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Financiación ilegal del PP valenciano Rajoy compara a Iglesias con Torquemada por recordarle que Ricardo Costa reconoció la financiación ilegal del PP valenciano

Después de casi tres meses sin sesiones de control, el presidente del Gobierno vuelve al hemiciclo para esquivar las acusaciones de corrupción y señalar a quien le delata. 

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El jefe del Ejecutivo, Mariano Rajoy, durante su intervención en la sesión de control al Gobierno, en el Congreso de los Diputados. EFE/ Juan Carlos Hidalgo

Mariano Rajoy entraba este miércoles al Congreso de los diputados afirmando que “esto es un espectáculo” en referencia a la nube de periodistas que intentaba preguntarle a su entrada, como siempre, y más después de casi tres meses sin sesiones de control. Hoy queríamos que nos dijera algo sobre los audios de la declaración de Jordi Sánchez, el líder de ANC encarcelado, publicados esta misma madrugada, en los que ofrecía al juez los mensajes que intercambió con miembros del gobierno antes del 1 de octubre y que no presagiaban nada parecido a la tensión policial que se vivió.

El presidente ha pasado de largo de este “espectáculo” para proceder a repetir su show, que ha comenzado con una finta. Con su corrección habitual con los socialistas, hoy contra Margarita Robles, ha negado que no se meta en el asunto de la brecha salarial sin mentar el origen de la cuestión: un reciente lapsus (le dijo en Onda Cero, a Carlos Alsina que “en eso mejor no meterse”). Además, ha desactivado a los socialistas, en esta cuestión como en otras, en virtud de los pactos que comparten.

Después, mucha socarronería para Pablo Iglesias al que siempre habla “con cariño”. Esta vez cariñosamente le ha comparado con “Torquemada” por recordarle que Ricardo Costa ha dicho en sede judicial que el PP se financiaba con dinero negro y que, Camps, que sigue paseándose en coche oficial, va a ser el máximo responsable aunque su delito ha prescrito. Mariano Rajoy le ha afeado que se preocupe de “asuntos de hace más de diez años que ya no interesan a la sociedad española” y de “no traer ninguna idea”. El líder de Unidos Podemos entonces le ha retado a que, ya que andan revisando a quién se puede indultar y a quien no, apruebe que los delitos de corrupción no prescriban. Mariano Rajoy, a pesar de que ya no fuma, se ha fumado la propuesta pero le ha despedido con un “tenga usted muy buenos días”.

Mariano Rajoy ha comparado a Pablo Iglesias con Torquemada por recordarle que Ricardo Costa ha declarado en sede judicial que el PP se financiaba con dinero negro.​

Y, por último, asepsia y osadía contra Ciudadanos. “Ni un céntimo” del FLA, el fondo de liquidez autonómica, pagó nada del 1 de octubre, como investiga el juez y sugiere la fiscalía, según el presidente del Gobierno. “Ni un euro”, vuelve a afirmar rotundo Don Mariano, en un nuevo episodio de osadía monetaria. Una osadía que ya los off the record de pasillo de fuentes del gobierno afean porque afirman que lo mismo es que “les han colado alguna factura”. Cosas más graves les han colado, por ejemplo, 10.000 urnas. Y para rematar su paso por el Congreso, nada como afearle la conducta al competidor cada vez más directo: “No se equivoque de adversarios”, le ha dicho a Albert Rivera. “Tengo la sensación de que critica más al gobierno de España que a los independentistas”, ha remachado.​

El presidente del Gobierno ha lanzado una puya a Albert Rivera: "No se equivoque de adversario"

El tema catalán del que el presidente del Gobierno huía desde primera hora, ha estado más que presente el resto del día.
Joan Tardá, advertía en el hemiciclo a la vicepresidenta: “La fuerza bruta se desvanece ante la democracia. Asuman la necesidad de establecer un diálogo”.

La vicepresidenta contraatacaba con un golpe bajo sobre lo que se ha hecho público de cuadernos y mensajes privados: “Vienen a hablar de independencia cuando en privado reconocen que no es posible”. “Ustedes quieren hablar de escenarios que se abren pero estamos en escenarios que se cierran”. Después, la vicepresidenta se ha ido por donde no se encuentra a la prensa.​

Las escuchas publicadas por La Vanguardia han seguido coleando en los pasillos. Se trataba de descubrir con quién se escribía Jordi Sánchez. Zoido, el ministro del interior se quitaba de la lista: “No conozco a ese señor y no he hablado con él en mi vida”.

Carles Campuzano, el portavoz del PdeCat, sin embargo, ha reconocido que él también tuvo esas conversaciones con el gobierno antes del 1 de octubre y que se advirtió a Moncloa, por activa y por pasiva, de la necesidad de evitar la violencia en esa cita. Además, ha querido subrayar que “no es normal que se filtren declaraciones judiciales”. “Me niego a que esto se normalice”. Y sobre la intención del Gobierno de impedir los indultos para delitos de sedición y rebelión, aprovechando una proposición de ley del PSOE, ha declarado que “forma parte de la idea de venganza con la que el PP quiere aplicar la justicia. Forma parte de una cultura amarada de puro franquismo”.

El ministro de Justicia, Rafael Catalá, por su parte, sobre las filtraciones no ha dicho nada pero sí de la necesidad de ampliar la prohibición de indultar por esos delitos en estos momentos. En su opinión: “Lo reclama la sociedad”.

Joan Tardá ha añadido en pasillos que no sabe nada de esos mensajes pero que cuando “se acusa a los dirigentes catalanes de ingenuidad, piensa en que “nunca hubiera creído que usarían la violencia como la usaron.” “En los parámetros europeos en los que nos han educado no cabe”. En su opinión, “el trauma del 1 de octubre, fue lo que llamó al gobierno catalán a no implementar la república catalana”.