Publicado: 04.12.2015 01:55 |Actualizado: 04.12.2015 01:55

Garzón arranca una campaña "honesta": "Ni un millón de votos justifica mentir a nuestro pueblo"

El candidato de Unidad Popular-IU a la Moncloa defiende la nacionalización de las empresas energéticas y advierte contra "la política de chapa y pintura" que se hace pasar por centro político

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El candidato de Unidad Popular-IU, Alberto Garzón, durante la pegada de carteles en Madrid. / JAIRO VARGAS

El candidato de Unidad Popular-IU, Alberto Garzón, durante la pegada de carteles en Madrid. / JAIRO VARGAS

Lugar: Hall del Teatro Goya (Madrid).
Intervinientes: los candidatos por Madrid Olga Sainz, Víctor Rocafort, Begoña Marugán, Enrique Santiago y Sol Sánchez; el coordinador federal de IU, Cayo Lara, y el cabeza de lista, Alberto Garzón.
Asistentes: Alrededor de 500 personas.
Incidencias: Sol Sánchez ha presentado a Alberto Garzón como Eduardo Garzón, su hermano pequeño. Desconcierto y risas.

MADRID.- El teatro Goya, en el barrio de Puerta del Ángel de Madrid, anunciaba en su luminoso que la cita era ahí, cruzando uno de los puentes del Manzanares. Izquierda Unida, Unidad Popular, ha iniciado la campaña en el moderno hall del teatro. Varios centenares de personas se han acercado a escuchar al candidato a La Moncloa, Alberto Garzón, al que han coreado con fuerza a su entrada, junto a otros candidatos de su lista por Madrid como Sol Sánchez, Enrique Santiago, Víctor Alonso Rocafort, Begoña Marugán y, por supuesto, el coordinador federal de Izquierda Unida, Cayo Lara.

Todo parecía nuevo: el luminoso, la marca electoral, algunos candidatos... Pero era una ilusión, porque en la sala se repetía lo mismo que hace 20 años. "OTAN no, bases fuera", "el pueblo unido jamás será vencido"; incluso los gritos de "unidad popular" tienen las mismas décadas que el Gobierno chileno de Allende. Pero eso no importa para la candidatura de la "coherencia", la que huye del "disfraz que esconde la mentira, la corrupción política"; la que evita el "maquillaje y la cosmética para que cambie todo menos lo esencial". Alberto Garzón lo ha dicho sin pelos en la legua: "Ni un millón de votos justifica mentir a nuestro pueblo".

No ha precisado a quién dirigía el mensaje. Si al PP por sus casos de corrupción. Si al PSOE por no ser socialista. Si a Ciudadanos por decir que son centro en vez de más neoliberalismo, o a Podemos, que empezó con un programa más radical que el de IU en las europeas de 2014 y ha terminado siendo, en palabras del candidato de Unidad Popular, "la nueva UCD" en su "viaje al centro".

Garzón se sabe bien el discurso. No ha podido cambiarlo mucho desde que lo estrenó en las elecciones andaluzas del pasado marzo. "El principal problema democrático es que gobiernan quienes no se presentan a elecciones", clama desde el escenario apuntando al poder financiero y a los grandes empresarios. Aplausos del respetable y silencio antes de la medida que les hace sentir más orgullosos.



"Esta campaña es en invierno y hace frío. Muchas personas no pueden encender la calefacción. No vamos a permitir que en nuestro país haya privaciones. Por eso vamos a nacionalizar las empresas energéticas, para que la gente no pase frío". El espacio ruge y se vuelve a cantar.

A quien le hubiera gustado anunciar esa medida es al coordinador. Cayo Lara ha hecho su discurso plantilla en el que no habla de nadie en concreto pero reparte para todos a la vez. Se felicita por haber emprendido un proceso de unidad popular "sincero, sin postureo", aunque no haya salido del todo bien. Eso sí, ha presumido, y luego también Garzón, de que a los candidatos de Unidad Popular se les ha elegido en primarias, "sin dedazos de direcciones desde Madrid".

Cada candidato ha defendido su parte del programa. Marugán, el feminismo; Enrique Santiago, la lucha contra la corrupción; Sol Sánchez, la oposición al capitalismo, además de protagonizar el momento del acto al presentar a Garzón llamándole Eduardo, como su hermano pequeño. Pero eso no importaba. Era el arranque de "una campaña con sonrisa", decía Garzón. Y ha habido carcajadas.

No ha faltado la defensa de "los valores y principios de la izquierda" por parte del malagueño. Tampoco ha faltado el "somos la izquierda real" de Cayo Lara. "Va a haber un cambio en estas elecciones. No podemos permitir que se produzca sin una izquierda fuerte", ha insistido Garzón, que ha alertado del auge de la nueva derecha. "Vamos hacia el Parlamento más fragmentado desde el 78. La oligarquía sueña con un país sin izquierda. Mandémosle un mensaje: que despierten del sueño porque vamos a seguir ahí", ha defendido el candidato antes de volver a encender al público con un "salud y República". El teatro volvía a gritar "el pueblo unido jamás será vencido".

El país ya había entrado en campaña, pero la etiqueta del acto, el #YoMeSumoUP, había sido desplazado en Twitter por el de la gala 13 de Gran Hermano.