Publicado: 04.04.2014 07:00 |Actualizado: 04.04.2014 07:00

"Felipe González participó en la 'Operación Armada' por ansias de poder. Por tocar el poder"

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Pilar Urbano (Valencia, 1940), recibió ayer a Público nada más encajar las declaraciones de un portavoz de la Casa Real que, en conversación con una agencia de noticias, había calificado de "pura ficción" su libro La Gran Desmemoria (Planeta, 2014). La publicación que salió ayer a la venta se basa en declaraciones de decenas de protagonistas de la transición, incluido Adolfo Suárez —198 páginas de las 900 recogen las fuentes utilizadas por la periodista— para asegurar, entre otras cosas, que el rey estaba detrás de la Operación Armada que sin él quererlo —ella lo remarca, sin él quererlo— desembocó en el 23-F. Ante las afirmaciones de Zarzuela, la periodista es tajante: "El rey es inviolable, pero no es ininvestigable". Y ante posibles censuras del contenido de su libro añade: "Yo me niego a trabajar de rodillas. Prefiero muerta a trabajar sin libertad".

Usted dice que "a quien le duele la verdad, ama la mentira". A los que no vivimos el 23-F ni la transición, ¿qué parte de la verdad no nos han contado?

Mucha verdad no os han contado y ‘mea culpa'. Los periodistas estábamos tecleando sobre los hechos mientras ocurrían. No podíamos prestar la debida atención a todo porque estábamos en el frenesí, en el vértigo. Siempre estaba encendida la mecha y no sabíamos si era por la izquierda, por la derecha, por ETA, por el Ejército o por el Grapo. Nosotros mismos no sabíamos ni siquiera sobre qué estábamos escribiendo. Yo, por lo menos, he vuelto al lugar de los hechos, a las personas vivas, he vuelto a preguntar, a levantar la corteza de la madre para saber qué ocurría ahí, para contarlo. Responder al pueblo que sabía que había un estado de zozobra y de sospecha.

¿Qué falta entonces por contar?

Qué hizo el rey, por qué dimitió Suárez, muchas muchas cosas. También posteriores. Lo que he querido ha sido volver sobre todo ello, y levantar el telón negro y ver qué había detrás, en la tramoya. Las personas que vivieron aquello ya no tienen miedo y tienen la libertad de hablar, porque ya no tienen puestos que mantener. He buscado testigos fiables, he contrastado unos con otros. Ha sido ‘cansoso', como dirían los latinoamericanos, pero para mí apasionante porque estaba cumpliendo un derecho y un deber.

"He buscado testigos fiables. He contrastado con unos y con otros"

¿Se reescribirá entonces la historia?

Yo estoy rescribiéndola. Hay tramas que están bien, que eran así, aunque había más. Es verdad lo que vimos en primer plano. Pero todo lo que cuento en este libro no salía entonces en la prensa.

Usted aplaude la desclasificación de documentos del 23-F que exige ahora IU. ¿Sabe usted que hay documentos y que hay grabaciones?

Si, si, si. Por ejemplo, la exministra Carme Chacón, dejó 666 legajos ya vistos y listos para desclasificar. Estos cogían toda la época del final del franquismo. Ahí están, y el ministro Morenés no los ha desclasificado. No ha tenido tiempo, no le ha dado importancia o nadie los ha pedido. Pero es que no solamente son esos 666, cada 15, cada 20 o cada 25 hay que desclasificar como ocurre en todos los países. España sigue todavía bajo esa oclusión, o bajo esa oscuridad o sobre el secreto. España sigue siendo oficialmente secreta. Esto no puede ser porque tenemos derecho a saber.

¿Hay más sorpresas de las que desvela en su libro?

Pues sí, hay más sorpresas, pero ya vendrá otro libro. Yo de momento tengo este. No hay que ser glotones, hay que satisfacerse con este porque es bastante.

"España sigue siendo oficialmente secreta. Y tenemos derecho a saber"

También se ha pedido una comisión de investigación para aclarar lo que sucedió el 23-F. ¿Serviría de algo ese formato?

Es que los implicados en la trama civil previa son los correligionarios de los parlamentarios que están ahora. El PP de ahora no estuvo pero sus padres políticos sí. Y los del PSOE y del PCE estaban todos. Entonces, claro, es una cuestión como de familia, de defenderse. Coinciden defendiendo a su majestad el rey, coinciden atacando la Operación Armada. En definitiva, coinciden defendiéndose, porque son ellos mismos. Tendría que ser un Comité de Honestos imparciales y que dijeran: ‘vamos a ver, el juicio del 23-F, la Operación Armada se puede investigar'.

Estando detrás de la 'Operación Armada', ¿cree que el rey instigó, de alguna manera, el Golpe de Estado?

¡No pretendiéndolo! Separo mucho, hago una raya de buena voluntad y de buena fe entre la Operación Armada, que termina el 11 de febrero, y el Golpe de Estado que es el 23. ¿Que insistiera Armada? Sí. ¿Que el rey quisiera? No. ¿Que el rey instigara? No. ¿Que Armada ya estaba potenciado y motivado, lanzado? Por supuesto que sí. De hecho ellos rehabilitan una operación, con Tejero, que ya estaba descartada desde el 8 de enero. Y lo hacen en un fin de semana. ¿Qué es lo que lo provoca? Que el 19 no fue votado Leopoldo [Calvo-Sotelo]. Pero allí el rey no tiene nada que ver.

¿Cuál fue el principal error del Golpe?

El Golpe. El Golpe es criminal. Fue un crimen de Estado. El hecho de secuestrar a todos los parlamentarios y al Gobierno ya es un crimen. Y esto no fue juzgado. Ese día, un juez tuvo que levantar acta allí con un secretario judicial porque era flagrante.

"Había más implicados de los que estaban en el banquillo. Pero el rey no estaba en el Golpe"

¿Por qué no se juzgó?

Porque había más implicados de los que estaban en el banquillo. Y vuelvo a insistir: el rey no estaba en el Golpe. Y el rey no tenía que sentarse en el banquillo. Ni tenía que ir a declarar. Pero sí que hubo instrucciones al jefe de Gobierno y al ministro de Defensa, digan lo que digan ahora, de que se redujese el banquillo y que no se tocara más que a los que no había más remedio que tocar. En el juicio pasaban tenientes generales y sus compañeros les decían: "Tu sitio estaba aquí", señalando el banquillo. Entre los militares había más, y entre los civiles estaban todos los de la Operación Armada, que era el conjunto del Parlamento.

¿Estos juicios podrían celebrarse hoy en día?

Es cosa juzgada. Se podía hacer una investigación parlamentaria, pero yo aplaudiría que se hiciera una desclasificación de todo, de las actas del juicio del 23-F que no las conocemos y que sufrieron muchas mutaciones.

¿Recibió usted algún tipo de indicación por parte de Suárez acerca de cuándo podía hacer públicas sus declaraciones?

No. Porque Suárez cuando hablaba conmigo ni tenía idea de que se iba a poner enfermo. Hablamos en momentos distintos: al salir de la Zarzuela, cuando le ponen ser presidente de UCD, cuando hace el CDS, cuando quiere que hagamos una película. La última vez que intercambiamos información seria estaba escribiendo el libro de Garzón, en el año 2001 o 2002. Ese día me confirmó una conversación que había mantenido con Felipe González y que me había contado antes un amigo íntimo suyo.

"Este libro es una especie de memorial. Es un homenaje a Adolfo Suárez"

¿Cree que él hubiera estado agradecido o que le hubiera molestado este libro?

A mí me hubiera gustado que hubiera estado en sus cabales 10 minutos para que lo hubiese leído. Este libro es como una especie de memorial. Es un homenaje a Adolfo Suárez y colocarle medallas que no llevaba.

Pero algunos episodios no le colocan en muy buen lugar. Me refiero, por ejemplo, al hecho de que encargara la construcción de maquetas para ocupar militarmente el País Vasco.

Lo que Suárez pretendió demostrar a todo el Ejército y sobre todo al rey era que los militares no estaban dispuestos a dar la guerra del norte. Todo el rato hablaban de la fuerza y de un Gobierno fuerte y de dar un golpe a la ETA. Suárez dijo: "muy bien, vamos a hacerlo". La respuesta fue: "yo no, yo no". Así hasta cinco. Quedó claro que el Ejército, a la hora de la verdad, no echaba para adelante.

¿Qué papel tuvo EEUU en la legalización del PCE?

El Gobierno estadounidense había marcado un ring, una pista de baile bastante lento. Se decía que el rey bailase con partido de centro derecha, a ser posible procedente del régimen, y otro de centro izquierda. Decía que el PSOE puede esperar, pero que el PCE debe esperar. Les daba miedo. Lo que se quería era que España entrase en la OTAN, y si entraba y el PCE podía entrar al Gobierno se encontraban con el caso italiano, y no querían. Sí que hubo un general que le dijo a Suárez que el tema del PCE es peligroso, como un iceberg. Había una razón superior en Suárez: si el rey quería ser rey de todos los españoles debía serlo también del PCE.

"España, la monarquía, la democracia, estaban tuteladas económicamente por EEUU"

¿Era el Gobierno una especie de marioneta de EEUU?

No es marioneta, pero España, la monarquía, la democracia, estaba tutelada económicamente por EEUU. No pagada, pero sí suministrada. Por otra parte lo que a nosotros nos iba a hacer europeos era entrar en la OTAN y en el mercado común. Para eso debíamos ser una democracia reconocida por Alemania, por Inglaterra por Suecia y también por EEUU.

Habla de la reunión entre Suárez y Carrillo en 1977.

De ese encuentro Suárez saca la conclusión de que Carrillo es un hombre de Estado y está dispuesto a renunciar a algo tan serio como el liderazgo en el partido. Se convierte en un comunista de salón porque acepta la monarquía, la bandera bicolor, arría la republicana, dice que no canta la internacional más que en los mítines.

Carrillo salió de ese encuentro convencido de que tanto el rey como Suárez querían la legalización del PCE.

Hay un momento en el que Carrillo le dice a Suárez: "Lo leo en los ojos, se que usted me va a legalizar". Hay feeling inmediato y fueron seis horas y eso que discutieron. Carrillo entendió entonces que la cuestión no estaba entre monarquía o república sino entre democracia y dictadura.

"El primero que se opone a la legalización del PCE es el PSOE"

Pero, ¿ni el rey ni Suárez se oponían a la legalización?

Los que se oponen a esto no es el rey, el que se opone en primer lugar es el PSOE, porque sabe que le puede quitar votos. Pero la oposición más dura es la de los militares, y es la que el rey siente más cerca.

¿A qué cree que se debe que Felipe González estuviera dispuesto a participar en la 'Operación Armada'? ¿A ansias de poder?

Si, y las ansias de poder son legítimas. Él tenía un ejemplo en la Internacional Socialista, que era Willy Brandt que le dijo: "yo entré de segundo, de vicepresidente". Se trataba de tocar poder. Como con la moción de censura no pudieron de esta manera sí podían. Carrillo una de las últimas cosas que me dijo fue: "El día 23 de febrero, cuando salíamos por el garaje del Congreso, salíamos a la vez Felipe, Guerra, Nicolás Redondo, y yo. Íbamos buscando nuestros coches. El chófer mío no estaba y vi el coche allí pero cerrado. Entonces Nicolás me dijo: ‘Yo te llevo'. Al salir del ascensor Felipe le dijo a Guerra: ‘Ahora sí, ahora hay que entrar en el Gobierno'". Fueron ansias o sentido de Estado.

¿Cree que el rey ha sido reticente en algún momento a la llegada de la democracia?

No a la llegada de la democracia pero él hay momentos en que ha visto resistencia por parte de los militares, de los sindicalistas y del búnker civil. Él quiere salvar la corona y sabe que la democracia puede venir a un ritmo más lento. ¿Por prudencia? Sin duda. Por prudencia estatal. Pero quien realmente motorizó el cambio fue Adolfo Suárez y la calle.

"El rey es el primer sujeto del país, y es el primer sujeto historiable"

Una vez fallecido Suárez hemos escuchado todo tipo de alabanzas. ¿Cómo ha visto usted que los que acabaron con su carrera política lancen ahora esos elogios?

A lo mejor se han arrepentido. Landelino Lavilla nunca fue adversario de Adolfo Suárez. Nunca quiso ser presidente del Gobierno porque él sabía que él no servía de presidente del Gobierno. Lo querían los suyos. Miguel Herrero de Miñón sí. Se alzó y fue el enemigo interior que tuvo Adolfo Suárez cuando era portavoz parlamentario. Hay una escena en la que Suárez le llamó y le dijo: "Tú y yo tenemos que trabajar ahora muy unidos. Miguel, tenemos que querernos mucho". Él le respondió: "Yo no estoy en la política ni para querer ni para ser querido". Él fue cabeza del grupo crítico y está en la cabeza de la Operación Armada desde el principio, haciendo proselitismo. Se ha podido arrepentir. Todos nos podemos arrepentir y eso es fantástico.

La agencia Europa Press ha informado acerca de las declaraciones de un portavoz de la Casa Real...

¿De quién?

No dice su nombre. Sólo dice que es un portavoz, que asegura que su libro es "pura ficción".

Yo he de decir que este libro son 900 páginas de las cuales 200 son notas. Pero no notitas de cómo estaba el cielo, sino de quiénes son los que respaldan la información. Algunos exministros han colaborado muy positivamente aunque ahora vayan a desmentirse a sí mismos. Yo me he creído su colaboración y si ahora tengo que no creérmela es que me han mentido.

¿Y respecto a lo que dice la Casa Real?

Estamos hablando de un portavoz sin nombre. Pero sí tengo que decir una cosa. El rey es inviolable por lo que dice la Constitución, y es irresponsable porque de los actos del rey responde el Gobierno. Pero el rey no es ininvestigable, y no es inhistoriable. Es el primer sujeto del país, y es el primer sujeto historiable. Y nos corresponde además a los periodistas ser los historiadores del inmediato pasado. Dicho esto, no me pueden prohibir que yo historie. Alguien me ha dicho que puede ser que haya medios que hayan asistido a la rueda de prensa y que al llegar a sus redacciones puedan ser censurados, silenciados, o puedan haber recibido un toque, que es para lo que sirven esos comunicados. No cabe en mi cabeza ni es admisible que en nombre del rey, que es el que nos ha traído la democracia en la que está la libertad de expresión, se hayan hecho indicaciones para que se censure, se mutile o se cercene esa libertad. La libertad de prensa está en la base de la democracia. Lo sabe el rey y lo debe saber el edecán. Como empiecen a dar avisos a los redactores y los redactores obedezcan estarán poniendo de rodillas a un director. Ya hemos visto caer a un director, hemos visto cerrarse periódicos, pero yo me niego a trabajar de rodillas. Prefiero muerta a trabajar sin libertad. El rey, todos mis respetos, pero por encima del rey tengo otro rey, que es dios. Es al único que escucho en mi conciencia y por eso puedo dormir tranquila sin que nadie se desmemorie.