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Ferraz presiona al PSOE de Susana Díaz para que acepte el Estado plurinacional

Los sanchistas andaluces, tras ser reducidos al 6,7% de representación en el 13 congreso regional, presionan desde Madrid para meter las tesis de Pedro Sánchez en el PSOE-A

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Alfonso Rodríguez Gómez de Celis y Pedro Sánchez en una fotografía de archivo. - EUROPA PRESS

El PSOE andaluz ha elegido como lema de su 13 Congreso La fuerza socialista y ha recuperado el cartel de propaganda política que usaron a mediados de los ochenta, cuando estaban en la cúspide de su popularidad: Un gran partido para un gran pueblo. Es un acto autoreivindicativo, un mensaje de autoridad de la federación más veterana y con más músculo del PSOE, y tiene tres remitentes claros: Catalunya, Moncloa y Ferraz. A los tres se les quiere hacer llegar el mensaje de que “Andalucía y el socialismo son dos caras de una misma moneda”; que son dos fuerzas que se retroalimentan; y que el espíritu del 28F -la igualdad de todos los ciudadanos españoles vivan donde vivan- “está vivo”.

“No es un acto de nostalgia”, dicen. Al equipo de Susana Díaz no le gusta la música que trae el debate territorial, ni siquiera la que entona la dirección federal del PSOE, hablando de “plurinacionalidad” y “asimetría”. Le recuerda mucho a lo que ocurrió hace 40 años, cuando hubo un amago de construir una España a dos velocidades, un reparto desigual de derechos y oportunidades entre los territorios del norte y del sur. Millones de andaluces salieron entonces a la calle para reivindicar que “no querían ser más que nadie, pero tampoco menos que nadie”.

Díaz ha convertido el congreso de su reelección en un “grito” por la autonomía y el peso específico de Andalucía dentro de España, y de paso del PSOE andaluz dentro del PSOE. El mensaje viene inspirado por el órdago secesionista catalán y su anuncio del referéndum por la independencia para el próximo 1 de octubre. Pero está claro que el socialismo andaluz, el más fratricida de todas las federaciones, no ha podido esperar y ha decidido reactivar su propia guerra fría sobre los rescoldos de un debate territorial que afecta a todos. “Susanistas y sanchistas van a convertir su rivalidad en un pulso irresponsable entre el 28F y el Estado plurinacionalidad. Habría que preguntar a Díaz y a Sánchez si están de acuerdo con lo que están haciendo los suyos en Andalucía”, dice un alto miembro del Gobierno andaluz, que prefiere no dar su nombre.

“Susanistas y sanchistas van a convertir su rivalidad en un pulso irresponsable entre el 28F y el Estado plurinacional"

El sevillano Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, hombre fuerte de Sánchez en su ejecutiva y rival histórico de Susana Díaz, no estará en el congreso andaluz, porque todos los sanchistas han sido laminados por la vía de los hechos: no han logrado suficientes votos en las agrupaciones y provincias para llevar a los suyos al cónclave regional. Por tanto, tampoco estarán sus enmiendas para corregir la ponencia política que han redactado los oficialistas, sin rastro de las tesis del nuevo PSOE: Estado plurinacional, federalismo asimétrico, alianzas estratégicas con Podemos…

Eso, sin embargo, no ha impedido que Gómez de Celis introduzca con calzador sus propuestas en el debate congresual: “El PSOE de Andalucía apoya al 100% la plurinacionalidad de España”, ha dicho en una entrevista para Abc, hablando en nombre del PSOE-A, algo que ha crispado sobremanera a la ejecutiva de Díaz. El número dos de Díaz, Juan Cornejo, le ha respondido con la misma retranca: “Todo el PSOE andaluz tiene que estar al 100% en el 28F. Es nuestra obligación. No se entendería que hiciéramos otra cosa”. Y a los pocos minutos, Celis de nuevo advirtió a Cornejo de que su obligación es tener como referencia las resoluciones del 39 Congreso federal del PSOE, “donde expresamente se dice que España es un Estado Plurinacional”.

El equipo de Susana Díaz sigue hablando de “igualdad de los territorios”, anclado a la Declaración de Granada que los socialistas se dieron en 2013, y donde se sentaron las bases del Estado federal. La sevillana no discute a Ferraz, no discrepa, no azuza a los barones contra el líder ni busca los micrófonos para decir lo que piensa, pero piensa lo mismo que antes. Que antes de las primarias, que antes del congreso federal y que antes de Pedro Sánchez. Y en esas va a seguir.

Pero Ferraz le ha puesto a la Declaración de Granada un apellido que irrita a los andaluces: federalismo asimétrico, porque no todos los territorios son iguales ni tienen las mismas necesidades. “Algunos no han entendido qué es el federalismo”, ha sido la pulla que este lunes le ha dedicado el secretario de Organización del PSOE federal, José Luis Ábalos, sus compañeros andaluces.

¿Qué es el sanchismo andaluz?

El socialismo andaluz vive una extraña paradoja: es la federación más numerosa del PSOE, en torno al 25% de los afiliados de España, pero no tienen voz en la dirección federal. La perdieron cuando Susana Díaz fue derrotada en las primarias por Pedro Sánchez. Ahora hay andaluces en los órganos de dirección federal -ocho en la ejecutiva y 16 en el comité federal- pero ninguno representa al PSOE regional. Ninguno fue elegido a propuesta de Susana Díaz -que eligió no elegir a nadie ni pelear por una cuota susanista en Ferraz- y ninguno de ellos habla en nombre de su secretaria regional. Más bien al contrario.

En Andalucía, los sanchistas ni ostentan delegación propia ni han llegado al 20% mínimo de votos para presentar una lista alternativa

Los andaluces en los órganos de dirección federal -Toscano, Gómez de Celis, Salazar y compañía- fueron críticos acérrimos de Díaz, y ahora son sanchistas. Tras derrotar a la invencible Susana Díaz en las primarias, se reencontraron con sus rivales en el 39 congreso federal del PSOE, un cónclave al que la presidenta andaluza asistió de “oyente”, sin intención de chistar al reelegido líder ni de hacer valer su peso en la nueva ejecutiva ni en el comité federal. Aun así, se abrió una negociación entre Ferraz y la ejecutiva regional para determinar cuántos andaluces entrarían en los órganos de dirección federal. Se les ofreció 14 puestos, un número inferior a la representación del PSOE andaluz en el conjunto del territorio, pero Díaz aceptó sin chistar.

El regional propuso a sus 14 nombres para comité federal, pidió también que se incluyera como miembro nato a la expresidenta del partido (Micaela Navarro), puesto que Ferraz quería hacer lo mismo con los exsecretarios de Organización. También solicitó dos sillas vacías, reservadas para los expresidentes andaluces, Manuel Chaves y José Antonio Griñán, en previsión de que recuperen sus carnés de militantes del PSOE, de baja cautelar hasta que se resuelva su juicio por el fraude de los ERE.

Ninguna de estas “peticiones de mínimos” fue atendidas. Sánchez metió a 16 andaluces en el comité federal, no a 14, pero ninguno de los nombres propuestos por Díaz. La cuota andaluza era cuota sanchista 100%, su representación en la dirección federal es inversamente proporcional al peso que ostentan en Andalucía. La elección de los delegados al congreso del PSOE andaluz del próximo fin de semana ha dado cuenta de ello: de los 489 compromisarios que asistirán al cónclave socialista que votará a la nueva ejecutiva de Susana Díaz, sólo hay 31 críticos, y ninguno de ellos pertenece al círculo próximo a Sánchez en Ferraz.

El sanchismo andaluz ha quedado reducido al 6,7% de representación. Díaz no ha necesitado laminarlos, tan sólo ha dejado libertad de voto a las agrupaciones locales y a los congresos provinciales que este fin de semana han elegido a los delegados al congreso. En Andalucía, los sanchistas no pueden hablar de tú a tú a los susanistas porque ni ostentan delegación propia -los ocho delegados provinciales son afines a Díaz- ni han llegado al 20% mínimo de votos que exigen los estatutos del partido para presentar una lista alternativa (a excepción de Cádiz, donde han alcanzado el 25% de votos, y enviarán a 13 representantes al congreso).

Todo lo que ocurrió en los despachos y en los pasillos del 39 Congreso federal del PSOE que ratificó a Pedro Sánchez como secretario general tendrá su réplica en el cónclave andaluz de este fin de semana. Los susanistas defienden que no fueron a Madrid a pelear, pero salieron con la sensación de haber sido humillados y ninguneados. Representan a 45.500 afiliados, pero no tienen voz en Ferraz. Los críticos con Susana Díaz, viejos compañeros de bancada, coparon la cuota andaluza del comité federal, máximo órgano de decisión entre congresos, lo cual les convirtió automáticamente en miembros natos (con voz pero sin voto) en su homólogo andaluz, el comité director del PSOE regional.

A los sanchistas andaluces les interesaba ocupar puestos en el federal para luego tener peso en los órganos de decisión del PSOE-A, donde los afines a Díaz les superan con creces. Así lo han demostrado los congresillos del fin de semana: sólo se han atrevido a plantar cara, con una lista alternativa, en cuatro provincias, y sólo han superado el 20% en una de ellas (Cádiz). El sector crítico del PSOE-A es débil en Sevilla, pero fuerte en Madrid. Por eso en el congreso federal trató de pactar con los susanistas un doble reparto de puestos -la misma cuota para el comité federal que para el regional- proporcional a sus resultados en las primarias en Andalucía.

El secretario de Organización del PSOE-A, Juan Cornejo, declinó la oferta “envenenada”. Es más, consideró que aquellos que se habían alzado en nombre de la militancia, ahora le proponían un pacto de mesa de camilla, al margen de las bases. “Resolvamos entre tú y yo el reparto de delegados en los órganos de decisión, el federal, que se vota hoy, y el andaluz, que se vota dentro de un mes”. Y entonces, ¿por qué reunir a las agrupaciones locales y provinciales dentro de un mes? ¿Para qué convocar a la militancia?

El 13 congreso del PSOE andaluz girará en torno a la ponencia política de la ejecutiva de Susana Díaz, donde brillan por su ausencia las nuevas tesis de la dirección federal

Cornejo pensó que los sanchistas se la querían jugar, que pretendían usar la puerta del comité federal de Sánchez para colarse en el comité director de Susana Díaz y asentarse como sector crítico en el máximo órgano de decisión entre congresos. La respuesta fue un no rotundo. Si querían entrar, debían hacer valer su relevancia en los congresillos provinciales donde se eligen a los delegados al cónclave regional. Díaz sabía que el éxito del sanchismo en las primarias no sería extrapolable a Andalucía, donde ella había ganado con holgura. Y así ha sido: los críticos sumaron un 33% de apoyos para Sánchez en todo el territorio, pero en el debate precongresual andaluz han quedado reducidos al 7%. El informe de gestión de la ejecutiva regional saliente ha logrado el respaldo del 91% de los compromisarios. Sánchez dejó fuera de los órganos de dirección a todos los susanistas, y Díaz responderá con la misma moneda este fin de semana.

En consecuencia, todo el debate de ideas que tendrá lugar en el 13 congreso del PSOE andaluz girará en torno a la ponencia política que ha presentado la ejecutiva de Susana Díaz, y donde brillan por su ausencia las nuevas tesis de la dirección federal: el Estado plurinacional; el federalismo asimétrico; la búsqueda de alianzas con Podemos o la idea de democracia directa en lugar de representativa, la nueva regla de organización de un partido donde se equipara la voz del militante raso a la del líder.

El texto ha recibido más de un centenar de enmiendas, pero fuentes de la ejecutiva descartan cambios significativos. “Nadie ha pedido incluir el concepto plurinacional ni rebajar la crítica contra Podemos” (definido como “izquierda inútil” y “populismo caudillista”), advierten. Sin embargo, en algunos congresillos provinciales, como Sevilla, Málaga y Cádiz, los críticos sí han elevado el tono, con intervenciones durísimas contra la gestión de Díaz, tildadas de “hirientes y agresivas”. En algunas provincias se han propuesto “enmiendas de corrección” para asimilar el debate territorial desde Andalucía al “nuevo vocabulario político” que usa Ferraz, pero no es probable que esta propuesta haya pasado el filtro de las votaciones. El contenido de las enmiendas no se hará público hasta mitad de semana.