Publicado: 28.12.2013 21:01 |Actualizado: 28.12.2013 21:01

Rajoy planifica un 2014 que frene el deterioro del partido

El presidente busca equilibrar el tiempo dedicado al Gobierno y al PP, que ha tenido abandonado en la primera parte de la legislatura. La Convención Nacional dará luz verde a la nueva etapa.

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Si algo se critica a Mariano Rajoy internamente es haber abandonado prácticamente al partido desde que el PP ganó las elecciones hace dos años. El presidente del Gobierno delegó esa función en María Dolores de Cospedal, la secretaria general, y ha evitado intervenir prácticamente e incluso, con el terremoto que supuso para los suyos el caso Bárcenas: Rajoy dedicó nada más que una reunión extraordinaria del Comité Ejecutivo sobre este asunto en febrero, para negarlo todo y para garantizar "transparencia" y "colaboración" con la Justicia.

Esa Justicia y las investigaciones policiales, sin embargo, han convertido en papel mojado tanto las declaraciones de Rajoy ante los suyos como las que hizo ante el Congreso de los Diputados el pasado 1 de agosto. Con el primer proceso electoral dentro de apenas cuatro meses y unas encuestas que pronostican una sangría de votos para el PP, el presidente del Gobierno parece haber tomado conciencia de la necesidad de dar un impulso al partido desde el primer nivel, el suyo.

Algunos miembros de su partido creen que tal vez sea tarde para reaccionar -en el PP confiaban en el que el caso Bárcenas se cerrase judicialmente este mes de diciembre afectando únicamente al extesorero, pero el registro al edificio de la calle Génova en la noche del 18 al 19 ha generado nuevamente mucha incertidumbre-; también opinan que Rajoy debería haberse ocupado de que la fractura entre La Moncloa y la sede central del PP no se convirtiera en un precipicio insalvable, en el que la nula relación entre la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, y la número dos del partido es "algo más que una anécdota", reconocen los conservadores, y ha hecho daño a la formación. Como ilustración de la distancia entre la calle Génova y La Moncloa, en el PP recuerdan que las tres leyes más políticas de la legislatura se han gestionado al margen del partido: la de educación, la de seguridad ciudadana y la del aborto. Cospedal lo reconocía hace dos semanas, en una rueda de prensa en el partido: el partido desconocía cuándo iría la reforma de la ley del aborto al Consejo de Ministros, porque el partido no había participado en el diseño de esa ley.

Ahora, la necesidad apremia y el presidente del Gobierno barrunta estos días de descanso navideño la organización de un 2014 en el que el partido recobre el protagonismo en su agenda, además, sin descartar la recuperación de algo similar a los maitines que celebraba su antecesor los lunes. José María Aznar reunía todas las semanas a sus personas de máxima confianza en partido y Gobierno para que las estrategias de ambas patas de poder no se le bifurcasen. Rajoy, en cambio, sólo se ha reunido una vez este año con la dirección nacional del PP en La Moncloa y aunque se habló de una relativa continuidad de estos encuentros, desde entonces (mediados de septiembre), no se han retomado.

UNA CONVENCIÓN NACIONAL QUE DEVUELVA LA AUTOESTIMA

Rajoy debe ponerle fecha en enero o principios de febrero, después de haberla retrasado desde este otoño que estaba prevista, precisamente, creyendo que el caso Bárcenas se iría con el año 2013. No ha sido así, pero la proximidad de las elecciones europeas (primavera de 2014) aconseja su celebración no más tarde del segundo mes de 2014. El Comité Federal del PSOE, que pondrá fecha a las primarias, está convocado para el 18 de enero, por lo que fuentes del partido, vaticinan que su Convención se celebrará después. El lugar no está decidido tampoco, pero el PP podría decantarse por la opción más cómoda a efectos de organización: Madrid. La secretaria general aseguró en su última rueda de prensa de 2013 en la sede central del partido que fecha y lugar del cónclave conservador se harán públicas "en breve".

EL MEJOR CANDIDATO AL PARLAMENTO EUROPEO

El presidente del Gobierno aseguró en su rueda de prensa del viernes que no ha dedicado a este asunto "ni un minuto", pero en su entorno aseguran que no es así. Porque no se trata sólo de elegir al número uno de la lista por el PP, sino de elaborar una relación de candidatos que tiene muchos pretendientes. De momento, el ministro de Agricultura, Miguel Arias Cañete, y el actual portavoz del PP en el Parlamento Europeo, Jaime Mayor Oreja, son quienes tienen más papeletas de liderar la lista. Para integrar la candidatura conservadora, además, se barajan otros nombres (Ana Mato, Javier Arenas, José Ignacio Wert e incluso Esperanza Aguirre), además de los eurodiputados actuales y del presidente de Murcia, Ramón Luis Valcárcel, cuyo puesto es el único asegurado en estos momentos. La decisión de Rajoy sobre el candidato del PP a las europeas es clave para el partido, pues éstas son las primeras elecciones en que se vota al PP después de dos años de mandato conservador que han supuesto el incumplimiento del programa electoral de 2011.

UN LÍDER PARA EL PP ANDALUZ

Es el gran quebradero de cabeza del PP desde que Javier Arenas dejó Andalucía tras no lograr presidir la Junta a pesar de haber ganado en votos a PSOE e IU. Juan Ignacio Zoido, el alcalde de Sevilla y actual líder de los conservadores andaluces, lo es de transición y él lo dejó claro desde el principio. Hace unas semanas que todas las informaciones apuntaban a que José Luis Sanz, el secretario general del PP autonómico, tomaría el relevo de Arenas y Zoido para ser el adversario de la socialista Susana Díaz; sin embargo, durante un Comité Ejecutivo, Rajoy informó a los suyos de que lo que se estaba publicando sobre el asunto no era cierto. En el PP desconocen si lo dijo porque le molestaron unas filtraciones apremiantes para él que procedían del partido en Andalucía o porque realmente Sanz no será el líder del PP andaluz. Con todo, sus integrantes aseguran que el número dos de Zoido sigue siendo el favorito y el único que podría poner orden en una formación muy dividida por intereses provinciales.

OFENSIVA EN CATALUNYA

El objetivo del presidente y la cúpula del PP pasa por reactivar el partido, sí, pero sobre todo en Catalunya. El adelanto de Ciutadans en las encuestas -que se sitúa como tercera fuerza política, por encima del Partido Popular- tiene muy preocupados a los de Alicia Sánchez-Camacho, que ven cómo el perfil propio que creían haberse labrado se difumina en pro de los de Albert Rivera. Mariano Rajoy tiene previsto acudir a varios actos en Catalunya, en los que alternará presencia institucional y de partido, pero a todos acudirá con el mismo mensaje: la unidad de España es innegociable y sólo esta unidad garantiza una Catalunya dentro de la Unión Europea, con todas las ventajas socioeconómicas que esto conlleva para catalanes y españoles. Hace semanas, se barajó la posibilidad de que la Convención Nacional del PP se celebrase en Barcelona y, aunque tampoco nadie se atreve a descartarla del todo, parece haber perdido fuerza.

LA CACAREADA CRISIS DE GOBIERNO

Si Arias Cañete termina liderando la lista del PP al Parlamento Europeo -o integrándola Mato y/o Wert-, Rajoy se vería obligado a hacer la crisis de Gobierno de la que tanto reniega -como de cualquier otro cambio-. El presidente podría aprovecharla para insuflar, asimismo, un nuevo aire en el partido: Cospedal está cada vez más cuestionada internamente por su gestión del caso Bárcenas y ahora, además, está siendo muy criticada en el PP por haber puesto a Carlos Floriano al frente de la campaña para las elecciones europeas. Nadie se explica este nombramiento sino es porque el vicesecretario general de Organización es de la absoluta confianza de Cospedal y supone una forma de garantizarse ella el control, aunque esto suponga una merma por el lado de la experiencia europea y la especialización en este ámbito.