Publicado: 29.10.2015 21:26 |Actualizado: 29.10.2015 21:26

Garzón defiende un plan de rescate ciudadano “realista” y "de sentido común”

El candidato de IU propone once medidas para que la salida de la crisis “no recaiga sobre las clases populares”. Insta a la ciudadanía a convertirse en “activistas” para “transformar en realidades lo que pone en los papeles”.

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El candidato de IU a la Presidencia del Gobierno, Alberto Garzón, durante la presentación de su propuesta de medidas socioeconómicas para la salida de la crisis, hoy en un instituto de secundaria de Madrid. EFE/Emilio Naranjo

El candidato de IU a la Presidencia del Gobierno, Alberto Garzón, durante la presentación de su propuesta de medidas socioeconómicas para la salida de la crisis, hoy en un instituto de secundaria de Madrid. EFE/Emilio Naranjo


El candidato de Izquierda Unida, dentro de la candidatura Unidad Popular, Alberto Garzón, ha presentado este jueves su plan de emergencia social apelando a lo que va a marcar su eje de campaña: la pedagogía. Para eso ha elegido el Instituto de Secundaria Cervantes de Madrid como el lugar para desgranar sus once medidas socioeconómicas, acompañado de otras tantas personas que representan varios perfiles de afectados por la crisis económica.

Las medidas, entre las que destacan su plan de trabajo garantizado, una renta mínima garantizada o la subida del salario mínimo; son “realistas, modestas, de sentido común y técnicamente realizables”, porque según el candidato, “habría que ir más allá”.



Con 52.500 millones de euros, el economista malagueño pretende “rescatar” a 16 millones de españoles que durante estos cuatro años han sufrido recortes en el Estado social, privatizaciones y reformas laborales que tienen “cara y ojos”, los del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.

En total, pretende recaudar 64.505 millones, 12.010 más de que lo prevé gastar

“Muchos se preguntarán si no es demasiado dinero, pero también parecía utópico rescatar al sistema financiero con 55.000 millones, rescatar las autopistas de amiguetes quebradas, o la indemnización del Proyecto Castor”, ha asegurado. Y es que las cuentas de Garzón, al menos en el papel, cuadran. Su decálogo va ligado a una reforma fiscal, a nuevos impuestos a productos de lujo, a viviendas vacías, a grandes negocios, a transacciones financieras y un nueva tasa sobre la riqueza que sustituya al impuesto de patrimonio. En total, pretende recaudar 64.505 millones, 12.010 más de que lo prevé gastar.

Son propuestas destinadas a “que no haya hambre ni privaciones en el acceso a la vivienda, a la educación, a la sanidad, al agua y a la energía”, ha dicho el candidato. “¿Cómo es posible que en un país democrático y desarrollado se produzcan realidades dramáticas como gente pidiendo dinero para comer, o que no puede calentar su hogar en invierno?”, se ha preguntado.

Por eso, su proyecto contempla también un plan de empleo y formación para parados de larga duración impulsado desde los ayuntamientos, también destinado a los jóvenes. Propone la paralización de los desahucios por impago de hipotecas, la creación de un banco bueno que compre las hipotecas de familias, pequeñas empresa y autónomos en situación vulnerable; o la creación de un parque de vivienda pública con activos del llamado banco malo.

En esa línea, plantea un suministro vital básico de energía y agua y la implementación de un abono transporte social, gratuito para personas sin ingresos.

“Al final, esto se traduce en nuestras condiciones vitales, en si podemos desarrollar nuestro proyecto de vida”, ha asegurado Garzón, que ha resumido este plan en “más libertad, al fin y al cabo”. Por eso ha instado a los asistentes a esta presentación a convertirse en “activistas” y a “hacer pedagogía” en la calle para que todo el mundo entienda que este debate es "fundamental" para sus condiciones de vida, “para estar orgullosos del país que hemos creado y no avergonzarnos por que nos roban las personas a quienes hemos votado”, ha concluido.