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28-F García Montero alerta sobre el “analfabetismo orgulloso” en redes sociales

El poeta granadino, Hijo Predilecto de Andalucía 2017, recibe el galardón con un duro discurso contra las banderas y los patriotismos, y defiende la identidad integradora andaluza frente a los dogmatismos

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La presidenta andaluza, Susana Díaz, posa en el Teatro de la Maestranza de Sevilla con los galardonados en el acto de entrega de las Medallas de Andalucía con motivo de la conmemoración del día de la comunidad autónoma. EFE/Julio Muñoz

Las 15 personas que han recogido este 28 de febrero las Medallas de Andalucía, incluidos sus dos nuevos Hijos Predilectos, quieren personificar los valores que representa esta comunidad. Ocho hombres y siete mujeres: un investigador de la NASA, doctor en robótica; un cantaor flamenco; una gimnasta de élite; una actriz y maestra; un catedrático de Universidad, poeta y político de izquierdas; un periodista; un guitarrista flamenco; una cantante; un empresario; una compositora y ópera y música clásica; dos ingenieros; una escritora; un equipo médico especialista en transplantes de órganos; una asociación de víctimas de la talidomida y un instituto de enseñanza pública con casi un siglo de vida.

Entre los 15 simbolizan una microsociedad “justa, solidaria, comprometida, culta”, una imagen de Andalucía lejos de los estereotipos que le llueven a diario a una tierra donde suele llover poco.

Para hablar en nombre de todos, se separó del grupo el poeta Luis García Montero (Granada, 1958), Hijo Predilecto de Andalucía 2017, que pronunció un discurso humanista, integrador, feminista y abiertamente de izquierdas. No politizó el momento ni vertió críticas partidistas, pero sí deslizó una amarga lectura de la sociedad contemporánea. El escritor defendió la identidad andaluza, “tierra de poetas”, contra la “amenaza de las identidades rocosas y fundamentalistas”.

El escritor Luis García Montero. E.P.

“Hay demasiadas banderas, demasiados patriotismos, demasiadas fronteras, demasiadas costas manchadas de sangre”, dijo, para luego matizar: “Pero tampoco es buena la renuncia a toda identidad. Sin identidad nadie se siente responsable de nadie”.

El escritor, poeta y político de izquierdas defendió la “identidad integradora del pueblo andaluz” como protesta a los separatistas, “a quienes levantan muros y abren fronteras”, con un discurso que valdría tanto para Catalunya y el problema del encaje con el resto de España, como para el Brexit, como para el muro que Donald Trump quiere levantar frente a México, como para la política de contención de inmigrantes y refugiados de la Unión Europea. “Tan peligrosa es la soberbia de quien se cree con derecho a matar al otro como la indiferencia con quienes pasan hambre o no tienen trabajo. Conviene buscar un nosotros integrador, abierto al otro, esa es la identidad andaluza que me han enseñado los poetas andaluces, como Lorca, como Cernuda, como Machado”, avisó. “Las identidades no dogmáticas ofrecen una identidad no sometida a las alambradas. Ampliar la memoria de nuestro pueblo es ampliar el futuro en la apuesta de los que quieren una identidad integradora”, añadió.

La presidenta andaluza, Susana Díaz, junto al presidente del Parlamento, Juan Pablo Durán, durante su intervención en el acto de entrega de las Medallas de Andalucía con motivo de la conmemoración del día de la comunidad andaluza, en el Teatro de la Maestranza de Sevilla. EFE/Julio Muñoz

Más duro fue García Montero con algo que él denominó “el analfabetismo orgulloso”, que percibe tanto en la telebasura como en la rabia que palpita en las redes sociales. Existe, dijo, “un analfabetismo orgulloso de serlo. Las redes sociales son el paisaje degradado de ese analfabetismo orgulloso. El orgullo por el desprecio a la lectura y a la educación, el orgullo de no saber ni querer saber, y de llenar las redes sociales de basura”, advirtió, como un trasunto de ese grito fascista: “¡Viva la muerte, muera la inteligencia!”, que le espetó el general de Franco, Millán Astray, al escritor Miguel de Unamuno. O como los alardes de “no saber y no importarle” que hace el presidente de Estados Unidos de América.

El nuevo Hijo Predilecto de Andalucía se mostró un tanto deprimido por el dominio de la telebasura “que agrede a la educación y marca nuestro modo de vida, que despierta los bajos instintos”. “A veces dudo que sobreviva la entereza de un pueblo como aquel del que hablaba Antonio Machado en su Juan de Mairena: “Para que una sociedad sea libre, no basta con poder decir lo que pensamos, hay también que poder pensar lo que decimos”.

Las Medallas de Andalucía de este año fueron a parar al cantante Arcángel; el periodista y director de El País, Antonio Caño (responsable del cierre de la delegación andaluza del diario); el guitarrista flamenco Paco Cepero; a los ingenieros Ramón González Sánchez y Francisco Herrera Triguero; a la cantante India Martínez; a la compositora Elena Mendoza; a la gimnasta Lourdes Mohedano, al empresario Manuel Molina Lozano; a la escritora Antonina Rodrigo, que pidió expresamente a García Montero que mencionase en su discurso “a los andaluces que viven en Cataluña”; a la Coordinación Autonómica de Transplantes, al Instituto de Educación Secundaria Vicente Espinel de Málaga y a la Asociación de Víctimas de la Talidomida. Los nuevos Hijos Predilectos de Andalucía comparten profesión, ambos son maestros: García Montero y la actriz sevillana, María Galiana.

La presidenta andaluza, Susana Díaz (i), y los galardonados en el acto de entrega de las Medallas de Andalucía con motivo de la conmemoración del día de la comunidad andaluza aplauden al recientemente fallecido Pablo Ráez durante la entrega de la medalla a la Coordinación Autonómica de Transplantes en el Teatro de la Maestranza de Sevilla. EFE/Julio Muñoz

Antes de que arrancase el acto de entrega de Medallas de Andalucía, en el Teatro de la Maestranza de Sevilla, la presidenta Susana Díaz cambió el guión en el último minuto para incluir un reconocimiento a Pablo Raez, el joven marbellí fallecido el pasado domingo tras una larga lucha contra la leucemia, y que se convirtió en “símbolo de solidaridad y de la lucha por la sanidad” por su labor en favor de la donación de médula. Todos lo recibieron con un caluroso aplauso.