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Dirigentes del PSOE apuestan por una bicefalia de Díaz y Madina

Miembros de la Gestora que preside Javier Fernández barajan una candidatura de unidad con la andaluza como secretaria general y, a medio plazo, con el diputado vasco de candidato a presidente del Gobierno.

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La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz (i), y el diputado vasco Eduardo Madina, juntos en un acto del PSOE. / EFE

La dirección interina del PSOE está buscando desesperadamente una fórmula de consenso entre los barones territoriales de más peso que permita presentar una candidatura de unidad en el próximo Congreso federal que elegirá al futuro líder socialista. Algunos dirigentes quieren evitar a toda costa unas primarias a cara de perro que prolonguen la crisis interna que sufre el partido desde el choque de trenes entre la presidenta andaluza, Susana Díaz, y el ex secretario general Pedro Sánchez, que terminó con la dimisión forzada del segundo.

En la Gestora reconocen no temer los apoyos que pueda cosechar la candidatura de Pedro Sánchez, sino la de Patxi López

Fuentes de la Gestora que preside el jefe del Ejecutivo asturiano, Javier Fernández, creen que Sánchez no llegará a reunir suficientes apoyos para presentarse a las primarias, pese a la inyección de optimismo que recientemente le ha insuflado una parte del partido representada por unos 70 cargos intermedios y alcaldes críticos con Díaz. Pero sí temen que el exlehendakari Patxi López consiga reunir suficiente respaldo, sumando a barones y dirigentes socialistas otrora afines a Sánchez, como su número dos, César Luena; la actual líder de los socialistas vascos, Idoia Mendia; el secretario general del PSC, Miquel Iceta, o la presidenta balear, Francina Armengol, todos ellos escépticos con el perfil duro de la andaluza.

La candidatura de Patxi López enfrentada a la de Susana Díaz podría visualizar una fractura del partido con connotaciones para el resto de España, el norte contra el sur, algo que algunos miembros de la Gestora quieren evitar a toda costa. "No podemos abordar el debate territorial que se avecina ni el nuevo modelo de financiación autonómica con un partido que aparenta la misma división entre el norte y el sur que queremos evitar. Sería absurdo", dice un notable del PSOE.

El exsecretario general del PSOE, Pedro Sánchez, junto al diputado del partido, Patxi López durante el debate de investidura del candidato del PP, Mariano Rajoy. / EFE

El exsecretario general del PSOE, Pedro Sánchez (i), junto al diputado del partido Patxi López, en los escaños del Congreso. / EFE

"No podemos abordar el debate territorial con un partido que aparenta la misma división entre el norte y el sur que queremos evitar", sostiene un notable del PSOE

La fórmula que algunos barajan para lograr una candidatura de consenso entre socialistas vascos y andaluces pasaría por una bicefalia, con Susana Díaz en la Secretaría General del PSOE y López como futuro candidato a la Presidencia del Gobierno, aunque otros dirigentes de la Gestora han empezado a hablar ya de otro diputado vasco como aspirante a La Moncloa: Eduardo Madina, entienden estos socialistas, representa una figura de "consenso" en el partido, además del perfil que podría arrebatar a Podemos el -de momento- liderazgo demoscópico de la oposición. Todo ello supeditado, en cualquier caso, a la evolución de Díaz como cabeza del PSOE en el medio plazo.

Antes rivales, ahora aliados

La poderosa federación del PSOE andaluz guarda ciertos recelos y rencor al exlehendakari López y a su hombre de confianza, Rodolfo Ares. Señalan a ambos como los artífices del convulso comité federal en el que se "quiso violentar" la voluntad de la mayoría de sus miembros, forzando una votación en urna secreta en beneficio de la hoja de ruta de Pedro Sánchez. En cambio, Madina es visto con "con buenos ojos" por los socialistas andaluces. El diputado vasco mantiene muy buena relación con Susana Díaz (hablan regularmente), a pesar de haber sido ella quien lo descabalgó de la carrera a la secretaría general del PSOE al movilizar sus apoyos en favor de Sánchez. Antes rivales, ahora aliados: una pauta constante en la carrera política de la andaluza.

Madina ya ha descartado de plano repetir como candidato a la Secretaría General, y la fórmula de formar tándem con Díaz tendría que leerse en clave interna (desactivar una eventual lista vasca en aras de una candidatura de consenso) puesto que la designación del cartel electoral para las generales ahora no toca.

El dirigente socialista vasco Rodolfo Ares.

El dirigente socialista vasco Rodolfo Ares.

Elorza sospecha que la fórmula Díaz-Madina no es más que "una estratagema del entorno de Díaz para erigirse en líder del PSOE sin oposición alguna, con la promesa incierta de ceder más tarde el cartel electoral"

Una parte del socialismo vasco más crítico, entre quienes milita el exalcalde de San Sebastián, Odón Elorza, sospecha que está fórmula no es sino "una estratagema del entorno de Díaz para erigirse en líder del PSOE sin oposición alguna, con la promesa incierta de ceder más tarde el cartel electoral, que podrá cumplir o no, según cuando se convoquen las generales".

La fecha de los comicios dependerá de Mariano Rajoy, y éste podría presionar a los socialistas con la disolución de las Cortes a corto o medio plazo y, para ello, un PSOE aún débil podría quemar a un candidato eventual. El presidente del Gobierno y del PP podría también apurar la legislatura con la ayuda indirecta de los socialistas, que también precisan tiempo para fortalecerse internamente, recuperar la unidad y la credibilidad ante los suyos y presentar a un candidato o candidata sólida capaz de vencer al PP y dejar muy atrás a Podemos. La única líder socialista del PSOE que ahora puede presentar esas credenciales en su comunidad es Susana Díaz.

Escépticos con las bicefalias

La bicefalia, sin embargo, no forma parte de la cultura del PSOE ni cuenta con antecedentes prometedores, sobre todo en Andalucía. En 2009, Manuel Chaves abandonó la presidencia del Gobierno andaluz tras 19 años, dejando el puesto a José Antonio Griñán, aunque el también expresidente socialista mantuvo la secretaría general del PSOE-A. Fue un desastre.

En menos de un año Griñán constató que sin poder orgánico no podría controlar su propio Ejecutivo, puesto que todas sus decisiones políticas eran discutidas o censuradas por los líderes provinciales. Forzó a Chaves a convocar un congreso extraordinario para aglutinar todo el poder, institucional y orgánico, y tras una purga de los críticos orquestada por Susana Díaz, logró finalmente estabilizar y unir el partido.