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Guía turística por la España de Franco en el año 2015

A pesar de la Ley de Memoria Histórica es posible encontrar multitud de símbolos franquistas en todo el país. 'Público' selecciona diez de ellos aunque la lista es mucho más amplia. 

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Francisco Franco, dictador de España entre 1939 y 1975

MADRID.- El dictador Francisco Franco murió en la cama hace 40 años, pero España sigue marcada por los 36 años de totalitarismo fascista. Más allá de las evidentes muestras de déficit democrático que arrastra el sistema, la marca de la dictadura se puede apreciar en monumentos, calles, edificios, e iglesias en todo el país.

De hecho, a día de hoy, y casi ocho años después de la aprobación de la Ley de la Memoria Histórica resulta imposible conocer cuántos vestigios franquistas siguen presentes. Así, el Ministerio de Cultura indica que en los edificios de la Administración General del Estado quedan por retirar 104 monumentos. Sin embargo, esta cifra varía a 135 según una respuesta parlamentaria del Gobierno del 1 de diciembre y desciende a 97 según la información que facilitó en el Congreso el ex ministro de Justicia Alberto Ruiz-Gallardón.

A estos números, hay que sumar las placas y símbolos que quedan en las instalaciones de las Comunidades Autónomas y en el patrimonio de la Iglesia católica, que en virtud de un decreto de Franco de 1938 mantiene en multitud de parroquias “una inscripción” que contiene “los nombres de sus Caídos, ya en la presente Cruzada, ya víctimas de la revolución marxista”, según rezaba el decreto de 1938 firmado por Francisco Franco en plena Guerra Civil.

1. Arco de la Victoria de Madrid

El Arco de la Victoria preside la entrada a Madrid por la carretera de A Coruña y con sus cuarenta metros de altura es, probablemente, la más exagerada muestra de exaltación franquista de la capital. El Arco fue construido a mediados de los años 50 para conmemorar la victoria del bando franquista contra la II República en la Guerra Civil. 

La placa que preside el monumento reza: "Fundada por la magnificencia regia y restaurada por el duce de los españoles, la sede de los saberes de Madrid florece ante la mirada de Dios". En la parte opuesta puede leerse: "A las armas que han vencido aquí, la mente que vencerá siempre ha dedicado como regalo este monumento".

La gestión del monumento depende del Consorcio Urbanístico Ciudad Universitaria formado por las universidades Complutense de Madrid (UCM), Politécnica, UNED y el Ayuntamiento de Madrid y, de momento, no hay planeada ninguna acción para retirarlo. 

El arco, sin embargo, es el centro de las críticas de las asociaciones memorialistas que ven "un esperpento" que semejante monumento pueda permanecer en uno de los lugares más transitados de Madrid. En este sentido, Emilio Silva, presidente de la ARMH, señaló a este medio que se deberían "borrar esas inscripciones y llevar a cabo un acto simbólico para dedicarlo a algo más democrático". 

Imagen: Asociación Foro por la Memoria democrática

2. Monumento a Carrero Blanco en Santoña (Cantabria)

El monumento dedicado a Luis Carrero Blanco fue erigido por el Ayuntamiento de Santoña (Cantabria), ciudad natal del expresidente del Gobierno, en el año 1976. Se trata de un monolito de piedra que tiene un ángel de bronce que mira al mar. Justo debajo del ángel hay una placa conmemorativa con un bajorrelieve de Carrero Blanco.

Cabe recordar que Carrero Blanco fue uno de los más estrechos colaboradores del dictador Francisco Franco desde los primeros pasos de la dictadura hasta que fue asesinato por la banda terrorista ETA en 1973. Así, en agosto de 1939 fue nombrado Jefe de Operaciones del Estado Mayor de la Armada aunque la confianza de Franco se la ganaría un año más tarde cuando redactó un informe recomendando la neutralidad española en la II Guerra Mundial. 

A partir de este momento Carrero Blanco ascendería en cargos e importancia dentro de la estructura orgánica del Estado hasta que en junio de 1973 fue nombrado Presidente del Gobierno. El 20 de diciembre sería asesinado por ETA. 

Imagen: Asociación Foro por la Memoria democrática

3. Cruz de los Caídos de Vigo

La Cruz de los Caídos de Vigo, situada en la falda del Monte de O Castro que se proyecta sobre la ciudad y la ría de Vigo, tiene una altura de 12 metros y fue levantada en el año 1961 a iniciativa de la Falange en recuerdo de las víctimas de la Guerra Civil. 

Recientemente, una sentencia judicial del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo Número 2 de Vigo ha ordenado su derribo en cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica. Según la sentencia, la cruz "no es un símbolo religioso, sino político, que se construyó para conmemorar la sublevación militar de 1936, de los vencedores de la Guerra Civil y de la posterior dictadura y represión" por lo que debe ser retirada. 

"Es un testimonio presente del triunfo de los vencedores de la Guerra Civil y memoria de humillación para los vencidos, sus víctimas y sus descendientes", prosigue la sentencia.

Sin embargo, tanto el PSOE como el Partido Popular se han negado a acatar la sentencia judicial y no han retirado el símbolo. El 29 de septiembre de 2014 se celebró un pleno en el ayuntamiento de Vigo en el que ambos partidos votaron a favor del mantenimiento de la Cruz de los Caídos. Los dos grupos defendieron que era necesario "no reescribir la historia" y defendieron el acuerdo de 1981 según el cual el monumento pasó a ser un homenaje a las víctimas de los dos bandos, pese a ser inaugurado por Francisco Franco.  

Imagen: EFE

4. Escudo franquista en el Banco de España de Alicante

El escudo franquista está presente en la vidriera de la sede del Banco de España en Alicante y no será retirada en próximas fechas en aplicación de la Ley de Memoria Histórica. Así lo confirmó el Gobierno del Partido Popular en junio de 2013 cuando la Izquierda Plural pidió su retirada.

La justificación del Gobierno llegó tras una pregunta parlamentaria del diputado de IU Ricardo Sixto. El Gobierno alegó que el escudo debía permanecer por su valor artístico y porque cualquier modificación "supondría atentar contra la integridad del conjunto" y podría ocasionar "riesgos" sobre su conservación.

Además, según el Ejecutivo, la vidriera con el escudo franquista, en cuanto testimonio histórico, "puede ayudar a las generaciones futuras a reflexionar sobre el periodo de la Historia en que fue construida y a transmitir mejor los valores democráticos". La vidriera fue proyectada por el arquitecto José Yanoz Larrosa entre los años 1945-1947.

Imagen: Alicante Vivo. 

5. El Ángel de la Victoria y de la Paz en Valdepeñas

El Ángel de la Victoria y de la Paz de Valdepeñas o, para muchos, el Ángel del Fascismo es una escultura enorme esculpida por Juan de Ávalos, el autor del Valle de los Caídos, que fue inaugurada en 1964. En su base había una placa que señalaba: "La provincia de C. Real al Caudillo, como homenaje de gratitud en recuerdo de sus mártires 1936-1964".

En el año 1976 la organización terrorista GRAPO intentó hacer saltar por los aires este monumento franquista con una bomba. Sin embargo, el ángel aguantó la explosión aunque quedó mutilado para siempre. Toda la figura de piedra -con la excepción de las manos y la empuñadura de la espada- saltó por los aires, pero se mantuvo en pie la estructura metálica de su interior. En la actualidad este monumento está casi totalmente destruido

6. Pirámide a italianos caídos en el Puerto del Escudo

En medio de un prado, en lo más alto del Puerto del Escudo (entre Burgos y Cantabria), se erige la 'Pirámide de los italianos', una construcción piramidal de 20 metros de altura construida por orden del general Franco en el año 1937. Se trata de una réplica, mucho más pequeña, de la pirámide Cestia que se alza junto a la vía Ostiense de Roma.

Fue concebida para albergar los cuerpos de 372 soldados italianos del CTV (Corpo Troppe Volontaire) que fueron abatidos entre el 15 y el 17 de agosto de 1937 en el asalto a las posiciones de republicanas. Según narra El Correo, el propio conde Galeazzo Ciano, yerno de Benito Mussolini y ministro de Exteriores de Italia, se acercó a este paraje entre Burgos y Cantabria en 1939 para supervisar el entierro de los legionarios fascistas.

En este lugar estuvo apostado un importante frente republicano de 22 batallones con la intención de impedir el paso a Cantabria del ejército franquista, ayudado por los hombres de Mussolini. Sin embargo, tras la caída de Bilbao, los sublevados conquistaron la posición el 17 de agosto de 1937 permitiendo el avance hacia Santander, que es tomada el día 26 de ese mismo mes. 

Imagen: Asociación Foro por la Memoria democrática

7. La escultura de Tortosa

En Tortosa, provincia de Tarragona, se encuentra el mayor monumento franquista de toda Catalunya. Fue inaugurada en 1966 por Franco y continúa en medio del río Ebro a su paso por la localidad tarraconense. Este monumento está ahora mismo en el centro de la polémica. El pasado lunes el pleno de la ciudad rechazó una moción de ICV que reclamaba celebrar una consulta ciudadana para decidir el futuro de la escultura. La moción fue rechazada por CiU, que con 12 representantes ostenta la mayoría absoluta en el consistorio, PP y Plataforma per Catalunya (PxC). 

El monumento fue realizado por el artista Lluís María Saumells y fue concebida como un homenaje a los “caídos” del bando franquista en la batalla del Ebro. Cabe destacar que desde la muerte del dictador se han realizado algunas actuaciones para disminuir la simbología fascista, como la inscripción que mencionaba al “Caudillo de la cruzada y la paz”. No obstante, no hay ninguna placa que explique el significado político del monumento. 

8. Monumento a Mola en Alcocero

El monumento al general Mola se emplaza en la villa de Alcocero, que desde 1938 lleva el nombre del propio general: Alcocero de Mola, ya que fue en esta localidad fue donde murió el general golpista tras un supuesto accidente aéreo en el año 1937, en plena Guerra Civil. 

En el lugar donde cayó el avión se construyó un monolito de alrededor de 20 metros de altura con una escalera interior para subir a la parte alta. Fue inaugurado el 2 de junio de 1939 en un acto presidido por el dictador Francisco Franco. 

El general Mola fue uno de los precursores de la sangrienta represión franquista durante los primeros años de la Guerra Civil. Durante la preparación del golpe, en mayo de 1936, el general Mola firmó la siguiente instrucción: “Se tendrá en cuenta que la acción ha de ser extremadamente violenta para reducir lo antes posible al enemigo, que es fuerte y bien organizado. Desde luego, serán encarcelados todos los directivos de los partidos políticos, sociedades o sindicatos no afectos al Movimiento, aplicándoles castigos ejemplares a dichos individuos para estrangular los movimientos de rebeldía o huelgas”.

Imagen: Wikipedia

9. Dos monumentos a Onésimo Redondo

Onésimo Redondo Ortega fue un dirigente del nacional-sindicalismo español, una doctrina de inspiración fascista. Antes de la Guerra Civil fundó las Juntas Castellanas de Actuación Hispánica, que se integró poco después en las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista (JONS), partido que a su vez se integraría en Falange Española de las JONS. Redondo falleció en combate durante la Guerra Civil. Durante el régimen franquista se le conoció como "caudillo de Castilla".

En la actualidad, es posible visitar dos monumentos levantados en la memoria de Redondo. Uno en su Valladolid natal y otro en Labajos (Segovia), localidad donde falleció en combate. 

En Labajos se instaló un monumento conmemorativo en las afueras en el que los militantes de Falange hacen cada año una ofrenda floral. El lugar de su muerte está marcado con una pequeña lápida en una de las calles externas del pueblo. De hecho, en julio de 1941, según lo dispuesto por el B.O.E., el pueblo natal de Onésimo Redondo, Quintanilla de Abajo, pasó a denominarse oficialmente Quintanilla de Onésimo. La petición para el cambio de nombre fue promovida por Falange de Valladolid.

En Valladolid, el 25 de julio de 1961 se inauguró en el Cerro de San Cristóbal un nuevo monumento a su memoria. Su demolición está pendiente, en cumplimiento de la Ley de la Memoria Histórica.

Imagen: Asociación Foro por la Memoria democrática
 
10. Valle de los Caídos 

El monumento por excelencia del franquismo se encuentra intacto. Se trata, como el lector podrá imaginar, del Valle de los Caídos, el máuselo que Franco mandó construir nada más terminar la Guerra Civil. Su tumba, junto con la de José Antonio Primo de Rivera, preside la enorme básilica. Además, el enorme complejo monumental no incluye ningún elemento pedagógico que explique al visitante que el monumento fue construido por presos republicanos tras la Guerra Civil y que entre sus muros están los restos mortales de 33.847 personas, 12.000 de ellas sin identificar.

El PSOE pidió en diciembre en el Congreso "resignificar" el Valle de los Caídos y vaciarlo de contenido ideológico. La Izquierda Plural se sumó a la propuesta incluyendo una enmienda para sacar a Franco del espacio. Sin embargo, el PP se negó. En opinión de la diputada conservadora Rocío López, el complejo es "un lugar pacífico, concebido como lugar de encuentro para todos los caídos en la Guerra Civil”. 

El Valle de los Caídos.-EFE