Publicado: 15.10.2016 21:22 |Actualizado: 16.10.2016 07:00

El hallazgo de una lista inédita: medio centenar de portugueses represaliados por el franquismo

Estraperlistas, jornaleros y méndigos muertos en un campo de concentración. El listado inédito creado por el grupo memorialista Todos Los Nombres arroja algunas claves sobre los portugueses asesinados, a las puertas de la frontera, al inicio del golpe militar.

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49 portugueses fueron represaliados en el sur de España. Libro Frontera y Guerra Civil Española

49 portugueses fueron represaliados en el sur de España. Libro 'Frontera y Guerra Civil Española'

SEVILLA.- Poco se conoce de sus biografías. Eran jornaleros, trabajadores que cruzaban la frontera para buscar trabajo en una etapa dura de hambre en medio de dos dictaduras. Sus nombres aparecen unidos en una lista recopilada por el grupo memorialista “Todos Los Nombres”, que ha logrado ya investigar casi 85.000 expedientes de víctimas del régimen. 

“De forma aislada sabemos que los datos de esta población portuguesa han aparecido en registros civiles gracias a la importante labor de historiadores como Francisco Espinosa o José María García Márquez” aclara a Público Cecilio Gordillo, promotor de la página.



El archivo de nombres no tiene un hilo conductor, que pueda delimitar la historia de estos hombres y una sola mujer, muertos por la terrible jurisdicción militar del franquismo, aunque las fichas arrojan algunos datos. Tenían entre 20 y 62 años y todos ellos vivían en zonas limítrofes. La Puebla de Guzmán, Villanueva del Fresco, Zalamea la Real, Marmolejo o El Campillo, eran zonas de paso para esta población local que tenía que buscarse la vida ante la fuerte carestía del ya instalado régimen de Oliveira Salazar.

José Luis Gutiérrez, historiador y director técnico de “Todos Los Nombres” señala que “eran grupos de portugueses que tuvieron la mala suerte de vivir la represión de Franco en el peor momento y muchos de ellos por casualidad al estar en la temporada de la siega durante el verano del 36. Algunos murieron por ser estraperlistas en la frontera, otros en campos de concentración y no faltan casos en registros de cementerios por ser abatidos tras aplicación de bando de guerra”.

Grupo de trabajadores rurales portugueses. Libro Frontera y Guerra Civil Española

Grupo de trabajadores rurales portugueses. Libro 'Frontera y Guerra Civil Española'

Entrega de documentación a la administración portuguesa

La investigación fue llevada por Gutiérrez y Gordillo a las autoridades portuguesas que se encontraban, el pasado fin de semana, en la celebración de unas jornadas memorialistas celebradas en Barranco (Portugal) bajo el título Memórias da Guerra de Espanha. En el encuentro se hacía otro homenaje. La encomiable labor del teniente Seixas junto a los barranqueses que “salvaron de la carnicería golpista a los vecinos de las localidades españolas de Oliva de la Frontera y Encinasola”. Solo en el campo de refugiados de la finca Coitadinha, se pudieron salvar más de 1000 españoles republicanos de una muerte segura.

2.000 portugueses en la lucha contra Franco

Los otros protagonistas, los de la lista, los portugueses que estaban al otro lado y que fueron aniquilados sin juicio ni fosa que los identifique, tuvieron un final mucho más dramático. Dulce Simoes, doctora en Antropología y autora del libro Frontera y Guerra Civil Española apunta la falta de estudios al respecto.

“El historiador César Oliveira fue el primero a afirmar que al menos 2.000 portugueses combatieron en las filas republicanas”. Por otra parte, Dulce añade las referencias de portugueses que trabajaban en España en empleos reglados como las minas antes del golpe militar y que quedaron atrapados en el país. “En las minas asturianas trabajaban 4.000 portugueses. En Rio Tinto (Huelva) no se sabe y en los campos de Extremadura y Andalucía muchísimos menos”.

Simoes señala también las actividades que unían, de forma permanente, a ambos pueblos de la raya. “El contrabando fue una de las actividades que contribuyó a reforzar las relaciones entre las poblaciones de ambos lados, como actividad económica alternativa, sobre todo durante y después de la guerra civil española. La práctica del contrabando y la ayuda a un grupo de guerrilleros españoles fueran las causas atribuidas a los asesinatos de cinco portugueses por miembros de la Harca del capitán Robles en 1938”. La cultura de resistencia permitió el desarrollo de estrategias entre los vecinos, aunque a muchos de ellos le costó un duro enfrentamiento con la Guardia Civil.

La única mujer de la lista

El caso de Césarea Madera Santos, la única mujer aparecida en la lista, llama la atención. Residente en el municipio de Aljaraque y de profesión ama de casa, murió el 26 de agosto de 1936 por aplicación de bando de guerra. Gutiérrez apunta que este caso concreto, su muerte pudo deberse a la labor que tuvieron muchos vecinos de Portugal de “proteger a los republicanos del asedio que se vivía durante aquellos días”.

La dificultad de información sobre todos los casos no permite aclarar datos. Cesárea constaría, como desaparecida, hasta el mes de mayo de 1944 que se registra su defunción en el Registro Civil.

Dos únicos grupos identificados

Los únicos grupos de la lista claramente identificados son los fallecidos en la Puebla de Guzmán por altercado con la Guardia Civil y los fallecidos en el campo de concentración de las Arenas, en el municipio sevillano de la Algaba. Respecto al primer grupo el investigador Rafael Moreno apunta a Público que hay evidencias claras del grupo de cinco portugueses que fueron enterrados en la fosa del cementerio de La Puebla de Guzmán, saqueada a mitad de los 70. “Arrasarían la fosa que había de las mujeres y los cuerpos de los portugueses que fueron asesinados por jurisdicción militar”.

El grupo de estraperlistas se movía a un lado y otro de la frontera como población nómada. Moreno apunta que “recorrían los caminos de España y Portugal para la venta de mercancías de primera necesidad”. Al inicio de la guerra el grupo llevaría comida a la población huida y la escuadra del teniente Robles logró dar con la partida hasta acabar con ellos.

Se trataba de José Acedo Bresonia, José Acedo Palma, Enrique José Acedo Palma, Jacinto Corrunca Candea y Manuel Alonso. Moreno afirma que “todos fueron abatidos por la terrible escuadra”. Murieron tiroteados, en plena sierra, el 12 de marzo de 1938.

Asesinados en un campo de exterminio

En el campo de mendigos reincidentes de las Arenas, en la Algaba (Sevilla), custodiado por el Ayuntamiento ya golpista en Sevilla, se encuentra el último grupo de portugueses. Este campo de concentración abierto escasamente un año y medio, desde 1942 a 1943, fue uno de los pocos que se conoce con “características de campo de exterminio”, tal y como destaca la investigadora María Victoria Fernández Luceño.

En él fallecieron Francisco Felipe Camacho, natural de Tavira, Manuel Gonzalo Gertrudis, Antonio López Rodríguez y Antonio Rodríguez Antúnez del municipio de Santarem.