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La huelga del 8M El Gobierno, arrollado por el 8-M pero sin nuevas propuestas sobre la mesa

Tras el éxito del 8M, el Ejecutivo rescataba este viernes un pacto sobre conciliación y racionalización de horarios en el que comenzaron a trabajar hace año y medio, y que hoy está muy avanzado, aunque no puedan concretar cuándo verá la luz.

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El jefe del ejecutivo, Mariano Rajoy, durante la foto oficial de su nuevo Ejecutivo tras la incorporación de Román Escolano, arriba a la izquierda. | EMILIO NARANJO (EFE)

Sin entrar en ningún momento en la autocrítica, el cambio de discurso y de posición del Gobierno del PP con respecto a la huelga feminista del 8-M, especialmente evidente tras el éxito de esta jornada, refleja que el Ejecutivo y el partido que lo sustenta erraron sus cálculos sobre el impacto de esta protesta, y hoy intentan 'blanquear' sus posiciones, tras semanas de críticas y de rechazo a la huelga.

Lo que antes era una huelga "elitista, insolidaria e irresponsable", que iba a promover el "enfrentamiento" entre hombres y mujeres, pasó a ser un "gran triunfo" en palabras de la vicesecretaria de Estudios y Programas del PP, Andrea Levy, y una muestra de "consideración, de solidaridad", de "comprensión y de esfuerzos comunes en pro de la igualdad", según el portavoz del Ejecutivo, Íñigo Méndez de Vigo.

Este viernes, Méndez de Vigo y Levy fueron los encargados de poner voz a la interpretación que desde las filas conservadoras se hace de esta jornada, mientra que la ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Dolors Montserrat, desparecía del mapa, tras asegurar, en la víspera de la huelga, que "el feminismo es una etiqueta". "El feminismo forma parte de los valores fundamentales de nuestra democracia", afirmaba este viernes Levy, sólo 48 horas después. Y con Mariano Rajoy luciendo el lazo morado en la solapa en el ecuador de esta transformación.

En segundo plano quedaban también la ministra de Agricultura, Isabel García Tejerina, y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, las defensoras de la "huelga a la japonesa" —aunque luego ambas intentarán matizar sus palabras—, que ya fueron desautorizadas públicamente por el presidente del partido y del Gobierno en la sesión de control del martes, en el Senado. "No me reconozco en la afirmación de huelga a la japonesa que ha hecho algún miembro de mi partido", zanjaba Rajoy.

Sin embargo, más allá del barniz discursivo, lo cierto es que el Gobierno dejó pasar este viernes la ocasión de plantear nuevas medidas políticas para combatir la realidad que cientos de miles de mujeres y hombres denunciaron a lo largo de toda la geografía española el 8-M. En la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, el ministro portavoz prometió que el Ejecutivo seguiría trabajando en esta materia, y presumió de las iniciativas que ya ha impulsado, así como de su resultado; de cara al futuro sólo afirmó que el pacto nacional por la conciliación y la racionalización de horarios que negocia con agentes sociales la ministra de Empleo, Fátima Báñez, se encuentra en un estadio muy avanzado, sin concretar más detalles, a pesar de que el arranque de estas negociaciones fue anunciado por la propia Báñez a finales de 2016, semanas después de la investidura de Rajoy.

España ha perdido 17 puestos en la clasificación mundial en igualdad entre 2006 y 2018, según el Foro de Davos

"El Gobierno responde con sus hechos; algunos predican y otros damos trigo", incidía el también titular de Educación, Cultura y Deportes, esgrimiendo en varias ocasiones la encuesta de la Universidad de Georgetown que sitúa a España como el quinto país con más bienestar para las mujeres. "No nos conformamos con ser quintos del mundo", apostillaba el ministro, obviando otros indicadores mucho menos optimistas, como el que elabora la ONU —España ocupa el puesto 15 en el índice de desigualdad de género— o el del Foro de Davos, que refleja cómo el país ha perdido 17 puestos en la clasificación mundial en la materia entre 2006 y 2018, pasando del puesto 11 al 29.

Sin nuevas medidas en el horizonte

Tampoco hay previstas nuevas medidas políticas en el Congreso de los Diputados en respuesta al 8-M, al menos por el momento. Fuentes del PP explican a Público que "no ha dado tiempo de estudiar" cómo las reivindicaciones vertidas en la huelga y las movilizaciones de este jueves "pueden tener voz en el Parlamento". Sacan pecho al afirmar que el PP es "el partido que más medidas ha llevado en ese sentido", y apuntan que toca escuchar a todas las mujeres, "a quienes fueron a la huelga y a quienes no", antes de dar más pasos.

Sin embargo, en las bancadas de la oposición, socialistas y Unidos Podemos inciden en que el PP tiene que "tomar nota" sobre la importancia del feminismo y la igualdad. La secretaria de Igualdad del PSOE, Carmen Calvo, afrmó este viernes que "la derecha, tanto el PP como Ciudadanos, debieron ayer tomar nota de que el feminismo no es optativo", y apuntó que su partido "no tardará mucho" en presentar una Ley de usos del tiempo, con el objetivo de promover mejores horarios.

Por su parte, desde Unidos Podemos desconfían del compromiso de los conservadores en la materia, y recuerdan que el PP ha vetado hasta en dos ocasiones su Proposición de Ley (PL) para equiparar los permisos de paternidad y maternidad. A finales de febrero, los conservadores se abstuvieron en la votación en Pleno que supuso la admisión a trámite de la PL contra la brecha salarial de Unidos Podemos-En Comú Podem-En Marea, frente al resto de la cámara, que votó a favor de su tramitación.