Publicado: 08.11.2013 15:58 |Actualizado: 08.11.2013 15:58

El Gobierno niega que haya "ruptura" con Aznar

La vicepresidenta manifiesta su respeto "por todos los expresidentes", pero responde a las críticas sobre la política antiterrorista de Rajoy que este Ejecutivo "no negocia ni negociará con ETA", como sí h

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Que las relaciones entre José María Aznar y su sucesor, Mariano Rajoy, pasan por su peor momento es un hecho. Que el Gobierno y el PP de Mariano Rajoy lo vayan a reconocer públicamente con palabras es otra historia. Sin embargo, quien sí lo ha admitido es el propio expresidente, cuando esta mañana en una entrevista en la Cope, ha asegurado que "toma nota" del "mensaje de escenificación de la ruptura" que supuso para él la clamorosa ausencia ayer del Gobierno de Rajoy y de la cúpula del PP en el acto de presentación del segundo volumen de memorias de Aznar.

Esta mañana, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, la vicepresidenta ha querido templar los ánimos y, sin entrar a valorar la palabras de José María Aznar en la radio, ha afirmado que "no hay ninguna ruptura" de éste con el Gobierno. El Ejecutivo "respeta y mucho a todos los expresidentes del Gobierno, en especial a Aznar", ha subrayado Soraya Sáenz de Santamaría, y "su opinión siempre la tenemos muy en cuenta".

Asimismo, la portavoz ha recordado que "muchos de los que trabajaron en su equipo [el del Aznar presidente] están en este Gobierno" y citó, por ejemplo, a su compañero de rueda de prensa, el ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, que fue secretario de Estado con Rodrigo Rato. A quien no citó la vicepresidenta fue al propio Mariano Rajoy, vicepresidente y ministro de hasta cuatro carteras de las dos primeras legislaturas del PP en el poder (1996-2004).

A pesar de las varias cuestiones que se le han hecho sobre este asunto, la número dos de Rajoy ha repetido una y otra vez estas primeras palabras; todo lo más, se ha referido en concreto a las críticas que el expresidente dirige al actual Gobierno por su tibia política antiterrorista y le ha recordado que el Ejecutivo de Rajoy "lo tiene muy claro: no negocia ni negociará con ETA".

El primer Gobierno de Aznar, en cambio, sí negoció infructuosamente con la banda terrorista en 1998, durante una de las treguas de ETA. Así lo admitió entonces La Moncloa, aunque nunca informó del detalle de los encuentros entre los representantes de Aznar y los terroristas, que se conocieron por la prensa.

Al mismo tiempo que se celebraba la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, en Córdoba se inauguraba la XX Interparlamentaria Popular de la mano de la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal. Los asuntos a tratar en este encuentro (administraciones públicas, servicios públicos o cohesión territorial, entre otros), que clasura mañana el propio presidente del Gobierno y del partido, Mariano Rajoy, se han visto oscurecidos por los hechos de ayer en la presentación del libro de Aznar y las palabras de éste esta mañana, tomando nota de una "ruptura".

Como la vicepresidenta, la cúpula del PP ha intentado quitar hierro al asunto negando cualquier tipo de ruptura ; incluso, en su discurso, Cospedal ha dicho que el PP no es un partido "de sectarismos ni divisiones", sino que "quiere incluir a todos en este gran proyecto nacional". Probablemente, el texto de la secretaria general del PP esté preparado desde antes de ayer por la noche, pero es inevitable encontrarle referencias a una división tan explícita del partido como la actual.

Los conservadores, a pesar de unas declaraciones con las que pretenden dejar atrás el asunto (algunos lo consideran un hecho con el que hay que convivir "inevitablemente" y que es el peaje a pagar por la convivencia de todas las sensibilidades de la derecha en un partido), manifiestan su preocupación en privado por esta deriva que, lejos de remitir, empeora y a la que Rajoy no da respuesta. Argumentan que el expresidente Aznar arrastra un número muy importante de votos y apoyos que son muy necesarios en estos momentos.

A una palabra del expresidente, ese respaldo "desaparecería del lado de Rajoy", aunque nadie quiere ponerse en la situación de la aparición de otro partido de derechas, liderado, por ejemplo, por Esperanza Aguirre, posicionada ideológicamente al lado de Aznar y presente ayer en el acto de la editorial Planeta.