Publicado: 06.01.2014 08:00 |Actualizado: 06.01.2014 08:00

La guerra interna en el PP por el aborto fuerza a Rajoy a intervenir

El debate sobre la contrarreforma de Gallardón centrará la reunión del Comité Ejecutivo del día 8, tras la proliferación de voces críticas contra el anteproyecto de ley

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Las protestas dentro del propio Partido Popular no han cesado desde que el ministro Alberto Ruiz-Gallardón anunció, el pasado 20 de diciembre, su anteproyecto de Ley Orgánica de protección de la vida del concebido y de los derechos de la mujer embarazada. Y en este contexto se producirá la próxima reunión del Comité Ejecutivo del PP, convocada para este miércoles en Génova y que estará dirigida por el presidente del Ejecutivo, Mariano Rajoy.

Una de las primeras en rebelarse contra la propuesta de Gallardón —que limita la libertad para abortar a sólo dos supuestos: violación y riesgo para la salud de la mujer— fue la delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, partidaria, dijo, de una ley de plazos como la que aún continúa vigente. "Es la que tienen los países occidentales", reconoció, a pesar de que ella también quería restringir la posibilidad de que las niñas de 16 y 17 años puedan interrumpir su embarazo sin permiso paterno.

En la misma línea se expresó también el presidente del PP de Gipuzkoa y portavoz del partido en el Parlamento vasco, Borja Sémper, partidario de defender "el derecho de una mujer a decidir sobre su propio cuerpo", aunque respetando el "equilibrio" con la "protección de quién no puede hacerlo". Incluso el secretario general del PP de Euskadi y secretario nacional de Derechos y Libertades, Iñaki Oyarzábal, asumió que era necesario "dialogar" antes de llevar al anteproyecto de ley al Parlamento. "Es un proyecto que defendemos, pero estamos abiertos a un diálogo sensato para que se logre un acuerdo que refleje a la mayoría de la sociedad", dijo, según informó el diario El País.   

Dentro del partido no quieren la Ley de Salud Sexual y Reproductiva y de Interrupción Voluntaria del Embarazo aprobada durante el Gobierno de Zapatero, pero tampoco son partidarios de retroceder más de 30 años con la nueva normativa. Y es que la eliminación del supuesto de malformación fetal —que sí estaba reconocido en la anterior ley, vigente de 1985 a 2010 y respetada tanto por PP como PSOE durante esos años— no gusta en el PP.

Los presidentes autonómicos de Galicia y Extremadura, Alberto Núñez Feijóo y José Antonio Monago, respectivamente, se han mostrado partidarios de incluir este supuesto en la nueva normativa. "Teníamos una ley desde el año 85 que no convenía reformar, una ley que la sociedad había asumido como una ley adecuada", manifestó el primero, partidario de que la norma sufra modificaciones durante el trámite parlamentario destinadas a conseguir "una mayor avenencia ante un asunto de enorme complejidad". Monago, por su parte, sentenció en su discurso navideño que "nadie puede negar a nadie su derecho a ser madre, como tampoco nadie puede obligarle a nadie a serlo". El extremeño se mostró partidario, además, de no introducir la ideología "en asuntos de Estado" y abogó, también, por "trabajar entre todos por una ley del aborto que dure al menos otros 20 años". 

"La ley anterior puede necesitar una actualización, pero lo que no es razonable es que se elimine el aborto cuando haya riesgo de malformación", declaró a Efe la alcaldesa de Zamora —del PP—, Rosa Valdeón. En Valladolid, el polémico alcalde de la ciudad, Javier León de la Riva —ginecólogo de profesión— también confía en que se mejore el texto porque "sería un error obligar a la madre a seguir embarazada hasta el final en casos de determinadas malformaciones", opinó.  Y en Madrid, la diputada del PP en la Asamblea María Teresa Gómez-Limón —que ya se enfrentó a su partido tras ser herida en el accidente del Alvia— se mostró también crítica con Gallardón en un artículo de opinión publicado en este diario

Sin embargo, ante las voces críticas por la eliminación del supuesto de malformación que recogía la ley de 1985, el portavoz adjunto del Grupo Popular en el Congreso, Rafael Hernando, indicó ayer que "ese tipo de casos está cubierto por lo que es el daño psicológico a la mujer". Un daño que, como se encargó el propio Gallardón de definir, ha de suponer "una presión insoportable" que resulte inasumible psíquicamente por la madre. Además, según la ley, tener ese hijo debería estar avalado al menos por dos informes médicos. De esta forma, Hernando sugirió que los abortos por malformación se enmascaren como daños psicológicos a la mujer, informa Europa Press.

Dentro del Congreso es Celia Villalobos la histórica voz discrepante con estos temas. En mayo de 2013 fue multada por romper la disciplina de partido y no votar en contra de una moción del PSOE relacionada con la aún desconocida contrarreforma de Gallardón. Antes de eso, la vicepresidenta primera de la Cámara Baja había tenido un encontronazo con otra diputada del PP, Beatriz Escudero, que asoció el aborto con la "baja formación" de las mujeres que lo practican. Ahora, siguiendo la tradición, Villalobos ya ha anunciado que votará en contra del texto presentado por el titular de Justicia.  

Y aún no está del todo claro que la reforma convenza siquiera dentro del Gobierno. La propia vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, que presidió el Consejo de Ministros en el que Gallardón presentó el texto, escurrió el bulto y evitó responder entonces sobre si estaba contenta con el mismo. "¿Se encuentra cómoda con este anteproyecto de ley?", le preguntaron en la rueda de prensa posterior. "Estoy tan cómoda ahora como lo estaba con la ley de 1985", se limitó a contestar. 

El debate continúa abierto, también entre los miembros de las Nuevas Generaciones, que afearon a su secretario general después de que éste criticara a Gobierno por esta reforma. "El Estado no debe complicar más las cosas en relación a la protección de los embarazos cuando existe malformación del feto", esgrimió Javier Dorado. Una sentencia que la organización atribuyó a "un afiliado" y no a la posición oficial de NNGG.

Y es esta cuestión la que probablemente centrará la reunión de la cúpula del partido del próximo día 8, fecha en la que Rajoy deberá afrontar también otras cuestiones para conseguir su propósito de año nuevo: paralizar el desgaste de un partido, el suyo, cada vez más fragmentado, con vistas a prepararse para las elecciones europeas que se celebrarán en primavera.


El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, reunirá el miércoles al Comité Ejecutivo Nacional del PP para empezar a diseñar el calendario del partido ante las europeas de mayo y repasar ante los suyos las iniciativas que prepara el Ejecutivo para el 2014, un año que estará marcado por la supuesta salida de la crisis y el desafío soberanista de Catalunya, infroma Europa Press. Se prevé que el jefe del Ejecutivo desvele ante la plana mayor del PP la fecha y el lugar de la Convención Nacional del partido, previsiblemente en febrero, un cónclave con el que se dará el pistoletazo de salida a la campaña europea.

Precisamente, el cabeza de cartel de esos comicios es otra de las decisiones pendientes y que se podría anunciar en breve. Si repite o no como candidato el exministro Jaime Mayor Oreja es una incógnita que debe despejar Mariano Rajoy.

Aunque la Convención Nacional es la cita clave en este primer trimestre del año, el PP prepara más actos de partido, como una Intermunicipal para hacer hincapié en las ventajas de la reforma local aprobada en diciembre. Esta cita con alcaldes y concejales de la formación podría celebrarse a finales de este mes, según han informado fuentes populares.

Otro de los actos importantes del partido a finales de enero tendrá lugar en Catalunya, donde el PPC está preparando una convención política para tomar impulso ante el tenso debate soberanista que se prevé este año. El partido que dirige Alicia Sánchez-Camacho quiere mostrarse ante los catalanes como "el único partido útil para frenar el independentismo". Se espera que Mariano Rajoy pueda participar en este foro del PPC —aunque todo dependerá de su agenda exterior, muy intensa estas primeras semanas del año—. En ese caso, sería su primera visita a Cataluña tras el acuerdo entre el Gobierno catalán, CiU, ERC, ICV-EUiA y la CUP sobre la fecha y la pregunta de la consulta soberanista.

Como ya hizo durante su comparecencia para hacer balance del 2013, fuentes del PP han adelantado que Rajoy aprovechará el Comité Ejecutivo de su partido para introducir algunas dosis de optimismo en materia económica antes de la campaña europea. Una vez más insistirá en que 2014 será mucho mejor y el año del inicio de la recuperación.