Publicado: 04.11.2016 20:54 |Actualizado: 05.11.2016 11:12

Fernández Díaz, ni embajador en el Vaticano ni a recuperar Catalunya:  
se queda en Madrid

El exministro de Interior que más quebraderos de cabeza le ha dado a Mariano Rajoy en la pasada legislatura se tomará un tiempo de descanso desde su escaño en el Congreso. 

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El candidato del PPC y ministro del Interior en funciones, Jorge Fernández Díaz, durante un acto con afiliados y simpatizantes celebrado en Badalona. EFE/Alejandro García

 Jorge Fernández Díaz, durante un acto con afiliados y simpatizantes celebrado en Badalona. EFE/Alejandro García

@patricialopezl

MADRID-.  Jorge Fernández Díaz pasará a un segundo plano político. Una situación personal, según ha podido saber Público, le mantendrá en Madrid. Está descartado, por tanto, que pueda ser nombrado embajador en el Vaticano (donde, además, no le querían) ni que vuelva a Catalunya para recuperar el terreno que el Partido Popular ha perdido estos años.  

El exministro seguirá en el Congreso de los Diputados, ocupando su escaño, pero por ahora no se cuenta con él para ejercer ninguna de las portavocías de las diferentes comisiones parlamentarias, según las fuentes consultadas. Sin embargo, tendrá que rendir explicaciones en el Parlamento por su gestión al frente de Interior. 



El exministro de Interior que se convirtió en azote de independentistas y Podemos con sus encargos de informes apócrifos tendrá que someterse a una Comisión de Investigación sobre las grabaciones que le hicieron en su despacho, desveladas por Público, y también sobre el contenido de las mismas.

Como su interlocutor, Daniel de Alfonso, el ex director de la Oficina Antifraude que ha tenido que buscarse la vida en Santander después de que sus compañeros de la magistratura le rechazaran, Fernández Díaz ha perdido la mayoría de apoyos que tenía en el Partido Popular y sobre todo dentro del Gobierno. 

Ahora que ya no es ministro podrá además hacer caso a la resolución de la Fiscalía, que se negó a investigar las grabaciones en su despacho aludiendo que era un delito que dañaba la intimidad de los interlocutores y que eran ellos quienes tenía que interponer las acciones legales. Saber quién fue capaz de grabarle en su despacho los días 2 y 16 de octubre de 2014 sería un buen regalo para su sucesor, Juan Ignacio Zoido. ¿Lo hará?​