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Gonzalo Caballero, nuevo secretario general del PSdeG “Los barones no pueden regatear la legitimidad de las bases”

Gonzalo Caballero, nuevo líder del PSdeG, analiza la situación interna de la formación socialista, su relación con Pedro Sánchez o la postura del partido respecto a Catalunya en una entrevista para 'Público'.

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Gonzalo Caballero, nuevo secretario general del PSdeG./EFE

Gonzalo Caballero se convirtió el pasado 8 de octubre en secretario general del PSOE en Galicia tras ganar con el 58% de los votos unas primarias que pusieron fin a una travesía sobre la arena en la que el partido estuvo regido por una gestora durante más de año y medio. A Caballero la política quizá le viene de familia, aunque a diferencia de su tío Abel, alcalde de Vigo, ex ministro con Felipe González y ex candidato a la presidencia de la Xunta, él ha cultivado desde hace años cierta imagen de enfant terrible, algo así como la voz de las bases y de las agrupaciones locales frente a los férreos argumentos de los aparatos y de las vacas sagradas. De hecho, fue el coordinador de la campaña de Pedro Sánchez en el sur de Galicia mientras su tío se erigía en uno de los máximos defensores de Susana Díaz.

Ese discurso de joven airado y contestatario pero reposado y tranquilo, que ha acabado por otorgarle el apoyo de la militancia gallega, está sazonado con un currículum profesional extraordinario para sus 42 años: doctor en Ciencias Económicas, premio al primero de su promoción y alumno y profesor en una decena de universidades españolas y de varios países: Estados Unidos, Italia, Eslovaquia, la República Checa...

Caballero responde al teléfono poco antes de entrar en una de sus clases (es profesor de Teoría Económica en la Universidade de Vigo) para acordar un encuentro con Público, y advierte de que es mejor llamarle porque tiene el móvil “petado” de mensajes desde que ganó las primarias. Una vez metido en la entrevista se muestra flexible para integrar a todas las facciones del socialismo gallego, pero también firme al aclarar que cualquier integración está sujeta al proyecto por el que se han decantado las bases.

¿Cuántos 'whatsapps' recibió el domingo de las primarias?

¡Uff! No lo recuerdo. Debieron ser más de quinientos, y el lunes otros cuatrocientos, o por ahí, aunque quizá algunos eran repetidos. He ido contestando lo que he podido. Pero aún no he tenido tiempo de mirar la cuenta de Facebook, y me imagino que allí habrá más.

¿Cómo se ha encontrado el partido después de este año y medio?

Venimos de una etapa en la que hemos perdido mucho músculo político, de un escenario de agotamiento orgánico. Y las primarias le han dado legitimidad democrática a la voluntad mayoritaria de la militancia de base por un nuevo PSdeG.

¿Le toca coser una formación rota?

"Estamos abiertos a la integración de todo el que quiera apoyar ese proceso de renovación"

Es evidente que el PSdeG necesita un cambio y las primarias han abierto esa vía para que construyamos una alternativa de cambio en Galicia, para que reconectemos con nuestro electorado real y potencial con una nueva hoja de ruta.

Es cierto que en otros momentos difíciles hubo intentos de consolidar el poder orgánico desde arriba, pero ahora no es eso lo que demanda la ciudadanía. Aunque, por supuesto, estamos abiertos a la integración de todo el que quiera apoyar ese proceso de renovación.

¿Eso quiere decir que está dispuesto a aceptar voces críticas en su Ejecutiva, a abrir las puertas a otras sensibilidades?

La Ejecutiva tiene que responder a las perspectivas de cambio que nos piden la militancia y la ciudadanía en general. Hacer un intercambio de cuotas de poder o ponerse a repartir sillas entre baronías no es la línea correcta. El PSOE viene de un Congreso Federal con unas primarias muy duras entre Pedro Sánchez y Susana Díaz en las que se impuso el proyecto del primero. Y nadie cuestiona hoy su liderazgo.

Después de aquella dimisión en bloque de miembros de la Ejecutiva de Sánchez para forzar su salida, parece que nadie se atreve a pactar listas de consenso que puedan desembocar en un escenario parecido.

La dirección del partido a nivel federal se diseñó en función de la idea que Pedro había transmitido en las primarias, y no en función de un reparto de cuotas de poder. Los barones no pueden regatear la legitimidad de las bases. Nosotros obtuvimos un resultado claro y sólido en las cuatro provincias gallegas, ganamos en seis de las siete grandes ciudades y en Vigo no lo hicimos por una diferencia de cuarenta votos. La Ejecutiva gallega tiene que responder a todo eso.

¿Le ha transmitido Pedro Sánchez alguna recomendación, alguna línea a seguir?

"Nos toca abrir una nueva etapa en la que mantendremos con el secretario general un línea abierta y fluida para construir el nuevo proyecto socialista en España y en Galicia"

Pedro me felicitó el día de las primarias y luego hemos conversado, sí. Yo apoyé su candidatura y estoy en el comité federal del PSOE, pero me consta que él ha sido neutral en estas primarias porque es el secretario general de todos los socialistas, también de todos los gallegos y gallegas que militan en el partido. Ahora nos toca abrir una nueva etapa en la que mantendremos con el secretario general un línea abierta y fluida para construir el nuevo proyecto socialista en España y en Galicia.

Ni Sánchez es diputado en el Congreso, ni usted en el Parlamento de Galicia. ¿Es posible consolidar un liderazgo político en la oposición sin contar con esa tribuna?

La visión tradicional de la política hacía percibir que un líder de la oposición debía estar en el Parlamento, pero en el PSOE estamos viendo cómo Pedro Sánchez es el líder político mejor valorado según la última encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), y cómo el PSOE se está recuperando con él. Yo espero poder hacer oposición sin estar vinculado directamente al Parlamento, porque además creo que para poner en cuestión la mayoría absoluta del PP en Galicia hay que trabajar también fuera de él.

¿Feijóo es imbatible?

El PP ha conseguido tres mayorías absolutas consecutivas en Galicia desde el 2009, pero hay una mayoría de gallegos y gallegas que opinan que el proyecto de la derecha está agotado. Y a nosotros nos toca construir una mayoría social de progreso que canalice esa voluntad de cambio.

Ciudadanos no tiene representación en Galicia, así que, a diferencia de Sánchez, usted tiene que buscar votos bien en el caladero del PP, bien en el de las fuerzas en teoría más a la izquierda del PSOE, como En Marea o el Bloque Nacionalista Galego.

"Nosotros somos la izquierda y la alternativa al PP"

Nosotros somos la izquierda y la alternativa al PP. Es verdad que tenemos que recuperar músculo y proyecto, para fortalecernos, mantener y ampliar nuestro electorado. Pero no se trata de pescar en otros caladeros, sino de que la ciudadanía perciba que es necesario un cambio político que beneficie a la mayoría social.

Usted está en contacto con universitarios jóvenes, un estrato de la población con formación académica, inquietudes, compromiso político... ¿Qué es lo que le transmiten?

Lo que he constatado es que hay generaciones de jóvenes que han vivido desde su adolescencia en una etapa de crisis, y cuya percepción de la economía, la política y la sociedad es muy diferente a la de las generaciones anteriores, lo que explica su sentimiento de desafección. Pero también he percibido que empiezan a sentir desilusión hacia esas fuerzas emergentes que prometían más democracia interna y más participación ciudadana, pero a las que se les ha visto que tienen un perfil jerárquico mucho más marcado. Al final, somos los socialistas los que tenemos primarias abiertas, libres y competitivas. En la encuesta del CIS de la que hablaba, Pedro Sánchez es el líder más valorado también entre los tramos de edad de los más jóvenes.

Quizá porque Pedro Sánchez le acabó beneficiando esa imagen de solitario luchador contra el establishment. ¿A usted puede pasarle algo parecido?

Llevo 22 años militando en este partido y mi trayectoria ha sido la de un militante de base que planteaba ideas que no defendía el aparato, o el statu quo. He tenido mucha acción política desde la base desde que en 1998 impulsé la candidatura de Pepe Borrell en las primeras primarias del PSOE. Y sí, ese ha sido siempre mi perfil. Éramos pocos los que manteníamos la dialéctica de la acción política viva, y eso acaba dándote un plus de credibilidad.

Lo primero que ha tenido que hacer ha sido alzar la voz para frenar el Congreso de Lugo, que la dirección provincial del PSdeG planteaba celebrar antes que el gallego.

En Lugo estaban perfilando un calendario propio, pero es verdad que en cuanto contacté con ellos hubo una disposición plena y la cooperación ha sido perfecta. Hay una dirección gallega y las estructuras provinciales del partido deben adecuar su agenda a la del partido.

¿De qué le han preguntado más últimamente, de Cataluña o de economía gallega?

"El PSOE tiene que estar con el Estado de Derecho, pero buscando el diálogo y ejerciendo una acción política de altura"

De ambas cosas. Pero quiero ser cauto sobre el tema catalán porque no sirve para nada hacer declaraciones que tensen aún más las cosas. Para valorar ese tema están los actores federales del partido. Pero es verdad que la situación es grave. El PSOE tiene que estar con el Estado de Derecho, pero buscando el diálogo y ejerciendo una acción política de altura. La resolución de conflictos precisa de muchos pactos además de firmeza.

Entre todos aquellos wassap del domingo de las primarias, ¿había algún mensaje de su tío Abel, el alcalde de Vigo?

Sí, pero no era un Whatsapp sino un SMS.

¿Y qué le decía?

Me trasladaba su felicitación y su satisfacción, y me deseaba fortuna para conducir el partido en Galicia en esta nueva etapa.

Han tenido discrepancias públicas, pero gobierna en la ciudad más poblada de Galicia, es el alcalde socialista más votado en una gran urbe española... Les toca cerrar heridas, ¿no?

El alcalde de Vigo cuenta con todo el respaldo de la organización para su acción como alcalde y como presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP). Pero eso hay que compatibilizarlo con los deseos de renovación del partido que han expresado las bases.