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González y Granados, relato de un desencuentro

El vicepresidente madrileño forzó el cese del consejero de Transportes en 2004

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Nacho González y Paco Granados'. Con este mensaje de texto respondía Esperanza Aguirre a Mariano Rajoy en los días previos al Congreso Nacional del PP, celebrado a finales de junio pasado. El líder del PP no estaba muy contento con la presidenta madrileña, que no dejaba de amagar con presentar una candidatura, pero quería que le recomendase un par de nombres de su equipo para incluirlos en el Comité Ejecutivo. Aguirre pinchó en hueso. Rajoy no estaba dispuesto a contar con dos de los consejeros que más habían contribuido a que se cuestionara su liderazgo en plena etapa precongresual.

Con su sugerencia a Mariano Rajoy, la presidenta de la Comunidad de Madrid intentaba colocar en el núcleo de poder de Génova, sede nacional de los conservadores, a dos hombres de su máxima confianza. Y de paso, afianzar una relación entre dos compañeros de partido que se había quebrado en el año 2004, cuando ambos se enzarzaron en una dura competición por acaparar poder.

Hoy, la supuesta trama de espionaje desatada en la Comunidad vuelve a unirlos. El vicepresidente, Ignacio González, ha sido seguido en viajes privados por el extranjero, tal y como reveló El País. Y Granados, secretario general del PP de Madrid y consejero de Presidencia, Justicia e Interior, es señalado en las informaciones él lo niega como el máximo responsable de un grupo de agentes con misiones de seguimiento.

Pese a que en público ambos se han mostrado unidos y han mantenido el mismo discurso, no son pocos los que en las filas conservadoras apuntan a que estos episodios pueden haber vuelto a enfriar una relación en la que ambos protagonistas habían decidido poner paz. 'No son íntimos, pero llevaban ya bastante tiempo sin exhibirdesencuentros', apuntan desde el PP de Madrid. ¿Por qué se hicieron patentes esas diferencias?

Hay que remontarse a noviembre de 2004, cuando Aguirre decide nombrar a Granados secretario general del PP madrileño. Hasta entonces,desempeñaba, con cierta diligencia, la cartera de Infraestructuras y Transportes. Era, además, uno de los consejeros más valorados. La noticia cayó como un jarro de agua fría para el ex alcalde de Valdemoro. 'Todavía Aguirre no le había dicho nada, pero era posible que perdiera Transportes. No le hacía mucha gracia. Su consejería era la joya de la corona con un proyecto muy atractivo en la red de Metro', recuerdan en las filas conservadoras. Durante casi un mes, Ángel Acebes, número dos del PP de Aznar, e Ignacio González presionaron a la presidenta para que apartara a su compañero de la consejería. 'Los dos estaban convencidos de que la Secretaría General no era compatible con una cartera tan potente como la que ostentaba', añaden en el partido. Compatibilidades o no, Ignacio González no se resignaba a ver cómo le adelantaban. Y Granados, que se aferraba con fuerza a Transportes, se veía muy bien ubicado de cara a una posible sucesión de a quien ellos, cariñosamente, llaman 'la jefa'.

El 20 de diciembre de 2004, Esperanza Aguirre anunciaba que María Dolores de Cospedal, actual secretaria general del partido, iba a ser la sustituta de Granados en Transportes. Para contentar al perdedor, le creó la consejería de Presidencia. La maniobra no pasó inadvertida: González lograba ubicar en un departamento clave a una mujer de su entorno. Cospedal había trabajado entre julio de 2002 y abril de 2004 con Acebes en el Ministerio del Interior como subsecretaria, donde también se cruzó con Ignacio González en su etapa al frente de la Secretaría de Estado de Inmigración. Hoy es la encargada de la investigación interna del PP sobre los espías.

Cuentan algunos cargos del PP de Madrid que por aquellas fechas el enfado de Granados fue tal que llegó incluso a lamentar haber abandonado la alcaldía de Valdemoro para pasarse a la primera línea política.

Incluso en las filas de la oposición en la Asamblea de Madrid reconocen que Granados y González parecían haber hecho las paces en la última etapa: 'Les unía el no integrar el nuevo equipo de Rajoy y el rechazo al ex consejero Alfredo Prada. Y ahora parece que les separa la trama. González optó por no arropar a Granados el día de su comparecencia', explican. Prada, también afectado por esta presunta red de espionaje, fue apartado por Aguirre de la consejería de Justicia en la remodelación que hizo el pasado 26 de junio. Días antes, Rajoy le había incluido en su equipo. En esta ocasión, fue Granados el que salió ganando, sumando a las consejerías de Presidencia e Interior, la de Justicia. 'En esta legislatura, uno de los paquetes más fuerte de contrataciones es el de la Ciudad de la Justicia', recuerdan en la Asamblea.

Mientras, González no ha perdido fuerza. Además de vicepresidente y portavoz de la Comunidad, preside el Canal de Isabel II. El número dos de Aguirre controla las principales adjudicaciones del Gobierno regional.