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La Fundación Franco advierte de que gestionará las visitas al Pazo de Meirás para hacer apología de la dictadura

La entidad compara con el Frente Popular del 36 las críticas y denuncias del BNG, En Marea y la Comisión pola Recuperación da Memoria Histórica de A Coruña, que reclama al Parlamento de Galicia “una condena del negacionismo”

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Vista del Pazo de Meirás.- FLICKR

La Fundación Nacional Francisco Franco (FNFF) ha advertido en un comunicado hecho público esta mañana que utilizará las visitas públicas al Pazo de Meirás para glosar “la grandeza de la figura de Franco”. La Fundación responde así a la información de Público del pasado viernes que recogía las críticas de la Comisión pola Recuperación da Memoria Histórica (CRMH) de A Coruña, que denunció que la entidad se había hecho con la gestión de las visitas al Pazo.

Éste es propiedad de la familia Franco, pero fue declarado Bien de Interés Cultural por la Xunta en tiempos del gobierno bipartito del PSOE y el BNG, declaración avalada por una sentencia judicial firme en el 2011 según la cual los herederos del dictador deben permitir el acceso público a determinadas zonas del recinto –están vedadas numerosas estancias privadas- al menos cuatro días al mes. Al principio las visitas las gestionó la Xunta, pero el Gobierno de Feijóo acabó delegándolas en los Franco, y éstos, posteriormente, en la Fundación.

"La FNFF ha recibido como un honor la decisión de que gestionemos las visitas al Pazo de Meirás. Es una excelente oportunidad para mostrar al gran público la grandeza de la figura de Francisco Franco, para potenciar el turismo a Galicia, y para difundir el patrimonio gallego en el mundo”, asegura el comunicado.

En la nota, la FNFF compara las críticas de la CRMH y de partidos como En Marea y el Bloque Nacionalista Gallego “con el esquema del Frente Popular de febrero del 36”. Y asegura también que esas críticas tienen por objeto “desgastar al PP”. Las citadas asociaciones y formaciones políticas han reclamado a la Xunta y al Gobierno que den los pasos necesarios para recuperar para el patrimonio público y sin indemnizar a los Franco tanto el histórico inmueble como las seis hectáreas de bosques, jardines y edificios aledaños que lo rodean.

La treta de Franco para hacerse con el pazo

Las Torres de Meirás, como se las bautizó durante su construcción a finales del siglo XIX y principios del XX, pertenecieron a la familia de la escritora y aristócrata gallega Emilia Pardo Bazán hasta que, cuatro meses antes de terminar la Guerra Civil, Franco se hizo con ellas a través de una supuesta donación popular instrumentalizada a través de la Diputación de A Coruña con una falsa operación de compra: se obtuvo el dinero a través de amenazas a los ciudadanos y deducciones obligadas en las nóminas de funcionarios y empleados de empresas públicas, y se forzó a numerosas familias de Meirás a abandonar y ceder sus tierras bajo violencia y coacción.

Este pazo fue lugar
de veraneo de Franco desde el final de la Guerra Civil 

Franco y los suyos disfrutaron del espléndido pazo expoliado al convertirlo en su residencia estival durante toda la dictadura, y en Sada, el municipio donde se ubica, aún recuerdan cómo antes de la llegada del dictador al pueblo cada verano, eran detenidas y encarceladas sin juicio como “sospechosos habituales” decenas de personas, incluidas miembros de las familias legítimas propietarias de las tierras robadas. A la muerte del tirano, el Pazo pasó a manos de sus herederos, que aún lo disfrutan y que ponen constantes obstáculos a quienes desean acogerse al programa de visitas públicas que están obligadas a facilitar y gestionar.

Lejos de esa tesis, la FNFF, creada tres años después de la muerte del dictador y cuyo objeto social es la difusión de su memoria y obra, asegura que la historia es distinta: “Dicho Pazo fue donado por el pueblo gallego a Francisco Franco mediante suscripción pública. Gracias a ese generoso donativo Galicia ha contado con la presencia veraniega de quien fuera jefe del Estado durante la totalidad de su mandato, honor al que ninguna otra región española tuvo acceso, y que demuestra que la Diputación de La Coruña que gestionó la donación fue no sólo generosa, sino inteligente. Y una vez fallecido Francisco Franco, y gracias a la donación citada, Galicia cuenta con un importantísimo patrimonio cultural que añadir a los que ya tenía: el Pazo de Meirás es la residencia no oficial más importante en la que vivió Francisco Franco, y está lleno de recuerdos de su vida y de su obra. El Pazo es hoy unos de los lugares emblemáticos de Galicia, conocido en todo el mundo, y sobre él recae parte de la gloria de quien lo habitó, probablemente el español de mayor relieve mundial desde Felipe II”.

Reacciones políticas

La CRMH de A Coruña respondió ayer pidiendo “el amparo” del Parlamento de Galicia y reclamando a las instituciones y a los medios de comunicación “una condena firme del negacionismo de los Franco”: “Ha llegado el momento de que las instituciones democráticas le paren los pies a la Fundación”.

“No es tiempo de ser ingenuos o pusilánimes ante manifestaciones como las de la FNFF. No hay nada de ingenuo en ese relato que convierte a los verdugos en víctimas y que pretende crear un clima social de malestar”, recalca la CRMH, que relaciona ese clima con el ataque de hace unos meses a una exposición sobre el movimiento obrero en A Coruña y el de ayer mismo a la sede del BNG en A Coruña, cuya fachada sufrió un acto vandálico.

También acusa a la FNFF de ejecutar “un intento de socavar la democracia y de alentar una reacción totalitaria ante la crisis del sistema institucional español”. “Llamamos a esas instituciones y a todas las fuerzas políticas que las sostienen a abandonar ambigüedades y miedos, para que elaboren leyes que garanticen la verdad, la justicia y la reparación de las víctimas, y le paren los pies al negacionismo”.

El Ayuntamiento de Sada, que gobierna una formación local asociada a En Marea con apoyo del BNG y el PSOE, ha reclamado la devolución sin coste del Pazo de Meirás, y ha denunciado las reiteradas violaciones del régimen de apertura y visitas públicas que la familia Franco está obligada a gestionar y costear. Entre esos incumplimientos figura el que la FNFF haya advertido que cerrará “por vacaciones” durante el mes de agosto el teléfono y el email de reservas para visitar el Pazo. Es en agosto, precisamente, cuando la población de Sada se duplica por el aluvión de turistas, y también cuando los Franco acostumbran a reunirse en Meirás.