que crean empleo son las pequeñas empresas, que crean el 80% del empleo, y no hay dinero para que puedan sobrevivir. Esto hay solucionarlo. Pero la UE no va a cambiar: están los bancos alemanes y franceses en cola. Sin embargo, hay una esperanza.

¿Cuál?

No estamos arando el mar: la cosa estuvo durísima en Latinoamérica en los años 80 y 90, incluso con golpes de Estado. Decía Galiano que el único lugar donde no darían nunca un golpe de Estado sería en Estados Unidos porque allí no había embajada de Estados Unidos. Pero en Latinoamérica han logrado superar el neoliberalismo y es un modelo a seguir. Pero allí lo han logrado con una condición primaria que aquí hay que conseguir: separar deuda legítima de la ilegítima. Porque la estrategia del Estado neoliberal es clara: a la gente se la somete con la espada o con la deuda. Y aquí no podemos pagar porque debemos cuatro billones de euros entre deuda privada y deuda pública. Es el PIB de cuatro años.

¿Es partidario de una quita de parte de la deuda?

España no puede salir de la crisis sin una gran quita de deuda. Hasta ahora la única quita que han hecho ha sido a la gente en forma de recortes, el atraco a mano armada con las preferentes y los desahucios. Ahora la quita tiene que ser en la deuda.

¿Lo que ha pasado en Chipre puede ocurrir en España?

Hoy mismo [lunes, 25 de marzo] Bankia ha caído un 46% y más que va a caer. Ahora se van a producir nuevos procesos de fusión. El problema es que necesitan empobrecer de tal manera a la población para sustentar el sistema financiero. ¿Hasta dónde va a dejar que la ciudadanía se empobrezca? Winston Churchill decía gobernar es que la gente se sacrifique y no proteste, encontrar ese punto en que el sacrificio es máximo y la protesta mínima. Ahora estamos en esa situación.

'El PSOE ofrece una alternancia dentro de un sistema, el bipartidismo, que está en una profunda crisis'

Otro asunto que usted trata en la novela es el de la memoria histórica. Usa la batalla del Jarama como metáfora de los que resisten. ¿Es de lo que piensa que no habrá una completa democracia en España mientras haya un solo cadáver en una cuneta?

El tema de la memoria histórica es muy delicado. Somos el único país donde este asunto aún colea. Incluso en países en vías de desarrollo este asunto se ha solucionado rápidamente. Es una asignatura pendiente de la democracia: hay todavía 100.000 personas en cunetas, olivares y tapias. Esta Transición que decían que se consumó en 1982 con la victoria del PSOE realmente nunca se ha consumado por este tema. Hubo un pacto por el olvido, amnésico. Sigue siendo una herida abierta que hay que cerrar desde la lucha y la memoria

¿Le decepcionó Zapatero en este asunto?

Sí. La ley de Memoria Histórica que se hizo fue una ley que nosotros tachamos de anoréxica e inane porque no ha solucionado absolutamente nada ni ha anulado las sentencias de la dictadura. Hay casos sangrantes: el de Miguel Hernández o el de Marcos Ana. Todo era mentira.

¿La del PSOE es una crisis de partido o es algo más amplio, una crisis de la socialdemocracia como ideología?

Vayamos al fondo: es imposible plantear ninguna alternativa al PP desde el Pacto de Estabilidad, el Tratado de Lisboa y el Tratado de Maastricht. Es verdad que hay diferencias entre el PP y el PSOE, pero son diferencias internas al bipartidismo, incrustadas en ese pacto que se ha hecho para el diseño institucional de Europa, que es precisamente la causa de todo lo que nos pasa.

Pero el Tratado de Maastricht tiene 20 años.

La crisis fundamental del PSOE es esa. Son los fundadores de Maastricht. Fue en aquel momento, en 1994 creo, cuando ante nuestra oposición a Maastricht y a un Banco Central Europeo que nos iba a dirigir en plan dictatorial, Felipe González le dijo a Julio Anguita: 'Vosotros sois seres de otra galaxia'. Maastricht empezó hace veinte años pero durante este tiempo ha ido desarrollándose, y no hay que olvidar que fue Zapatero quien metió lo del déficit en la Constitución hace año y pico. Y luego da la impresión, como ha dicho Izquierda Socialista, que están haciendo un proceso de renovación que no es tal. El PSOE ofrece una alternancia dentro de un sistema, el bipartidismo, que está en una profunda crisis.
En la novela usted describe a Felipe González como el que maneja los hilos en la sombra.

¿Qué cree que puede aportar Felipe ahora?

No lo digo yo. Lo ha dicho él. Cuando el PP le nombró Hijo Adoptivo del Ayuntamiento de Sevilla dijo: ‘Hay que ayudar al PP aunque no quiera'. Otra cosa es que tendrá que esperar porque hay contradicciones sobre la marcha pero al final la gran salida que buscan el rey y los hombres de Estado, por decirlo en términos de Maquiavelo, es la recomposición del bipartidismo y un futuro para la Casa Real. En eso es en lo que está trabajando Felipe González.

En el libro aparecen Anguita y Felipe González pero no Aznar, un personaje que daría mucho juego literario. ¿No pensó incluirle en la novela?

Aznar salió en el primer volumen de la trilogía, en Tiempo de ruido y soledad. Ahí sí que sale Aznar con todo lo que supuso para este país.

Usted recrea desde la ficción diálogos entre miembros de IU, diálogos que en algún pasaje son tensos. Incluso utiliza motes para algunos de los personajes, todos ellos reales. Leyendo esos pasajes recordé aquello que decía Bono sobre los compañeros de partido ¿Comparte esa visión? ¿Le han dicho algo sus compañeros de IU?

No. De hecho no hemos tenido ningún roce por la novela. Son motes inventados. No ha cambiado en lo fundamental la relación. He comprobado que la gente sabe poner a la literatura en su sitio, buscarle su sitio como metáfora. Es posible que alguno se haya molestado pero no me llega.

'Hemos convertido a los ciudadanos en clientes y consumidores'

Perdone, pero llama la atención la forma en que describe a Alberto Garzón: 'Ego crecido... príncipe de la izquierda'. ¿El futuro de IU a medio y largo plazo pasa por él?

Por él y por mucha gente como él. Yo creo que sí. Él tiene una posición fuera del bipartidismo y es bastante valiente. Que vaya a ser líder de IU ya se verá, pero tiene bastante futuro. No he hablado con él mucho, no se puede decir que seamos amigos, pero acabo de leer su último libro La gran estafa y creo que va en una dirección adecuada. Procede del 15-M y también de las juventudes Comunistas y, claro, el futuro pasa por ahí. Otra cosa son los cargos que luego se ocupen.

Twitter aparece como personaje en el libro. Usted es muy activo en esa red social. ¿Twitter le rejuvenece?

Yo quería reflejar un personaje colectivo y buscando y pensando vi que a través de Twitter podía reflejar el 15-M, un personaje colectivo, anónimo, horizontal, con fuerza, que está en la calle. Twitter me sirvió para eso. Las redes sociales son importantes, no les quito valor. De hecho, creo el capital se ha dado cuenta de su fuerza y en los próximos años nos van a poner alambradas en Twitter, Facebook y en el resto de las redes sociales de Internet. Van a quitar libertad y vamos a verlo, bien a través del Código Penal o a través de leyes especiales.

Eso es censura

Sí, pero es que estamos en tiempos de cólera: cada vez que aumenta la explotación tiene que disminuir la libertad, siempre ha sido así.

¿Ha cambiado mucho la clase política con respecto a sus tiempos en el Congreso? ¿Ahora los políticos son mejores o peores que hace 15 o 20 años?

Hay cosas que han cambiado radicalmente, también para nosotros los más viejos. Antes se podía identificar Gobierno y poder y había mayor centralidad política, mayor sustancia política. Ahora por desgracia, hemos recuperado excesivamente lo que describió Guy Debord en su libro La sociedad del espectáculo: la política como discurso sin fondo, la política como espectáculo. Y claro, en el mismo viaje hemos convertido a los ciudadanos en clientes y consumidores. En ese sentido no es que haya políticos mejores ni peores, es que por desgracia el neoliberalismo ha conseguido en parte sus objetivos: acabar con la política y con las instituciones. Queda el espectáculo, pero la calabaza se ha vaciado por dentro. Ahora hay que recuperar la política uniendo algo que se ha separado en los últimos tiempos: el representante y el representado.

Si la literatura es una gran mentira que dice la verdad, ¿qué es entonces la política?

(Sonrisas) La literatura es un poco lo que dijo Karl Marx leyendo a Balzac: 'He aprendido más de Balzac aunque sea reaccionario que de todos los economistas'. En las novelas están las relaciones sociales con independencia de los criterios e ideas del autor. La política, también lo decía Marx en 1848 en el Manifiesto Comunista, es que de pronto los Gobiernos son el consejo de administración del capitalismo. Lo que parece ser una democracia real en realidad no lo es: los Gobiernos están determinados por condiciones especiales, leyes electorales especiales, culturas dominantes especiales que al final los convierten en agentes, en empleados, en consejos de administración de un capitalismo cada vez más fuerte.

'Mi proyecto es luchar contra el capitalismo, que me han dicho que le quedan tres telediarios aunque otros me han dicho que tiene los siglos contados'

Sin acritud, ¿es usted un escritor político o un político escritor?

Yo empecé como escritor. De hecho, he publicado ya nueve novelas y tres libros de poesía pero no me pude negar a entrar en política, cosa que me supuso escribir menos y dejar la universidad de Jaén, donde di clases hasta 1986. No me arrepiento. Estuve en primera fila o segunda fila de IU y antes en el PCE. Pero nunca dejé de escribir. Mientras Carrillo lanzaba sus larguísimos discursos -teníamos reuniones de día y medio o de dos- yo escribía narrativa y poesía en esas mismas reuniones. Nunca he dejado de publicar. Ahora he vuelto un poco a lo mío: en los últimos cuatro años he publicado cuatro novelas y la primavera de 2014 publicaré el tercer volumen de esta trilogía sobre la crisis.

¿Cómo va esa tercera y última parte de la trilogía sobre la crisis?

Estoy trabajando en ella. Saldrá en la primavera de 2014. Se va a titular Serpentario, una palabra que está punto de aprobar la Real Academia de la Lengua Española y que significa criadero de serpientes. Por eso la gente ve que no voy con mala leche: uno de los que peor sale en la novela es Gregorio Pruaño. Será una especie de contramemoria. Aunque estoy harto de homenajes, memorias y hagiografías, será más bien un contrahomenaje. A nivel más literario, vuelvo al lenguaje de La Conjura de las poetas, que publiqué hace tres años.

Ha escrito un libro, ha tenido hijos, ¿ha plantado algún árbol? Lo pregunto por los proyectos que tiene pendientes.

Árboles he plantado muchos. Mi proyecto es luchar contra el capitalismo, que me han dicho que le quedan tres telediarios aunque otros me han dicho que tiene los siglos contados. Lo importante es seguir en la lucha. A veces no se trata tanto de ganar como instalarse en la lucha.