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Gabinete de crisis en el PP Los barones del PP no se atreven a decirle a Rajoy cómo frenar a Rivera

Todos tenían sus propias ideas antes y después de salir de la reunión con el presidente del partido. Sin embargo, durante el almuerzo, en pleno proceso de renovación de candidatos, nadie se atrevió a citar a Ciudadanos. 

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El jefe del Gobierno y líder del PP, Mariano Rajoy (c), posa para la foto de familia antes de la reunión que ha mantenido hoy con presidentes regionales en la sede de la calle Génova, para analizar la situación política del país. EFE/Juan Carlos Hidalgo

Entraron y salieron con ganas de hablar, opinar, debatir... Pero aplacaron sus ánimos entre vino y vino. Los barones del PP que hoy almorzaron en la sede de Génova con Mariano Rajoy, la cúpula del partido al completo y los ministros Soraya Sáenz de Santamaría y Cristóbal Montoro no se atrevieron a decir ante sus jefes lo que sí esgrimían ante los periodistas: "Hay que ponerse las pilas para frenar a Ciudadanos".

Todavía queda un año para las elecciones autonómicas, pero el PP, por primera vez no esperará a última hora para nombrar a sus candidatos. Su intención es empezar a desvelar el nombre de los elegidos antes del verano y, aunque este lunes no se trató este tema durante la cumbre, todos quisieron aparecer en la foto. Y nadie se movió. Por si acaso.

El único debate que hubo fue el relativo a la financiación autonómica, fuente de conflicto histórico entre los presidentes autonómicos y el ministro de Hacienda. Como era de esperar, cada uno defendió sus intereses y todos los que rechazaban la idea de condonar deuda a las comunidades más endeudadas -véase Catalunya, por ejemplo-, se salieron con la suya. Con los presidentes de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, y de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, a la cabeza, el clan del 'no a la quita' venció a Montoro. Y ese fue el único acuerdo al que llegaron con cierta definición.

Los documentos sobre el pacto del agua, la despoblación que afecta a las pensiones o la propuesta de reforma electoral con la que pretenden contraprogramar el preacuerdo entre Ciudadanos y Podemos quedaron pendientes para otro día

Este lunes se centró en alabar la gran gestión de Mariano Rajoy y cerrar filas en torno a él y todo su Ejecutivo: no se criticó, como sí se hace en privado, a la vicepresidenta por su fallida operación en Catalunya ni se exigió una crisis de Gobierno amplia aprovechando la salida de Luis de Guindos al BCE. También mostraron su apoyo a Cristina Cifuentes, justo en el día en que Francisco Granados quiso implicarla en la presunta financiación irregular del PP de Madrid.

Se trataba de mostrar unidad y consenso interno, así como sacar músculo frente a Ciudadanos: mientras el PP tiene representación en toda España, los naranjas apenas cuentan con 73 pequeñas alcaldías y poco más de un centenar de diputados autonómicos. También le quitaron el título de socio preferente: desde ahora, para el PP sólo el PSOE es el otro "partido de gobierno", el único con el que pactar los grandes temas "que interesan a los españoles".

Pero, pese a los ataques habituales de los conservadores hacia Cs, también hubo quien reconoció el temor a las encuestas que la dirección nacional del partido siempre niega tener. Y hasta propusieron diversas formas de tratar a sus socios para intentar frenar la sangría que demuestran las encuestas: algunas de ellas ya colocan a los de Albert Rivera como primera fuerza y, en cualquier caso, todas ofrecen una subida de Cs a costa del PP. 

El coordinador general del PP, Fernando Martínez Maíllo, durante la rueda de prensa ofrecida esta tarde en la sede de la formación, en Madrid. EFE/Luca Piergiovanni

"El PP tiene que ponerse las pilas ante la competencia de Ciudadanos", dijo al entrar en Génova el presidente del PP extremeño, José Antonio Monago. Justo él, que ha visto recientemente cómo varios miembros de su partido se pasaron a las filas de Ciudadanos, reconoció que "sería absurdo negar que tiene que haber una preocupación", especialmente porque se trata de un partido con el que comparten "algunos principios". "Que haya más competencia tiene que ser un revulsivo para mejorar lo que tengamos que mejorar", opinó ante las cámaras. 

Entre las cosas a mejorar, la comunicación. "El problema no es Ciudadanos, sino ser capaces de explicar a los españoles las muchas y buenas acciones de este Gobierno", reconoció el líder del PP catalán, Xavier García Albiol, en un alarde de autocrítica. "Es como el fútbol. Depende de nosotros", zanjó quien está en la casilla de salida desde la debacle electoral del 21-D.

"La respuesta ante Ciudadanos está en el PP", consideró también el presidente de Murcia, Fernando López Miras. "Tenemos que fijarnos en nosotros mismos. La mejor manera de trabajar es que el PP se fije en el PP", insistió. 

Más innovador fue Juan Vicente Herrera, quien tanto a la entrada como a la salida de la reunión abogó por seguir esta premisa: 'Si no puedes con el enemigo, únete a él'. "Ciudadanos ha venido para quedarse y el PP debe contar con ellos. Yo lo hago y no es un drama. Creo, con toda serenidad, que debemos contar con ellos", propuso.

Sin embargo, dentro de la sala donde comieron frente a frente con Mariano Rajoy, ninguno de ellos abrió la boca. "Ni un minuto le dedicamos a eso", aseguraron todos los presentes consultados. El coordinador general del partido, Fernando Martínez Maillo, confirmó sus respuestas: "No hemos hablado nada de eso. Nada. No era el objeto de la reunión", zanjó.