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Garzón detiene a Barrena y a otro jefe de Batasuna

Un tercero elude la redada ordenada por el juez

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El juez Baltasar Garzón volvió a golpear a la dirección de Batasuna. El magistrado de la Audiencia Nacional ordenó ayer la detención de los tres dirigentes de la ilegalizada formación que el pasado sábado participaron en un coloquio en el Hotel Tres Reyes, de Pamplona, sobre las negociaciones de Loyola, por seguir actuando en nombre de la formación pese a su ilegalización. Dos de ellos, Pernando Barrena –el rostro más visible de la izquierda abertzale tras la redada de octubre en Segura (Guipúzcoa)– y Patxi Urrutia fueron detenidos. El tercero, Unai Fano, aún no había sido localizado al cierre de esta edición.

Reiteración delictiva

Garzón acusa a Barrena y Urrutia de reiteración delictiva, ya que el primero está procesado en la causa instruida contra Batasuna y el segundo, que  quedó en libertad tras el golpe a la cúpula actual de la formación ilegalizada, por su avanzada edad y delicado estado de salud, estaba imputado en esta causa. Ambos y Unai Fano están acusados de un delito de integración en organización terrorista.

La detención pareció no coger por sorpresa a Pernando Barrena quien desde octubre reconocía en privado que tenía asumido que su encarcelamiento era cuestión de tiempo. De hecho, él no estuvo en la reunión de Segura (Guipúzcoa), donde quedó descabezada la Mesa Nacional, por encontrarse de vacaciones. Barrena había sido el dirigente de abertzale de guardia durante el verano y se había tomado aquellas primeras semanas de octubre libres para hacerlas coincidir con las de su mujer.

Desde entonces, él fue el principal portavoz de la coalición, sobre todo tras la caída de otra de las dirigentes más conocidas que habían esquivado aquella redada, Marije Fullaondo, quien finalmente fue detenida el pasado 18 de diciembre. Daba ruedas de prensa, concedía entrevistas y se reunía en secreto con representantes de otros partidos vascos en busca de su apoyo.

Tanta actividad en la sombra ya estuvo a punto de costarle hace escasas semanas su detención, según pudo saber Público de fuentes jurídicas y de la lucha antiterrorista. La Policía le siguió de cerca durante horas después de recibir informaciones de que lo que quedaba de la Mesa Nacional se iba a reunir. Garzón ordenó su captura, si el encuentro tenía lugar. Finalmente, éste no se produjo y Barrena siguió en libertad... hasta ayer.

Segunda detención

Diferente era la situación de Patxi Urrutia. Detenido en Segura, el juez Baltasar Garzón lo dejó en libertad bajo fianza de 24.000 euros. No obstante, el magistrado ya destacaba en el auto su condición de dirigentes y la relevancia de los documentos que se le incautaron, entre ellos el titulado Batasuna Aurrera, en el que se detallaba la estructura, las “formas de lucha” y los objetivos de la ilegalizada formación.

Los domicilios de Barrena, Urrutia y Fano en Berriozar (Navarra), Pamplona y Larrebetzu (Vizcaya)fueron registrados ayer por la Policía. En el del primero, los agentes se incautaron de diversa documentación y de un cuadro con el anagrama de ETA hecho en petit point.

Por otra parte, agentes franceses detuvieron ayer en Hendaya al presunto etarra Pedro Álvarez Saleta. Álvarez ya fue arrestado en el país vecino en febrero de 2007, pero fue puesto en libertad debido a una grave enfermedad. En junio, el presunto miembro de ETA acudió voluntariamente a la Audiencia Nacional, donde Garzón también decidió dejarlo libre.