Publicado: 17.07.2016 23:32 |Actualizado: 18.07.2016 12:08

Dura batalla entre todos los partidos por subirse a la Mesa del Congreso

Durante el fin de semana los grupos han empezado a negociar la composición del órgano de dirección de la Cámara Baja, pero ésta no se resolverá hasta minutos antes de la votación el próximo martes.

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Diputados y trabajadores del Congreso guardan un minuto de silencio por las víctimas del atentado en Niza. / J.J. GUILLÉN

Diputados del Congreso guardan un minuto de silencio por las víctimas del atentado en Niza. / J.J. GUILLÉN (EFE)

MADRID.- La compleja composición del hemiciclo del Congreso de los Diputados surgida de la jornada electoral del pasado 26 de junio pronostica un incierto futuro de la XII Legislatura que arrancará este martes con la constitución de la cámara. El primer obstáculo que hay que salvar es la elección de los nueve miembros de la Mesa, el órgano de dirección de la institución parlamentaria.

Y sobre todo, hay que establecer qué diputado o diputada ocupará la Presidencia, un puesto que supone ser la tercera autoridad del Estado y que a pesar de no tener poderes ejecutivos, es determinante para el desarrollo de la actividad parlamentaria a lo largo de una legislatura en la que no existe, de entrada, una mayoría definida.



En principio, la persona que ocupe la presidencia del Congreso será la encargada de fijar el día de la sesión de investidura del diputado o diputada propuesto por el jefe del Estado para presidir un futuro Gobierno. A partir de esa fecha, en el caso de una votación fallida, como ocurrió el pasado 1 de marzo, comienza a contar el reloj de los plazos constitucionales —no antes— para una nueva investidura u otras elecciones.

Las cuatro formaciones políticas con mayor número de diputados –PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos– aspiran a estar presentes en la Mesa, como ya ocurrió en la legislatura que ahora finaliza. Sin embargo, en esta ocasión, Ciudadanos no tiene garantizada su presencia, dado el sistema de elección.

Los grupos minoritarios, determinantes en legislaturas anteriores, sobre todo el catalán de la antigua CiU, también quieren hacer valer su peso: creen que pueden ser una pieza clave en futuras votaciones, entre ellas la de la investidura a presidente del Gobierno. Sin embargo, es improbable que uno de sus miembros se cuele en la Mesa como en ocasiones anteriores.

En cambio, con sus propios votos, el PP tiene garantizados cuatro puestos –dos Vicepresidencias y dos Secretarías—, siempre y cuando no hubiese una alianza alternativa que sume más de los 137 escaños de la bancada popular. En todo caso, se garantiza dos puestos como mínimo. Tanto PSOE como Podemos tienen también garantizados dos puestos con sus propios votos –una Vicepresidencia y una Secretaria para cada uno—. Los vicepresidentes y los secretarios, los cuatro más votados, se eligen en una sola votación para cada una de las responsabilidades.

La elección de la Presidencia necesita la mayoría absoluta en una primera votación. De no haberla, los dos nombres que han obtenido más apoyos se someten a una segunda votación. Ese sistema de votación permite múltiples combinaciones entre los diversos grupos parlamentarios.

El PP quiere a toda costa la Presidencia, aunque con 137 escaños necesitaría la complicidad de otro grupo como Ciudadanos, por ejemplo. No obstante, para que esta alianza sea eficaz, el resto de bancadas deben unirse en torno a un nombre alternativo.

Desde el PP se barajan nombres como la actual ministra de Fomento en funciones, Ana Pastor, persona muy cercana a Rajoy, o el de Jesús Posada, presidente entre 2011 y 2015, de quien se valora su carácter conciliador desde grupos parlamentarios ajenos. Con todo, los nombres que propondrá definitivamente el PP para estar en la Mesa "dependen de las negociaciones; hasta este lunes no se conocerán formalmente", según explica a Público un destacado miembro de la dirección del grupo.

En Ciudadanos no se quieren pronunciar sobre esta batalla. Tan solo reclaman la presencia en la Mesa de Ignacio Prendes, secretario segundo en la legislatura que acaba y que se mantiene en la Diputación Permanente hasta este lunes. Para la formación naranja, que perdió ocho escaños el pasado 26-J, mantener esa posición "es muy trascendente", asegura un miembro de la actual dirección del grupo. Pero dependen de terceros.

El PP y Ciudadanos no reconocen la existencia de conversaciones, pero otras fuentes parlamentarias aseguran que sí existen. Ciudadanos sueña en que sea uno de los suyos quien ocupe una plaza si cuaja una alianza con los populares.

El cruce de contactos es continuo, aseguran en otras instancias parlamentarias. El PSOE, por su parte, quiere retener la Presidencia, ya que es el primer grupo de la oposición al PP. Pero apenas coincide con terceros en que este puesto tiene que ser ocupado por un miembro de un grupo diferente al que dé respaldo al Gobierno.

El actual titular del cargo, Patxi López, se mantiene mudo, aunque todos le señalan como el candidato del PSOE. "No digo ni mu, pero es que, además, no quiero saber nada", dijo López el pasado jueves de manera informal en un corrillo con periodistas. "No hay nombres", insiste un miembro de la dirección del grupo parlamentario socialista que, sin embargo, reconoce que las conversaciones "están que arden”" 

Posibles pactos para la investidura

"Los nombres, tanto para la Mesa del Congreso como para la del Senado no se conocerán hasta el lunes, después de la reunión de la ejecutiva federal del partido", explican a Público fuentes socialistas. El PSOE tampoco ha decidido claramente quiénes serán sus dos representantes en la Mesa del Congreso en el caso de no lograr la Presidencia. Tampoco ha explicado quién será su representante en el órgano rector del Senado.

En cuanto a Podemos, este fin de semana ha dado a conocer que su candidato a la Presidencia del Congreso es Xavier Domènech, líder de la confluencia catalana. Con la candidatura de Domènech, En Comú Podem espera granjearse el apoyo de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) y de Democràcia i Llibertat (DiL), la antigua CiU. La estrategia de los morados pasa por superar al candidato del PSOE  y forzar a los socialistas a tener que elegir en una segunda votación entre Domènech y un candidato del PP.

Este mismo lunes, la diputada de Unidos Podemos, Irene Montero, ha señalado que Podemos va a trabajar para que "no haya una mayoría del PP y de la derecha". Tras afirmar que las negociaciones para la Cámara Baja y la investidura deben ser "completamente independientes", Montero ha dudado de que para Ciudadanos y el PP así lo sea, ya que, a su juicio, han cerrado un acuerdo.

Por ello Montero ha señalado que Podemos va a trabajar para que "no haya una mayoría del PP y de la derecha".

Y en esa línea, la formación morada sostiene los nombres de Gloria Elizo, anterior vicepresidenta tercera, y Marcelo Expósito, secretario cuarto de En Comú Podem.

En este proceso, todos los grupos políticos coinciden en destacar que la negociación de la Mesa se enmarca dentro de los posibles pactos para la investidura del aspirante popular, Mariano Rajoy, tras su visita al jefe del Estado, previsiblemente en la última semana de julio. Desde el entorno del candidato conservador se ha propuesto el día 2 de agosto para la celebración de la primera sesión de investidura.

“El papel que decida adoptar Ciudadanos será determinante”, señalan desde el PP, pese a guardar un estricto silencio. A favor del PP juega la pretensión de la formación naranja de tener presencia en la Mesa de una Cámara Baja en la que las mayorías serán muy endebles.

En el Senado no hay problemas. La mayoría absoluta del PP le garantiza el mantenimiento de la presidencia de la Cámara alta que, muy probablemente, será para el actual titular, Pío García Escudero, una persona de la máxima confianza de Rajoy.