Publicado: 27.12.2013 07:35 |Actualizado: 27.12.2013 07:35

La mayoría del PP acepta sin inmutarse la reaccionaria ley del aborto de Gallardón

Salen con cuentagotas las reacciones de destacados dirigentes que expresan su malestar con la reforma dirigida por el ministro de Justicia e instigada por la cúpula eclesiástica y los movimientos provida.

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El malestar latente en el Partido Popular desde que Alberto Ruiz-Gallardón confirmó que el Gobierno ejecutaría una reforma de la ley del aborto de 2010 más restrictiva que la norma de 1985 ha tardado poco en salir a la luz. Apenas cinco días después de que el Consejo de Ministros diera luz verde a un anteproyecto que fulmina el derecho de la mujer a interrumpir su embarazo (reconocido en cualquier caso y hasta la semana 14 de embarazo por la ley socialista), destacados dirigentes conservadores han mostrado su oposición al texto del Ministerio de Justicia y han evidenciado, además, lo que Gallardón se niega a reconocer públicamente: que la redacción del texto de la llamada Ley Orgánica de Protección de la Vida del Concebido y de los Derechos de la Mujer Embarazada ha sido un camino plagado de obstáculos internos al no contentar, ni mucho menos, a todo el espectro ideológico de derechas que convive en el PP. La norma ha acabado saliendo, sin embargo, porque, con acuerdo interno o sin él, Mariano Rajoy ha querido cumplir su promesa electoral y se había dado este año de plazo para presentar la reforma.

El presidente del Gobierno, sin embargo, se ha dado de bruces con una crisis anunciada si el texto más restrictivo que apuntaba el ministro de Justicia salía adelante, como así ha sido. Los dirigentes del PP que han mostrado su discrepancia -y que suponen la punta del iceberg de un sector de militantes y votantes del partido en el que, además, cuentan con considerable proyección- lo han hecho a sabiendas de la repercusión de sus declaraciones, además, a pocas horas de que se celebre la única rueda de prensa que Rajoy dará en La Moncloa sin límite teórico de preguntas y como balance de 2013, y que tendrá lugar en la mañana de hoy viernes, tras el último Consejo de Ministros del año.

Cristina Cifuentes ha sido la más contundente en su rechazo a la nueva ley de supuestos que el Ejecutivo quiere que esté en el Congreso de los Diputados antes del verano de 2014. La delegada del Gobierno en Madrid se mostró ayer "personalmente" a favor de una ley de plazos y no de supuestos, en la que, eso sí, se suprima la posibilidad de que las menores de 16 años puedan abortar sin consentimiento paterno, tal y como recoge la ley de 2010, vigente hoy.

Con todo, Cifuentes, uno de los nombres que ha adquirido mayor proyección social y perfil propio en el PP durante la primera legislatura de Rajoy en el poder, se muestra comprensiva con su partido, que llevó la reforma de la ley del aborto en su programa electoral y debe cumplir con su compromiso.

A las pocas horas de conocerse la opinión de Cifuentes -desgranada ayer durante una entrevista en Radio Nacional-, se hacía pública asimismo la voz discrepante del portavoz del PP en el Parlamento Vasco y presidente del PP de Gipuzkoa, Borja Sémper. En una entrevista concedida a EFE, el dirigente del PP ha pedido a los responsables nacionales de su partido que permitan a los parlamentarios votar "en conciencia" la reforma de una ley que Sémper considera que debe ser afinada en lo que respecta al supuesto de malformación fetal, que ahora no se especifica.

El portavoz parlamentario en Euskadi reconoce ampliamente la complejidad del tema del aborto y apuesta por desligarlo del debate político como una cuestión "ética" que es, en su opinión. Pide al Gobierno que restaure el "equilibrio" entre el respeto al "derecho de una mujer a decidir sobre su propio cuerpo y su propia vida" y la protección de "quien no puede hacerlo". Sémper es otro de los dirigentes del PP en ascenso, que representa, precisamente, la renovación del partido en Euskadi frente a las posiciones más radicales contra el nacionalismo y en política antiterrorista de la cúpula conservadora anterior, liderada por Jaime Mayor Oreja, Carlos Iturgáiz o María San Gil. El exministro del Interior y portavoz del PP en el Parlamento Europeo es, además, un firme defensor de la prohibición del aborto en todos los casos.

Aunque las declaraciones de Cifuentes y Sémper han hecho especial ruido en una polémica de por sí muy virulenta en redes sociales y opinión pública, ya el martes 24, la alcaldesa de Zamora y miembro de la directiva nacional del PP, Rosa Valdeón, había mostrado su "preocupación" por la reforma de la ley del aborto a la que el Gobierno dio luz verde hace una semana. Valdeón, durante una entrevista en la Cadena Ser, reconoció que hay “determinadas situaciones que quedan desprotegidas" y la ley "debe favorecer a quienes, por los motivos de grave malformación o riesgo para la salud de la madre, se vean en la obligación de tomar esa difícil decisión”.

La regidora zamorana se mostró descontenta con "esta situación" de controversia y confusión que ha provocado el texto del Ejecutivo por no recogerse específicamente el supuesto de malformación fetal -aunque lo autorice si la mujer logra demostrar que eso le produce un daño psíquico- y se mostró esperanzada por “que en el trámite parlamentario sean modificados muchos de esos aspectos” de la ley del Gobierno de su partido. “Me gustaría" que así fuera, concluyó.

Villalobos sostuvo en octubre que rompería la disciplina de voto con esta reforma del abortoNi Cifuentes ni Sémper ni Valdeón, sin embargo, tienen que votar la ley del Gobierno en las Cortes, como si le ocurre, por ejemplo, a Celia Villalobos. La exministra de Sanidad ya fue multada por su partido el pasado mes de mayo por haber roto la disciplina del PP en una votación parlamentaria sobre el aborto y son conocidas su posiciones en este asunto, a favor del derecho a decidir de la mujer. Sin embargo, y aunque en el mes de octubre, la diputada y vicepresidenta del Congreso apuntó a que volvería a romper la disciplina de su partido si la reforma entonces apuntada por Gallardón se materializaba, la exalcaldesa de Málaga se mantiene en silencio desde el viernes pasado, aunque en el partido dan por hecho que Villalobos votará en contra de la nueva ley de Rajoy si ésta concluye en los términos salidos del Consejo de Ministros.