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Fraga Se regala estatua de Fraga

La retirada el pasado viernes del monumento en bronce del expresidente de la Xunta en Cambados, cuya construcción fue sufragada con una cuestación pública tras su muerte, levanta tanta polémica como su instalación hace cinco años

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La estatua de Fraga en Cambados. PÚBLICO

La retirada de la estatua de Manuel Fraga ubicada en los jardines del Pazo de Torrado de la localidad pontevedresa de Cambados, ordenada el pasado viernes por el Ayuntamiento de la localidad, ha levantado casi tanta polémica como la que en su día provocó su instalación. Entonces, fue en el año 2012, recién fallecido el expresidente de la Xunta, cuando, bajo mandato local del Partido Popular, se acordó encargar el trabajo al artista local Lucas Míguez y colocar la estatua en los jardines del Pazo, que en la primera semana de agosto se convierte en el centro de la concurrida Fiesta del Albariño.

Precisamente, la estatua de Fraga iba de eso: el expresidente esculpido en bronce, con aspecto joven, tocado con la capa de comendador de la Orden do Albariño, catavinos de sumiller al cuello y, cómo no, copa en mano en actitud de generoso ofrecimiento. Se trataba, según el entonces alcalde y hoy portavoz del grupo municipal del PP, Luis Aragunde, de destacar el apoyo de Fraga al sector vitivinícola de la localidad. Tras las municipales del 2015, el Ayuntamiento está presidido por la alcaldesa socialista Fátima Abal y cuenta con la participación del BNG, Somos Cambados (la marca de En Marea en el municipio) y un edil de la formación independiente Cambados Pode.

El pasado viernes, cumpliendo una orden de la junta de Gobierno, una subcontrata procedió a retirar la estatua y devolverla al taller Míguez en una operación que duró poco más de media hora. Se cumplía así una promesa electoral de la izquierda de Cambados, que siempre ha apelado al pasado franquista de Fraga para denostar que su figura política cuente con ese homenaje en el pueblo. Pero el problema ahora es que nadie sabe a quién pertenece la obra.

El PP tramitó su construcción e instalación, sí, pero un grupo de cosecheros y bodegueros de la zona aseguran que fueron ellos quienes pagaron el encargo (15.000 euros en total, de los que 10.000 fueron para el artista) y que, por lo tanto, quieren que se la devuelvan. Por su parte, el Ayuntamiento asegura que se la entregará encantado a cualquiera que pueda demostrar que es su legítimo propietario, aunque la cosa no es fácil porque la recaudación de fondos se realizó a través de una cuestación popular con donativos de decenas de personas que aportaron cuantías diferentes.

La alcaldesa se acoge a la Ley de la Memoria Histórica para justificar la decisión, recordando que Fraga fue ministro de la dictadura, que firmó órdenes de ejecución de penas de muerte y que, por tanto, su imagen en bronce en uno de los lugares más emblemáticos y turísticos de Cambados es un símbolo del franquismo que debe retirarse.

La estatua del que fuera ministro de la dictadura, padre de la Constitución, fundador del PP y presidente de Galicia durante quince años había sufrido numerosos atentados desde su instalación. Algunos dotados de cierta ironía: solían pintarla con espray con calzoncillos rojos por fuera y la S de Superman, o en verde fosforito con el murciélago de Batman en la pechera.

Fuentes municipales atribuyen la iniciativa de retirar la obra al primer teniente de alcalde, el nacionalista Víctor Caamaño, y aseguran que la decisión contó con el apoyo de casi todo el PSOE y de todos los ediles de Somos Cambados, pero no con el del concejal independiente, José Ramón Abal, que no asistió al acto de retirada.